Mémora ingresó 184 millones en 2018 e invertirá 20 millones en 2020 (La Vanguardia)

REDACCIÓN
01/11/2019 11:12
Barcelona, 1 nov (EFE).- Mémora, uno de los principales grupos de servicios funerarios de España, cerró 2018 con unos ingresos de 184 millones, un 1,65 % más que en 2017, e invertirá unos 20 millones de euros en 2020 en renovar instalaciones y en construir nuevos tanatorios.
El consejero delegado de Mémora, Juan Jesús Domingo, ha asegurado a Efe que, más allá de la política de adquisiciones de compañías que el grupo ha llevado a cabo en los últimos años, Mémora apuesta por seguir abriendo “nuevas instalaciones” en aquellos lugares donde las familias “no tengan acceso a un tanatorio de calidad y moderno”.

En esta línea, ha destacado que actualmente el grupo tiene en marcha “más de 45 proyectos” de apertura de instalaciones, tras haber abierto una decena de nuevos tanatorios en los últimos dos años en lugares como Manresa (Barcelona), Roses (Girona) o en el sur de Tenerife.

Mémora gestiona en España 139 tanatorios, 33 crematorios y 22 cementerios, y da trabajo a unas 1.400 personas, y también tiene presencia en Portugal a través de Servilusa.

Es el primer grupo independiente -no propiedad de compañías aseguradoras- de servicios funerarios en España y Portugal, y realiza más de 50.000 servicios funerarios y más de 23.000 incineraciones al año.

Recientemente, el grupo cerró la compra de Servicios Funerarios Montero, una adquisición que le permitirá reforzarse notablemente en el sur de la Comunidad de Madrid, y la compañía prevé abrir un nuevo tanatorio en Majadahonda en 2020.

Mémora está controlada por Ontario Teachers’ Pension Plan, un fondo de pensiones que se hizo con la propiedad del grupo en el año 2017.

Este grupo funerario, anteriormente llamado Intur, tiene su origen en la agrupación de un conjunto de funerarias y cuenta con una importante presencia en Cataluña, y en Barcelona en particular, así como en el País Vasco y el sur de la Comunidad de Madrid. EFE


Lugo es la octava provincia de España con más tanatorios y crematorios (El Progreso)

EFE / REDACCIÓN 01 NOVIEMBRE 2019 18:05 H.
LUGO FUNERARIA TANATORIO

Cuatro de cada diez muertos ya son incinerados en España. El porcentaje es mayor en ciudades y cuanto más al sur

La incineración ya es la opción elegida por más del 41% de los fallecidos en España, su incidencia es mayor en localidades urbanas y en el sur y se estima que en 2025 alcanzará el 60%, según datos de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef) con motivo del Día de Todos los Santos.

Este viernes se celebra una festividad cargada de tradición para honrar a los seres queridos que han fallecido, aunque los hábitos y costumbres están evolucionado.

El pasado año fallecieron en España 426.053 personas, según datos provisionales, lo que suponen un incremento del 0,57% respecto al año anterior. La incineración sigue ganando terreno año tras año frente a la tradicional inhumación, de tal forma que en 2018 se realizaron 175.618 servicios frente a los 250.435 enterramientos, según la Radiografía del Sector Funerario 2019, de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), que representa al 70 % de las empresas del sector.

En los últimos años, algunas capitales de provincia han superado el 70% de incineraciones, según el estudio, que precisa que aunque la tasa sube rápidamente en las localidades que instalan su primer horno crematorio, la velocidad en la que lo hacen es superior en zonas urbanas que en rurales.

Las tendencias en el sector funerario están cambiando: además del aumento de las cremaciones, empiezan a surgir nuevas formas de despedida.

También los productos utilizados están sufriendo una transformación. Hoy en día ya existen urnas y féretros realizados con materiales respetuosos con el medio ambiente y biodegradables, reciclados y orgánicos, diseñados para descomponerse naturalmente cuando se entierran o se exponen al agua.

Según el estudio de Panasef, España dispone de 442 hornos crematorios, una cifra que le sitúa como el país de Europa con mayor número de estas instalaciones. Estos hornos permiten realizar 1.768 incineraciones en una jornada laboral, frente a la demanda actual de 400 incineraciones diarias.

En línea con la nueva legislación propuesta por la Unión Europea y el compromiso del sector con el medio ambiente, las empresas, a pesar de estar cumpliendo ya los límites que establece la ley, “continúan realizando fuertes inversiones instalando y mejorando filtros que minimizan más aun las emisiones a la atmósfera”.

El coste para el usuario de un funeral integral varía mucho dependiendo de la cantidad y calidad de servicios y productos que lo integran, que pueden ser muy diferentes, así como de la zona geográfica en la que se realice.

El 51,5% del precio total corresponde al valor del servicio funerario en sentido estricto, un 15% a servicios complementarios (certificados y tasas, iglesia, coronas, lápidas, esquelas etc), un 16,5% a la inhumación o incineración y un 17 % a impuestos indirectos.

Las 8.128 localidades que hay en España albergan un total de 17.682 cementerios (el 99 % de ellos son de propiedad municipal), un número que se prevé permanezca constante a medio y largo plazo debido al auge de la incineración y la liberación de tumbas por el vencimiento de los contratos de alquiler.

Además, hay en torno a 2.525 tanatorios y velatorios y Andalucía, con 470; Castilla y León (355), Galicia (301), Castilla-La Mancha (213), Comunidad Valenciana (208) y Cataluña (183) son las comunidades que más tienen.

Lugo, octava provincia con más tanatorios y crematorios
Por provincias, Navarra es que la cuenta con un mayor número de tanatorios/velatorios, en concreto 111; seguida de Valencia (107), Madrid (101), A Coruña (94) y Barcelona (92). Lugo es la octava, con 79. Pontevedra tiene 70 y Ourense, 58.

En el extremo contrario se sitúan Álava, con 7 instalaciones, Teruel (8), Soria (11), Guadalajara (15) y Burgos (19).

Con estos datos, Panasef estima que hay unas 7.050 salas para una media de 1.176 muertes diarias, lo que supone 6,04 salas de velatorio por cada fallecimiento.

Esta sobrecapacidad se explica, según el sector, por el hecho de que los fallecimientos no se producen de forma lineal durante todos los días del año, sino que existe una gran variabilidad. “Días con muy pocos fallecimientos hacen media con días de alta mortalidad”.


SECTOR EN CRECIMIENTO

La muerte es un negocio: las funerarias facturan 1.500 millones cada año (Canal Sur)

Las empresas funerarias innovan para crecer

Facturaron el pasado año 1.500 euros con 11.500 empleos

1 noviembre 2019
El sector funerario facturó el año pasado más de 1.500 millones. Contribuye de forma importante al incremento del Producto Interior Bruto nacional. Es un sector en crecimiento que está innovando en sus servicios. La digitalización llega también al sector funerario y por ahí innova.

Con clientes fijos y seguros, el crecimiento está llegando con nuevos servicios que permiten mejorar y humanizar el trance amargo de la despedida.

De fuera llegan tendencias como esta americana en la que el cliente, en vida, deja mensajes a sus seres queridos para cuando ya no esté. El mensaje podrá ser revisado cuando quiera el doliente en su móvil.

Por ejemplo, en la empresa del diseñador burgalés Manuel Revilla se pone color y calor al frío gris y negro de los tanatorios. Personaliza ataúdes en cartón donde escribir mensajes, o dejar fotos con los que acariciar la memoria.

En un tanatorio de Córdoba sí es habitual utilizar las pantallas para dejar mensajes a modo de libro de condolencias, o celebrar memoriales

El funerario es un sector saneado, que facturó el pasado año más de 1.500 millones de euros. Hay muchas empresas locales, hasta 1.300 en todo el estado, la tendencia es a la concentración. Es un sector estable que ocupó el pasado año a más de 11.500 trabajadores.

Son datos extraídos del informe Radiografía del Sector Funerario atendió el pasado año a 423.000 fallecidos a una media de 3.500 euros por funeral.


El 58% de los jerezanos opta por la incineración en el tanatorio (Diario de Jerez)

La cifra se ha estabilizado aunque se prevé que crezca de forma importante en los próximos años
Una pareja este viernes ante una explanada de tumbas y nichos. Una pareja este viernes ante una explanada de tumbas y nichos. / ©MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ (jerez)
M. MOUREJerez, 01 Noviembre, 2019 – 22:28h

Seis de cada diez jerezanos eligen la incineración como el procedimiento que se debe seguir con sus cuerpos una vez hayan fallecido. Según fuentes del tanatorio de Jerez, en la actualidad un 58% de los sepelios que tienen lugar en dichas instalaciones concluyen con la incineración de los restos mortales de la persona.

A NIVEL ANDALUZ MÁLAGA LIDERA LAS CREMACIONES POR SU ALTO NÚMERO DE EXTRANJEROS
Un hecho especialmente destacable es que a lo largo de finales de los años 90 y los primeros años del siglo XXI la cremación de cadáveres experimentó un increíble incremento en Jerez. Tanto fue así que la ciudad (y las localidades cercanas que utilizan sus instalaciones) se colocó por encima de la media, en unos porcentajes prácticamente europeos, a apenas ocho puntos, el 66% que marca que dos de cada tres personas opta por la cremación.

Tras alcanzar la referida ratio de seis incineraciones frente a cuatro inhumaciones por cada diez fallecimientos se ha producido una estabilización de la referida proporción, si bien se espera que conforme pasen los años muchas personas ahora jóvenes opten por la cremación cuando fallezcan dentro de varias décadas. La inhumación va en retroceso, al menos en las grandes urbes.

Cabe destacar que en los mayores índices de cremación se dan en España en las grandes capitales, en las grandes urbes que, a su vez, tienen decenas de localidades de mediano y gran tamaño en sus inmediaciones. En dichos enclaves la proporción es de siete incineraciones y tres inhumaciones por cada diez fallecimientos.

Otro dato a tener en cuenta es que las preferencias urbanas contrastan con las del medio rural, donde se sigue apostando por el ‘entierro de toda la vida’.

LA ZONA RURAL SIGUE SIENDO MÁS PARTIDARIA DE LAS INHUMACIONES QUE DE LA CREMACIÓN
Como singularidad valga destacar que España es muy ‘particular’ a este respecto. Países del mismo ámbito mediterráneo como Italia y Portugal, tan sólo tienen un 15 y un 6% de cremaciones respectivamente. Como se puede comprobar, Jerez, una ciudad de profundas raíces católicas, multiplica por cuatro las cifras de Italia, donde el catolicismo está extendido por toda la población.

Otro dato curioso es que Andalucía es la comunidad española que posee más hornos crematorios. Hace justamente 13 años, (en octubre de 2006) tan sólo el 46,68% de los servicios contemplaban la incineración. Desde entonces este servicio se ha incrementado en doce puntos, lo que viene a suponer una subida de un 1% al año.

A nivel andaluz Málaga es la provincia donde se contabiliza la mayor tasa de incineraciones de Andalucía.

La gran presencia de ciudadanos anglosajones que pasan allí su retiro tienen un peso evidente a este respecto. Para los amantes de las cifras, Inglaterra es el país con mayor porcentaje de cremaciones a nivel europeo, más de un 70%. Es decir, tres de cada cuatro fallecidos.


Teruel, segunda provincia de España con menos instalaciones funerarias (Heraldo)

Un informe de Panasef recoge que, con 8, es la que cuenta con un menor número crematorios, velatorios y crematorios después de Álava. Huesca tiene 11 y Zaragoza, 48.
ACTUALIZADA 1/11/2019 A LAS 11:52

La Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), que representa al 70% del sector, ha presentado su informe anual con motivo del Día de Todos los Santos. Entre otros datos, destaca el hecho de que Teruel, con 8, es la segunda provincia española con menos instalaciones funerarias de España, solo por detrás de Álava que tiene 7. Le siguen Soria (11), Huesca (14), Guadalajara (15) y Burgos (19). Zaragozatiene 48.

Por provincias, Navarra es que la cuenta con un mayor número de tanatorios/velatorios, en concreto 115; seguida de Valencia (107), Madrid (101), La Coruña (94) y Barcelona (92).

Por otro lado, según el informe, la incineración ya es la opción elegida por más del 41% de los fallecidos en España, su incidencia es mayor en localidades urbanas y en el sur y se estima que en 2025 alcanzará el 60%.

El pasado año fallecieron en España 426.053 personas, según datos provisionales, lo que supone un incremento del 0,57 % respecto al año anterior.

La incineración sigue ganando terreno año tras año frente a la tradicional inhumación, de tal forma que en 2018 se realizaron 175.618 servicios frente a los 250.435 enterramientos,

En los últimos años, algunas capitales de provincia han superado el 70% de incineraciones, según el estudio, que precisa que aunque la tasa sube rápidamente en las localidades que instalan su primer horno crematorio, la velocidad en la que lo hacen es superior en zonas urbanas que en rurales.

Las tendencias en el sector funerario están cambiando: además del aumento de las cremaciones, empiezan a surgir nuevas formas de despedida.

También los productos utilizados están sufriendo una transformación. Hoy en día ya existen urnas y féretros realizados con materiales respetuosos con el medio ambiente y biodegradables, reciclados y orgánicos, diseñados para descomponerse naturalmente cuando se entierran o se exponen al agua.

Según el estudio de Panasef, España dispone de 442 hornos crematorios, una cifra que le sitúa como el país de Europa con mayor número de estas instalaciones. Estos hornos permiten realizar 1.768 incineraciones en una jornada laboral, frente a la demanda actual de 400 incineraciones diarias.

En línea con la nueva legislación propuesta por la Unión Europea y el compromiso del sector con el medio ambiente, las empresas, a pesar de estar cumpliendo ya los límites que establece la ley, “continúan realizando fuertes inversiones instalando y mejorando filtros que minimizan más aun las emisiones a la atmósfera”.

El coste para el usuario de un funeral integral varía mucho dependiendo de la cantidad y calidad de servicios y productos que lo integran, que pueden ser muy diferentes, así como de la zona geográfica en la que se realice. El 51,5 % del precio total corresponde al valor del servicio funerario en sentido estricto, un 15 % a servicios complementarios (certificados y tasas, iglesia, coronas, lápidas, esquelas etc.), un 16,5 % a la inhumación o incineración y un 17 % a impuestos indirectos.

Las 8.128 localidades que hay en España albergan un total de 17.682 cementerios (el 99 % de ellos son de propiedad municipal), un número que se prevé permanezca constante a medio y largo plazo debido al auge de la incineración y la liberación de tumbas por el vencimiento de los contratos de alquiler.


Nace el primer grupo funerario de Galicia, que copará el 65% del mercado (Diario de Pontevedra)

“El objetivo primordial es dar un mejor servicio a los asegurados”, explica Juan Perdiz

Ofrecer un mejor servicio a los asegurados y a sus familiares, suavizando los engorrosos trámites burocráticos y dando un trato idéntico en cualquier lugar de la geografía gallega son los principales objetivos de Gallaecia, el primer grupo funerario cien por cien gallego que este jueves hizo su presentación oficial en Santiago.

El nuevo holding está integrado por Funeraria San Marcos (Pontevedra), Funeraria Apóstol (Santiago), Funeraria La Paz (Ourense), Funeraria Santa Marta (A Coruña) y Funeraria Madeira (Lugo). No obstante, ya hay contactos muy avanzados con otras empresas del sector “y entre ocho y diez pasarán a formar parte del grupo en un breve espacio de tiempo”, asegura Juan Perdiz, responsable de San Marcos, uno de los principales promotores de esta iniciativa.

Una vez consolidado, en un margen de unos dos años, Gallaecia gestionará “el 65% del mercado funerario gallego y el 70% de las instalaciones”, vaticinó Perdiz, quien explica que la puesta en marcha del grupo se gestó hace algo menos de un año. “Ante la situación que se venía dando en el sector, con grandes empresas nacionales expandiéndose por todo el país, un grupo de empresarios gallegos decidimos dar un paso al frente y reivindicar nuestra valía, con el añadido de que nuestros impuestos y nuestras contribuciones van a quedar aquí”, señaló.

Matizó que cada una de las integrantes de Gallaecia seguirá funcionando de forma autónoma, pero el grupo, en su conjunto, podrá ofrecer “un nivel de servicios superior al de otras funerarias que no son gallegas”.

“Por ejemplo, si un cliente mío fallece en Viveiro, el empresario de allí se encargará de gestionar el servicio, del mismo modo que yo se lo gestionaría aquí si es a la inversa. Eso evita muchos costes y, lo más importante, eleva la calidad del servicio”, insiste.

CONOCIMIENTO. Perdiz apunta uno de los factores claves que diferenciará a Gallaecia de sus competidores de ámbito nacional: “Nosotros somos de Galicia, conocemos todos los recunchos de nuestra tierra, conocemos a la gente y conocemos la problemática y necesidades de cada comarca. Y en ese acercamiento al cliente se basa nuestra filosofía”.

El responsable de San Marcos explica que la elección de las empresas fundadoras se debe a que “somos todos afines a un criterio funerario que encaja perfectamente”. Los primeros contactos se iniciaron en San Marcos y Funeraria Apóstol “cuando nos preguntamos por qué en Galicia no había un gran grupo funerario que mejorase la calidad del servicio al asegurado y sus familiares. Ahí nació la idea y la pusimos en práctica”.

Sobre el reparto de áreas, Juan Perdiz se refirió a la provincia de Pontevedra para detallar que “de la zona sur se va a ocupar una empresa, de la zona centro otra, de la zona noreste (O Salnés) y yo estaré en el centro. Estamos hablando de cuatro firmas muy potentes que controlarán el 65% del mercado”.


Exceso de oferta de servicios funerarios

La incineración gana terreno y acapara ya el 41% de los fallecimientos en España (Lainformacion.com)

Somos el país con más hornos crematorios de Europa (442) y en los enterramientos se usan cada vez más ataúdes biodegradables.

LA INFORMACIÓN
Viernes, 01 Noviembre 2019, 10:29
Actualizado: 01/11/2019, 10:39

La incineración ya es la opción elegida por más del 41% de los fallecidos en España, su incidencia es mayor en localidades urbanas y en el sur y se estima que en 2025 alcanzará el 60%, según datos de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef) con motivo del Día de Todos los Santos. Este viernes se celebra una festividad cargada de tradición para honrar a los seres queridos que han fallecido, aunque los hábitos y costumbres están evolucionado.

El pasado año fallecieron en España 426.053 personas, según datos provisionales, lo que suponen un incremento del 0,57% respecto al año anterior. La incineración sigue ganando terreno año tras año frente a la tradicional inhumación, de tal forma que en 2018 se realizaron 175.618 servicios frente a los 250.435 enterramientos, según la Radiografía del Sector Funerario 2019, de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), que representa al 70% de las empresas del sector.

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En los últimos años, algunas capitales de provincia han superado el 70% de incineraciones, según el estudio, que precisa que aunque la tasa sube rápidamente en las localidades que instalan su primer horno crematorio, la velocidad en la que lo hacen es superior en zonas urbanas que en rurales. Las tendencias en el sector funerario están cambiando: además del aumento de las cremaciones, empiezan a surgir nuevas formas de despedida.

Ataúdes biodegradables
También los productos utilizados están sufriendo una transformación. Hoy en día ya existen urnas y féretros realizados con materiales respetuosos con el medio ambiente y biodegradables, reciclados y orgánicos, diseñados para descomponerse naturalmente cuando se entierran o se exponen al agua. Según el estudio de Panasef, España dispone de 442 hornos crematorios, una cifra que le sitúa como el país de Europa con mayor número de estas instalaciones. Estos hornos permiten realizar 1.768 incineraciones en una jornada laboral, frente a la demanda actual de 400 incineraciones diarias.

En línea con la nueva legislación propuesta por la Unión Europea y el compromiso del sector con el medio ambiente, las empresas, a pesar de estar cumpliendo ya los límites que establece la ley, “continúan realizando fuertes inversiones instalando y mejorando filtros que minimizan más aun las emisiones a la atmósfera”. El coste para el usuario de un funeral integral varía mucho dependiendo de la cantidad y calidad de servicios y productos que lo integran, que pueden ser muy diferentes, así como de la zona geográfica en la que se realice.

El 51,5% del precio total corresponde al valor del servicio funerario en sentido estricto, un 15% a servicios complementarios (certificados y tasas, iglesia, coronas, lápidas, esquelas etc), un 16,5 % a la inhumación o incineración y un 17 % a impuestos indirectos. Las 8.128 localidades que hay en España albergan un total de 17.682 cementerios (el 99 % de ellos son de propiedad municipal), un número que se prevé permanezca constante a medio y largo plazo debido al auge de la incineración y la liberación de tumbas por el vencimiento de los contratos de alquiler.

Además, hay en torno a 2.525 tanatorios y velatorios y Andalucía, con 470; Castilla y León (355), Galicia (301), Castilla-La Mancha (213), Comunidad Valenciana (208) y Cataluña (183) son las comunidades que más tienen. Por provincias, Navarra es que la cuenta con un mayor número de tanatorios/velatorios, en concreto 111; seguida de Valencia (107), Madrid (101), A Coruña (94) y Barcelona (92). En el extremo contrario se sitúan Álava, con 7 instalaciones, Teruel (8), Soria (11), Guadalajara (15) y Burgos (19).

Con estos datos, Panasef estima que hay unas 7.050 salas para una media de 1.176 muertes diarias, lo que supone 6,04 salas de velatorio por cada fallecimiento. Esta sobrecapacidad se explica, según el sector, por el hecho de que los fallecimientos no se producen de forma lineal durante todos los días del año, sino que existe una gran variabilidad. “Días con muy pocos fallecimientos hacen media con días de alta mortalidad”.


Mil maneras de despedirse de esta vida (El Diario Montañés)

Arrojar las cenizas desde un velero o pedir lápidas singulares es posible en Cantabria, donde abrirá la primera inmobiliaria funeraria

Lápidas: Un trabajador esculpe, ayer, una lápida que representa la libertad sobre dos elementos: una paloma y las nubes. Es un trabajo «muy minucioso y exigente», explica el empresario Pepín Nereo, quien reconoce que «este tipo de encargos especiales es cada vez más demandado», al igual que las losas con incrustaciones de cerámica o pirograbadas. «Para mí, lo que ahora hacemos es arte funerario», subraya. / ALBERTO AJA

MIGUEL PÉREZ SantanderViernes, 1 noviembre 2019, 07:45

Hay mil maneras de morir y otras tantas de despedirse de esta vida. En un nicho tradicional, con un retrato convertido en lápida o ésta en una obra de arte, a bordo de un helicóptero o un velero desde el que aventar las cenizas, con música e, incluso, picando algo. Un cátering. Una tradición en Estados Unidos, Reino Unido o Alemania destinada a hacer catarsis y recordar al difunto. Por haber, incluso existen lápidas para perros. Pequeñas. Breves. Evidentemente laicas. La silueta del can y su nombre. Emocionales.

A todo eso es posible acceder en Cantabria, aunque todavía priman las ceremonias tradicionales. «Los ritos en la región han cambiado poco, aunque sí se han producido dos transformaciones importantes. Los funerales de cuerpo presente ya son los menos y el ceremonial del cementerio también se está perdiendo. La gente de 40 años ya no va al camposanto. Opta por la incineración», afirma Manuel Sordo, jefe de organización de la funeraria La Montañesa. Lleva 40 años en el oficio. Una mirada le basta para saber si un empleado tiene un mal día o ha discutido con un compañero. Y entonces envía a otro trabajador a visitar a los allegados del fallecido. «El trato es fundamental. Son familias que vienen rotas y no puedes agravar más los problemas», sostiene.

La estadística certifica sus palabras. El 40% de las despedidas en esta comunidad son cremaciones. Más o menos en la línea del resto de España (41,22%). La previsión es que en 2025 esta fórmula sobrepase a los enterramientos (60%). «No es una cuestión de precio, pues están bastante igualados», añade Sordo, quien matiza cómo con frecuencia parte de las cenizas acaban en una joya. «Se va a eso», dice, sobre todo en el apocalipsis de los sentimientos, «cuando fallecen hijos» y el sentido lógico de la vida se quiebra. «No está el cuerpo, pero queda la parte simbólica».

Más que Voces: «Es muy bonito despedir a un ser querido con música clásica», afirma la sorprano Estrella Cuello (a la derecha de la imagen), responsable de un ensemble –solista, violinista y organista– formado por profesores de conservatorio. «En un concierto el público está pendiente de nosotros; en los velatorios somos el acompañamiento». ¿Qué canciones les piden? «Cada uno tiene su repertorio, pero suelen ser temas alegres, una mezcla de clásica y bandas sonoras, e incluso pop siempre que el cura nos deje»
De simbolismo sabe mucho Pepín Nereo. Frente al cementerio santanderino de Ciriego, su oficina trasluce los efectos de una evolución generacional en las pompas fúnebres. La muerte es también milennial. Él mismo advierte: «No las llames lápidas; para mí, son cuadros, obras de arte». Se refiere a la galería de losas que llenan las paredes y el taller de la empresa. Ayer, víspera de Todos los Santos, la lista de encargos superaba los cincuenta. En un sólo día. La jornada anterior fueron más. Todas juntas narran cien, doscientas historias anónimas. La marmolería es un cónclave de almas.

«¿Trabajos singulares? Muchos, cada vez más. Van en aumento las familias que quieren que a sus deudos se les recuerde de una manera especial, con una leyenda o una fotografía de un lugar que les era especialmente querido», subraya Nereo. Lápidas pirograbadas, cerámicas y, un poco más allá, otras con símbolos naturales. «Se usan en las ceremonias no católicas, como la que refleja el árbol de la vida, una idea de mi padre», explica este empresario, que reconoce que la otra cara de la moneda radica en la inversión en tecnología.

«Hemos tenido que incorporar sistemas nuevos. Yo diría que al sector lo estamos cambiando los propios profesionales, que debemos adaptarnos a los tiempos». ¿Y cuáles son? «Tiempos en los que se están cayendo todos los tabús. Persisten, sí, sobre todo en las personas mayores, pero la mentalidad de los jóvenes es otra. Cuando piden una lápida, quieren algo más colorido que les recuerde a sus allegados con alegría».

Que la muerte llega a todos es el axioma más certero de la historia de la humanidad. El año pasado se produjeron 426.053 fallecimientos en España. El sector funerario facturó 1.530 millones de euros. El 51% corresponde a las exequias. Otro 17% se lo llevan los impuestos y el resto son extras, desde la contratación de un grupo de cámara hasta el traslado de las cenizas a un lugar peculiar. Y ahí la pregunta que se hace un buen número de familias que tienen claro que su última voluntad será la cremación es: ¿Qué hacer con el panteón o el nicho que compraron los padres o los abuelos?

Un empleado revisa el estado de los nichos, ayer, en Ciriego en vísperas de la festividad de Todos los Santos. / ALBERTO AJA
El alma según Mozart
Ese mismo interrogante se hizo hace 14 años PepínNereo, que el próximo enero abrirá en Cantabria la primera inmobiliaria funeraria de España. Su objetivo consiste en poner en contacto a personas que quieren comprar un lugar en el camposanto con otras que lo tienen, pero optan por la incineración. Inmofune, que así se llama la sociedad, ha sido registrada por el empresario, a quien la idea se le ocurrió «un día mientras paseaba por la avenida de Pereda y veía locales cerrados con el cartel de ‘se alquila’ o ‘se vende’».

El proyecto le ha llevado tres lustros hasta que ha logrado patentarlo. Prevé ponerlo en funcionamiento a nivel estatal. «El sector se estaba quedando parado y es como el roble al que hay que agitar para que caigan los frutos», ilustra mientras explica que «ahora mismo hay mucha gente a la que poseer un mausoleo le supone un auténtico problema porque no sabe qué hacer con él y le cuesta un dinero en mantenimiento. Y tampoco sabe que puede venderlo. En los cementerios ves muchos abandonados o que ni siquiera se sabe de quién son».

Las lápidas para perros se han convertido en una iniciativa en auge y ya pueden verse en varios jardines de la región.
Álvaro Pérez es el gerente de la funeraria Albia en Santander y Torrelavega. Él mismo la define como «innovadora» y coincide en que, a pesar de que la región «no es la más moderna» en protocolos funerarios, «las cosas empiezan a cambiar poco a poco». Disponen de un departamento de atención psicológica y en su catálogo se encuentra la posibilidad de celebrar «ceremonias ancestrales en emplazamientos únicos» o de esparcir las cenizas desde helicópteros, avionetas o goletas. «En otras comunidades ya se está innovando en este sentido, despidiendo las cenizas en el mar o con globos». La motivación es la luz. «Se trata de celebrar la vida, no solo el rito funerario. Queremos que la gente tome su muerte o la de su ser querido como una celebración. Existe también un gabinete psicológico y a los familiares les entregamos un libro de ayuda al duelo donde se explica la negación, la aceptación y el recuerdo; porque a la gente le cuesta pedir ayuda», destaca.

Schubert y Mozart han acompañado a numerosas almas. A la soprano Estrella Cuello y su Ensemble Más que Voces suelen requerirles para cantar en funerales y velatorios. «Se trata de hacer más bello, profundo y solemne el momento», observa esta profesora del Conservatorio de Torrelavega, cuya voz ha brillado en ‘La Traviata’ y ‘La Bohème’. Recuerda como todo comenzó con las bodas. «De ahí se extendió. Un día vino una joven a verme. Su madre había fallecido y me dijo: ‘Ella se quedó muy feliz de cómo cantaste en mi boda. ¿Podrías hacerlo para ella en su funeral?». También intervino el amor por la música. «Debe acompañarnos en todos los momentos de nuestra vida –recomienda estrella Cuello–. La música eleva el alma a Dios».


Las incineraciones en el cementerio de Sevilla caen por la fuerte competencia (Diario de Sevilla)

La política de mercado de las funerarias llevan las cremaciones fuera de la capital
Los enterramientos continúan a la baja

DIEGO J. GENIZ 01 Noviembre, 2019 – 06:15h

El auge de las incineraciones se ha convertido en un negocio. Hasta tal punto ha llegado esta actividad que los crematorios públicos se están resintiendo por la dura competencia de un sector que ha conocido una gran diversificación los últimos años. Tal caso se produce también en el cementerio municipal de San Fernando, donde el número de incineraciones continúa a la baja, pese a que es la fórmula que se impone en la sociedad a la hora de despedir a un familiar.

Evolución de las inhumaciones e incineraciones. FUENTE: Ayuntamiento de Sevilla. Evolución de las inhumaciones e incineraciones. FUENTE: Ayuntamiento de Sevilla. / DPTO. INFOGRAFÍA
Los datos avalan esta circunstancia. En la presente década, el pico más alto en el crematorio municipal se alcanzó en 2015, cuando se registraron 3.854 incineraciones. Una cifra que no se ha vuelto a conseguir. En dos años se perdieron 800 cremaciones. El pasado ejercicio hubo cierta recuperación, con 3.226, pero los últimos números oficiales hacen prever que 2019 se cierre de forma similar.

Número de enterramientos. Fuente: Ayto. Sevilla. Número de enterramientos. Fuente: Ayto. Sevilla. / DPTO. INFOGRAFÍA
Hasta el pasado 28 de octubre, las incineraciones acumuladas durante el presente ejercicio han llegado a 2.606. El año pasado, por estas mismas fechas, alcanzaban las 2.633. Se puede entender, por tanto, que esta actividad funeraria se mantiene en cifras alejadas a las de 2015, una situación que repercute en los ingresos de las arcas municipales.

¿A qué obedece esta situación? Cierto es que las averías han sido una constante en los hornos crematorios de San Fernando, lo que ha provocado quejas de una plantilla que ha protagonizado numerosas huelgas. Según el Ayuntamiento, la caída de las incineraciones no es achacable a estos fallos. Aseguran que este servicio público cuenta con tres hornos. “Lo habitual es que haya dos funcionando y otro esté parado por mantenimiento”, detallan fuentes municipales. El crematorio tiene capacidad para 12 incineraciones al día, pero la demanda media es de 10, con lo que queda atendida.

La cruces se multiplican sobre el fondo verde de los cipreses en el Cementerio de San Fernando. La cruces se multiplican sobre el fondo verde de los cipreses en el Cementerio de San Fernando. / JOSÉ ÁNGEL GARCÍA
Tampoco se puede explicar la bajada de la actividad por los problemas con la plantilla, que ha protestado años atrás por la falta de personal en determinados turnos. Pero dicho conflicto, según el Ayuntamiento, ya se ha solucionado, por lo que el servicio está siempre cubierto.

Por tanto, el descenso de incineraciones es consecuencia directa de la política de mercado de las aseguradoras, que ya tienen acordado con las empresas funerarias dónde deben incinerarse los clientes que han fallecido. Unos convenios en los que los negocios interesados ofrecen precios más baratos para estos acuerdos. Conviene recordar que los últimos años se han abierto numerosos tanatorios y crematorios para dar respuesta a la forma que se ha impuesto, muy por delante de las inhumaciones, a la hora de poner fin a la presencia física de un ser querido.

Los enterramientos tradicionales siguen bajando. Cada vez son menos los sevillanos que deciden descansar para siempre en un nicho o tumba. En 2013 se practicaron 1.713 inhumaciones en el cementerio. En 2018 fueron 1.440. Es decir, 273 menos, una cantidad que, pese a ser negativa, es menor que la registrada en la bajada de las incineraciones en dos años.

Un muro de nichos en el camposanto sevillano. Un muro de nichos en el camposanto sevillano. / JOSÉ ÁNGEL GARCÍA
Precisamente, una de las actuaciones más importantes que se acometerá en 2020, en el cementerio, como adelantó Diario de Sevilla, será la mejora en los hornos. Unos trabajos que consistirán en el saneamiento del bloque refractario y de la solera de la cámara.

La inversión prevista en el camposanto municipal para el próximo año superará los 800.000 euros. Además de la referida reparación también se instalará el aire acondicionado en distintas dependencias y se construirán 968 osarios y 192 columbarios.


El gasto medio de un funeral parte de los 3.000 euros en Salamanca (Salamanca24horas.com)

J. Soria
06:26 01/11/19

Resulta complicado establecer un precio medio en relación a los servicios que se requieren para un funeral. Depende de los conceptos que se incluyan en este cómputo y de las posibilidades que se escojan. Como en todo, el gasto va subiendo si hay extras o se incluyen materiales caros
Además de las funerarias, floristerías, marmolistas, la iglesia, la administración pública y los cementerios, son otros los agentes económicos implicados que generan un aumento en la factura.
Según el informe anual Radiografía del Sector Funerario elaborado por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios, casi la mitad de los costes corresponden directamente con el servicio funerario. ¿Y qué conceptos se incluyen bajo este epígrafe? Se empieza con el arca (con precios a partir de 800 euros el más básico, según la ordenanza municipal).

Después están los traslados del difunto desde el lugar del fallecimiento al tanatorio. Desde allí al lugar de la ceremonia y finalmente al cementerio. En la capital salmantina el precio alcanza los 235 euros.

Las instalaciones para el velatorio conllevan un gasto de 611 euros, que incluye la asistencia del personal durante 24 horas. La tramitación de documentación (certificado de defunción, baja en el Registro Civil y permisos administrativos para la inhumación o la incineración) cuesta 188 euros.

El propio entierro vale 555 euros en el cementerio de Tejares, mientras que en San Carlos depende de si se hace en una sepultura (669 euros) o en un nicho (644 euros).

En el tanatorio municipal la asistencia psicológica para el duelo es gratis. Es otro servicio funerario
más, como a las gestiones con aseguradoras, la coordinación de ceremonias, los servicios de tanatoestética, o el catering de algunos miembros de la familia. En conjunto, el gasto medio puede rondar los 3.000 euros.

Pero todavía queda más por pagar. El sector funerario apunta que otro 17% de los gastos que hay que
afrontar tras la muerte de una persona corresponden al IVA. Además, un 19% se destina al destino final
del cuerpo, ya sea el cementerio o la cremación y la urna. Finalmente, se incluye otro 15% para
servicios complementarios como el pago de certificados y tasas; gastos de la iglesia; coronas y flores; la lápida y las esquelas.

Gastos en sepulturas

Uno de los gastos más importantes corresponde al cementerio. Las tumbas no se compran, se adquiere el derecho sepulcral durante 99 años. Y este varía mucho dependiendo de si se trata de una sepultura convencional (6.360 euros en Tejares incluyendo la lápida o 5.125 en San Carlos, a los que hay que añadir lo que cuesta el precio de la lápida que se elija en función de lo ornamentada o sencilla que se desee); un nicho, una cripta; un columbario (para enterrar cenizas únicamente); o un panteón familiar.

Después hay que hacerse cargo de una cuota anual de mantenimiento, que varía desde los 22 euros de tumbas y nichos a los 96 de los panteones.

Un seguro de decesos

Para afrontar de forma más cómoda todos estos gastos, resulta frecuente contar con un seguro de decesos. Pagar el entierro y los gastos relacionados en vida es una costumbre muy habitual en España. En torno al 55% de la población salmantina está cubierta con este tipo de seguro el más antiguo del país, con siglo y medio de existencia.

La contratación de estar pólizas suele hacerse tras formar una familia, según la Asociación Empresarial del Seguro. En él generalmente se incluye a todos sus miembros hasta que forman sus propias familias. Seis de cada 10 sepelios en España están asistidos por este tipo de seguro. Aunque a la larga generalmente los pagos salen más caro que afrontar todos los costes juntos, supone una gran despreocupación en el momento más doloroso.


Los tanatorios prevén que en una década las incineraciones alcancen el 60% en la comarca (Las Provincias)

Un grupo de personas en su visita a los difuntos en el cementerio de Gandia el pasado 1 de noviembre. / Ó. DE LA DUEÑA
El uso de este servicio, que solicitan sobre todo las generaciones más jóvenes, ha aumentado este año un 10% respecto a 2018
ROCÍO ESCRIHUELA GANDIA.Viernes, 1 noviembre 2019, 01:07

Los tiempos están cambiando y esas modificaciones llegan también a los diversos métodos de enterramiento que se utilizan. El tradicional entierro en el camposanto está dejando paso a las incineraciones que se han incrementado un 10% en el último año en los principales municipios de la Safor, según han apuntado a LAS PROVINCIAS varias empresas que se dedican a los servicios funerarios, y que auguran que en un década alcanzará hasta el 60%.<
Todos coinciden en que la cremación de los difuntos es cada año mayor, y se estima que se dispare las cifras en el futuro ya que las nuevas generaciones están optando en su gran mayoría por la incineración. Los familiares eligen un servicio u otro en función de la ideología, aunque en ocasiones, también influye en la elección el coste, según han explicado.

Por ejemplo en Gandia, Juanjo Ramos de Guixa, apuntó que en el último año las incineraciones han crecido un 10%, «el aumento se ha notado mucho», añadió. Para Ramos la elección entre el entierro tradicional o la incineración de la persona fallecida es una decisión por «cuestiones económicas o por creencias, depende de familias».

Para las cremaciones se usan ataúdes ecológicos sin barnices para que contaminen menos
El responsable de Guixa explicó que en el caso de Gandia, es más barato, aunque puntualizó que «depende también de las particularidades del servicio que se presta». Ramos indicó que sus clientes menores de 65 años optan por la incineración, mientras que «la gente mayor es más tradicional».

Relevo generacional
De hecho, debido a este cambio generacional, desde Guixa apuntan que las estadísticas señalan que dentro de 10 años las incineraciones ya serán el 60% del total de los servicios funerarios que se ofrezcan. Ante esta perspectiva, y los datos que van en aumento, la empresa tiene en construcción un crematorio que inaugurará en breve, aunque ahora también ofrecen el servicio, pero tienen que desplazarse a Dénia o Cullera.

Desde Servicios Funerarios Consuelo Miñana con el tanatorio Mondúver en Gandia y otro centro en Oliva, apuntaron que en sus empresas están equiparadas ambas opciones funerarias. «Estamos al 50% en los servicios que prestamos, pero este año han subido mucho las incineraciones», indicaron. Tienen crematorio propio desde el año 2010 y aseguran que «se han incrementado mucho la demanda desde que abrimos».

Mientras, en Tavernes también se ha constatado un aumento en los servicios de incineraciones. Desde Funeraria Juani, Miguel Vidal indicó que «poco a poco los familiares que deciden incinerar a sus difuntos van a más cada año». Respecto al precio, añadió que el coste de la cremación es un poco inferior, aunque también depende de otras cuestiones, como el precio del nicho en el cementerio que en la localidad vallera tiene un coste de 800 euros.

El responsable de la Funeraria Juani añadió que la elección suele estar motivada por las creencias de las personas afectadas, pero también apuntó que los clientes se interesan por las diferentes alternativas para guardar las cenizas de sus seres queridos tras la incineración. Vidal explicó que muchos familiares optan por enterrar los restos en algún terreno agrícola de su propiedad, o lanzarlos al mar en urnas biodegradables construidas para ese fin. Además, también existe la opción de realizar un colgante con las cenizas dentro para llevar siempre cerca a la persona fallecida.

Por su parte, desde la Funeraria Germans Ronda de Tavernes, Juan coincidió en apuntar un incremento de entre el 10 y el 15% en el último año. «Cada vez más», añadió el empresario, quien matizó que la incineración es un servicio por el que optan «el 90% de los clientes más jóvenes, mientras que las generaciones mayores son más reacias. Los menores de 70 años eligen incineraciones».

El incremento de las cremaciones ha obligado por ley a usar ataúdes con otros materiales. «Ahora en los funerales tradicionales se usan los de siempre, pero en las incineraciones por ejemplo es obligatorio que no tengan barniz. Son más naturales, no hacen tanto humo y cuidan el medio ambiente», explica Ronda, que apunta un único inconveniente, «son más caras las ecológicas».

Sobre los precios, apuntó que en el caso de Tavernes «es más caro enterrar que incinerar, ya que una caseta cuesta 800 euros y un columbario sobre 180 euros», en caso de que quieran depositar las cenizas en el cementerio. Ronda explicó que en otras localidades según la altura de la caseta donde colocar el ataúd, el precio varía.

Desde la funeraria vallera indicaron que la elección de un método u otro es por «ideología, no por dinero». «Es la última voluntad de la familia, no preguntan que es más económico».


La opción de la incineración gana cada vez más adeptos (Diario Vasco)

Viernes, 1 noviembre 2019, 09:52

Los cementerios se llenarán hoy de visitantes, como viene siendo habitual el Día de Todos los Santos. El cementerio de Polloe, el más grande del territorio, cuenta con 7.507 panteones (de los que 800 están libres) y 3.500 nichos. En Alza existen 1.062 panteones y en Igeldo, 120. El panteón más económico a 25 años asciende a 3.200 euros y las concesiones varían de 25, a 35 y a 49 años. Este camposanto también cuenta con un crematorio y según explica el gerente, Gorka Rueda, «actualmente se realizan más incineraciones que enterramientos, con un porcentaje de 60-40%, respectivamente, aunque hemos notado que las cremaciones se han ralentizado bastante». Según los últimos datos del Departamento de Salud, el año pasado en Gipuzkoa se llevaron a cabo 4.192 cremaciones frente a las 2.542 inhumaciones.
Qué hacer con las cenizas suele resultar en ocasiones un quebradero de cabeza para muchas familias. Rueda comenta que «existe la opción de guardarlas en casa o depositarlas en los ceniceros o columbarios del cementerio. En un futuro próximo queremos construir un jardín de cenizas para depositarlas en la tierra o al lado de un árbol. En el caso de los panteones, donde entran de 4 a 5 féretros, existe la opción de reducir los huesos una vez han pasado varios años del fallecimiento de los cuerpos para hacer sitio, por lo que pueden entrar en un mismo panteón entre 15 y 20 cuerpos. Se pueden pasar del féretro a una caja más pequeña de restos», explica.

Las unidades de enterramiento (nichos, sepulturas o columbarios) son concesiones administrativas por las cuales hay que pagar para tener derecho de ocupación. Cuando caduca dicha concesión, los titulares deben optar por renovarla o renunciar a ella. Esta es una de las razones por las que la incineración sigue ganando terreno a las inhumaciones y no tanto el factor económico, según evidencian desde la Funeraria Vascongada, ya que «cuesta casi lo mismo realizar un enterramiento y una cremación, unos 600 euros». Esta práctica se regula en Euskadi bajo una estricta normativa medioambiental.


75 años ofreciendo el servicio funerario en la comarca (Diario Vasco)

Viernes, 1 noviembre 2019, 00:30

La Funeraria Oyarbide hunde sus raíces en el año 1944. Acumulan 75 años ofreciendo el servicio funerario en toda la comarca. Fue fundada por Mateo Oyarbide, quien en la calle Santa María 13 de Beasain, tenía su taller de carpintería donde se fabricaban y adecuaban los ataúdes. Posteriormente el testigo lo tomó su hijo Ignacio, quien en 1962 trajo a la comarca el primer coche fúnebre de la marca Dodge, ya que hasta entonces se utilizaban las andas para llevar los ataúdes. El segundo vehículo fue un Seat 1500 adquirido en 1968 y sucesivamente se ha ido renovando la flota.

Su hijo Iñaki remarca que «la profesión ha sufrido un gran cambio en lo que a costumbres y modo de trabajar se refiere, profesionalizando el servicio y poniendo a disposición del cliente todo tipo de comodidades e instalaciones.

Adaptándose a los nuevos tiempos y necesidades, tal como reza el historial de la Funeraria Oyarbide, «inauguraba el año 2002 en Senpere, 7 de Beasain».

El año 2011 pusieron en marcha el nuevo crematorio situado en el barrio Salbatore. Se trata de un crematorio de última generación, con alta tasa de utilización.

También unos años más tarde abrieron otro tanatorio en Ordizia para atender a este municipio y a los circundantes.


La muerte en España tiene un precio: 3.300 euros (ABC)

Desde la patronal del sector señalan que solo el 51,1% de los costes es atribuible a las empresas funerarias, y recuerdan que este tipo de servicios está gravado con un 17% de IVA
Carlos Manso Chicote
MADRID Actualizado:01/11/2019 01:14hGUARDAR

Las cifras del negocio funerario: morirse cuesta 6 veces el salario mínimo
«El sector de los servicios funerarios tiende a la concentración, y nosotros estamos atentos»
La muerte tiene una doble vertiente, al drama personal por la pérdida de un ser querido se une una serie de trámites administrativos que, según cada circunstancia, toca realizar en un momento vital complicado: transporte (incluso repatriación), cátering, coordinación de ceremonias, permisos administrativos, certificado médico, libro de recordatorios, etc… Todo ello, puede suponer para el ciudadano, según estimaciones de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) un coste medio de 3.300 euros, aunque un cuarta parte de los participantes en el citado estudio llegaron a abordar pagos de hasta 4.200 euros. Lo que contrasta con un Salario Mínimo de 900 euros mensuales.

Según la «Radiografía del sector funerario 2019» elaborada por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), el precio final de un funeral se compone en un 51,5% de lo que conocemos como servicios funerarios (traslados del difunto, certificado médico, asistencia personal, inscripción en el registro civil, velatorio, etc…), mientras que otro 15% corresponde a servicios complementarios como las flores, las esquelas o las lápidas. Otro 16,5% pertenece a los denominados como «costes del destino final». Es decir, todo lo relacionado con la inhumación o la incineración. Finalmente, el restante 17% corresponde a impuestos (el IVA).

Desde Panasef, su secretario general Alfredo Gosálvez, ha insistido en su reivindicación de que el Gobierno rebaje la carga fiscal y lamentado el desconocimiento que sobre esta materia hay entre los españoles: «El sector funerario lo componen más de 20 servicios o productos, que solo un profesional capacitado puede gestionar en 24 horas: certificados, cátering, transporte, tipo de ceremonia, salas de velas, lápidas, coronas…», ha comentado este representante del sector. En este sentido, ha añadido, que se trata de tal cantidad de elementos que «el volumen de facturación no corresponde exclusivamente a las empresas funerarias sino a diferentes agentes económicos».

El seguro de decesos, «typcal spanish»
Sin embargo, existe en España una particularidad: el seguro de decesos, que se hace cargo del propio traslado y entierro del fallecido añadiendo otros servicios como la gestión del fin de la vida digital, el testamento, la atención piscológica o la asistencia jurídica. Según la patronal de las aseguradoras, Unespa, es el segundo producto asegurador con mayor penetración tras el de automóviles.

En concreto, en el «Informe Estamos Seguros 2018», desde esta patronal se calcula que este seguro se hizo cargo del entierro de 275.160 personas durante el año pasado y que 21,76 millones de españoles de una población total de 46,73 millones está cubierta por alguna de estas pólizas. Es decir, el 46,6% de la población. Con una media de 2,6 asegurados por contrato, estamos ante un producto muy familiar.

En este sentido, el seguro de decesos cuenta con especial implantación en la mitad sur del país y la cornisa cantábrica con un 80% de la población asegurado en la provincia de Cádiz por un 79% de Ávila o un 66% de Huelva. En el otro extremo, provincias como Teruel (22%) o las Islas Baleares (23%).


Cuatro de cada 10 fallecidos se incineran, más en las ciudades y en el sur (Cope)

La incineración ya es la opción elegida por más del 41 % de los fallecidos en España, su incidencia es mayor en localidades urbanas y en el sur y se estima que en 2025 alcanzará el 60 %, según datos de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef) con motivo del Día de Todos los Santos.,Este viernes se celebra una festividad cargada de tradición para honrar a los seres queridos que han fallecido, aunque los hábitos y costumbres están evolucionado. ,El pasado año

Agencia EFE
Tiempo de lectura: 3′ 01 nov 2019 – 10:08 Actualizado 10:43
La incineración ya es la opción elegida por más del 41 % de los fallecidos en España, su incidencia es mayor en localidades urbanas y en el sur y se estima que en 2025 alcanzará el 60 %, según datos de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef) con motivo del Día de Todos los Santos.

Este viernes se celebra una festividad cargada de tradición para honrar a los seres queridos que han fallecido, aunque los hábitos y costumbres están evolucionado.

El pasado año fallecieron en España 426.053 personas, según datos provisionales, lo que suponen un incremento del 0,57 % respecto al año anterior.

La incineración sigue ganando terreno año tras año frente a la tradicional inhumación, de tal forma que en 2018 se realizaron 175.618 servicios frente a los 250.435 enterramientos, según la Radiografía del Sector Funerario 2019, de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), que representa al 70 % de las empresas del sector.

En los últimos años, algunas capitales de provincia han superado el 70 % de incineraciones, según el estudio, que precisa que aunque la tasa sube rápidamente en las localidades que instalan su primer horno crematorio, la velocidad en la que lo hacen es superior en zonas urbanas que en rurales.

Las tendencias en el sector funerario están cambiando: además del aumento de las cremaciones, empiezan a surgir nuevas formas de despedida.

También los productos utilizados están sufriendo una transformación. Hoy en día ya existen urnas y féretros realizados con materiales respetuosos con el medio ambiente y biodegradables, reciclados y orgánicos, diseñados para descomponerse naturalmente cuando se entierran o se exponen al agua.

Según el estudio de Panasef, España dispone de 442 hornos crematorios, una cifra que le sitúa como el país de Europa con mayor número de estas instalaciones.

Estos hornos permiten realizar 1.768 incineraciones en una jornada laboral, frente a la demanda actual de 400 incineraciones diarias.

En línea con la nueva legislación propuesta por la Unión Europea y el compromiso del sector con el medio ambiente, las empresas, a pesar de estar cumpliendo ya los límites que establece la ley, “continúan realizando fuertes inversiones instalando y mejorando filtros que minimizan más aun las emisiones a la atmósfera”.

El coste para el usuario de un funeral integral varía mucho dependiendo de la cantidad y calidad de servicios y productos que lo integran, que pueden ser muy diferentes, así como de la zona geográfica en la que se realice.

El 51,5 % del precio total corresponde al valor del servicio funerario en sentido estricto, un 15 % a servicios complementarios (certificados y tasas, iglesia, coronas, lápidas, esquelas etc), un 16,5 % a la inhumación o incineración y un 17 % a impuestos indirectos.

Las 8.128 localidades que hay en España albergan un total de 17.682 cementerios (el 99 % de ellos son de propiedad municipal), un número que se prevé permanezca constante a medio y largo plazo debido al auge de la incineración y la liberación de tumbas por el vencimiento de los contratos de alquiler.

Además, hay en torno a 2.525 tanatorios y velatorios y Andalucía, con 470; Castilla y León (355), Galicia (301), Castilla-La Mancha (213), Comunidad Valenciana (208) y Cataluña (183) son las comunidades que más tienen.

Por provincias, Navarra es que la cuenta con un mayor número de tanatorios/velatorios, en concreto 111; seguida de Valencia (107), Madrid (101), A Coruña (94) y Barcelona (92).

En el extremo contrario se sitúan Álava, con 7 instalaciones, Teruel (8), Soria (11), Guadalajara (15) y Burgos (19).

Con estos datos, Panasef estima que hay unas 7.050 salas para una media de 1.176 muertes diarias, lo que supone 6,04 salas de velatorio por cada fallecimiento.

Esta sobrecapacidad se explica, según el sector, por el hecho de que los fallecimientos no se producen de forma lineal durante todos los días del año, sino que existe una gran variabilidad. “Días con muy pocos fallecimientos hacen media con días de alta mortalidad”.


El uso de nuevas tecnologías, tendencia en auge en las empresas funerarias (El Comercio)

LUCÍA R. LORENZOGIJÓN. Viernes, 1 noviembre 2019, 02:02

Las nuevas tecnologías se han convertido en un pilar más para las empresas de múltiples ámbitos y, ahora, han llegado al sector funerario. Cuando hay distancia de por medio, estas herramientas digitales permiten, por ejemplo, no perderse una ceremonia por no poder desplazarse. Aunque de manera incipiente, cada vez se recurre más a la emisión en directo por internet de este tipo de actos para familiares y amigos que no pueden acudir.
Así, ya es posible encontrar desde una web conmemorativa en la que se pueden escribir las condolencias hasta una aplicación de rutas de cementerios que permite localizar y guiar a la persona a un lugar exacto del camposanto. El grupo Narbón custodia, por ejemplo, el legado genético para prevenir enfermedades.

Y empresas como Funeraria Gijonesa también cuentan con este tipo de servicios. La responsable de Protocolo y Comunicación, Verónica González, detalla que disponen de la tecnología para retransmitir actos civiles, servicio de acompañamiento de familiares, reconocimiento y seguimiento a través de internet y en directo de ceremonias e incluso de un acto de incineración. La conexión puede llevarse a cabo desde las propias instalaciones de la empresa y llegar, así, a cualquier parte del mundo.

Asimismo, Funeraria Gijonesa, en colaboración con la empresa Gijón al Mar, ofrecen arrojar unas funerarias ecológicas a cuatro millas, en el mar Cantábrico.


Madrid anulará el plazo de 24 horas para trasladar cadáveres fuera de la región (El Mundo)

EFE
Madrid
Viernes, 1 noviembre 2019 – 12:09

La Comunidad de Madrid va a modificar el Reglamento de Sanidad Mortuoria para suprimir el plazo de espera de 24 horas para poder trasladar cadáveres fuera de la región, de manera que las familias puedan velar a sus difuntos en el lugar de su elección.

Según ha explicado el Gobierno regional en un comunicado, unas 7.000 familias -las que anualmente solicitan trasladar los restos de sus seres queridos a otras comunidades autónomas- podrían beneficiarse cada año de esta medida.

La Consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, está concluyendo los trámites administrativos para modificar la normativa que regula el sector de servicios funerarios, es decir, el Reglamento de Sanidad Mortuoria, recogido en el Decreto 124/1997, de 9 de octubre, y está previsto que el cambio entre en vigor a lo largo del próximo año.

La eliminación del tiempo de espera de 24 horas previo al traslado del cadáver surge para dar respuesta a la demanda social manifestada en este sentido, tanto por parte de particulares como de las empresas funerarias.

Para adecuar la normativa, se eliminarán requisitos que carecen actualmente de justificación por motivos de protección de la salud pública, para respetar y apoyar en la medida de lo posible la voluntad de las familias.

En paralelo a la eliminación del plazo de 24 horas, agilizarán los trámites administrativos para el traslado del cadáver al sustituir la actual autorización por una comunicación previa, salvo en el caso de los cadáveres que pudieran suponer un riesgo sanitario.

La modificación del Reglamento de Sanidad Mortuoria incluye, por otro lado, la prestación del servicio de tanatopraxia por parte de los profesionales habilitados para realizar dichas prácticas de embalsamamiento y conservación temporal de cadáveres.

En la tramitación de esta iniciativa han participado las principales asociaciones del sector y los colegios profesionales, a través del trámite de consulta y audiencia pública, y ha sido informado favorablemente por el Consejo de Consumo de la Comunidad de Madrid, considerando que beneficia los intereses de los consumidores madrileños.