El primer crematorio del Levante y el Almanzora abre sus puertas (La Voz de Almería)

Las instalaciones de Funeraria Robles ofrecen este servicio por primera vez en la comarca
Abre el primer crematorio del Levante Almeriense
LA VOZ

LA VOZ 07:00 • 12 MAR. 2021
Las comarcas del Levante Almeriense y el Valle del Almanzora cuentan desde esta semana con un servicio de gran importancia y del que hasta ahora habían carecido. Este miércoles abrió sus puertas el primer crematorio ubicado en la zona norte de la provincia de Almería de la mano de Funeraria Robles, en Cuevas del Almanzora.
Se trata de unas amplias y vanguardistas instalaciones, pensadas al milímetro para aquellos que tengan que despedirse de sus allegados de la mejor forma posible, con todo tipo de servicios y facilidades a disposición de sus clientes.

Cuidado al máximo
El cuidado con el que ha sido diseñado cada espacio del tanatorio y crematorio Robles salta a la vista desde el primer momento, contando con cuatro salas de velatorio independientes entre sí; una distribución que cobra en estos días más importancia que nunca debido a la pandemia y que además garantiza la privacidad de los presentes.

Pero además, cada sala dispone de un cuarto de baño privado e incluso de frigorífico, microondas, cafetera o sillones relax a disposición de los familiares o los más allegados al fallecido, entre otros utensilios destinados a hacerle su estancia más llevadera y agradable a los presentes. Incluso cuenta con una sala VIP ampliable en el caso de que sea necesario.

El que desde esta semana se ha convertido en el crematorio de referencia para el Levante Almeriense dispone también de amplias zonas comunes, como un aparcamiento privado con más de una treintena de plazas y una cafetería independiente con cocina, por lo que otra posibilidad que caracteriza a estas instalaciones es la posibilidad que ofrece a los clientes que requieran un servicio de catering.

Amplia capilla
Más allá de sus servicios, las instalaciones han sido diseñadas cuidando cada detalle, por lo que además de su aspecto vanguardista y amplio, la luz natural caracteriza el interior del edificio dándole una amable luminosidad y convirtiéndolo en un espacio muy acogedor.

Otra de las características que definen a las recién inauguradas instalaciones es su gran capilla, también a disposición de los clientes y que, lejos de ser un mero habitáculo para cumplir un trámite religioso, cuenta con un magnífico altar y retablo e incluso con obras de arte y imágenes como el Cristo que la preside, con más de un siglo de historia.

Crematorio
Pero si algo caracteriza al nuevo crematorio de Funeraria Robles es precisamente su sala de incineración, presidida por una decoración y un paisaje natural pensado para transmitir a los familiares la mayor armonía posible en el momento de despedirse de su ser querido.

Las posibilidades de las que disponen los clientes para hacer posible el último adiós tal y como lo quiso su familiar son numerosas, permitiéndoles desde elegir la música con la que desean despedirlo hasta la urna donde se depositarán las cenizas, con una gran variedad de ellas que abarca desde las más tradicionales hasta las últimas novedades como las elaboradas exclusivamente con sal.

Por supuesto, más allá de las novedades Funeraria Robles pone a disposición de sus clientes todos los servicios tradicionales ( en los que se ha especializado a lo largo de tres generaciones dedicadas a hacer más llevaderos para sus clientes esos duros momentos. Una empresa familiar y experta a la hora de acompañar y aconsejar a quienes lo requieren.

De este modo, las comarcas almerienses del Levante y el Almanzora disponen ya de un servicio que, al fin, permitirá a sus seres queridos despedirse de forma acorde a su voluntad y rodeados de unas instalaciones y una atención de la que llevan tres generaciones haciendo gala en Funeraria Robles.


Abre en Ribeira un tanatorio con crematorio y columbario (El Correo Gallego)

XARÁS. Fachada del tanatorio con crematorio y columbario que se inaugurará dentro de unos días en la zona ribeirense de Xarás. Foto: Suso Souto

El grupo Pompas Fúnebres del Noroeste va a poner en marcha en los próximos días un servicio pionero en la comarca del Barbanza: un cementerio para depositar las cenizas de los difuntos incinerados. La instalación forma parte de un complejo que incluye un tanatorio de siete salas y un crematorio. Éste último será el segundo de la zona, pues actualmente existe uno en el polígono industrial de Rianxo.
El nuevo complejo ribeirense se ubica en la zona de Xarás y ocupa una superficie de 4.500 metros cuadrados. La inversión realizada fue de dos millones de euros y va a generar trece puestos de trabajo. Cuenta además con cafetería, capilla, zona de descanso para los usuarios y un aparcamiento exterior con capacidad para 150 vehículos.

Pero lo más novedoso es el columbario, que inicialmente cuenta con un millar de espacios para el depósito de urnas, de aproximadamente 50 por 50 centímetros cada uno.

Desde el citado grupo empresarial afirman que está prevista su ampliación. Según explican, inicialmente los columbarios se ofrecerán de forma gratuita con la contratación de los servicios funerarios y, pasados unos años, se podrán alquilar. Se establecerá un horario de apertura al público para que quien lo desee pueda acceder a este cementerio de cenizas. El columbario tendrá un acceso independiente del tanatorio.

Hace unos meses, otra empresa del sector (el grupo Fernández y Collazo S.L.) vio aprobado su proyecto para construir en el municipio de Noia un horno crematorio, un servicio inexistente en esa localidad y en la comarca de Noia-Muros y que permitiría a los usuarios tener que desplazarse a Barbanza o hasta Santiago de Compostela.

El proyecto consistía en la adecuación de los espacios ya reservados en el tanatorio ubicado en A Rasa de Abaixo, y la instalación del horno crematorio. La inversión prevista era de 186.416 euros y se le había concedido a sus promotores una ayuda pública por importe de 44.340 euros (el 35,30 %) a través de la asociación Deloa, en el marco del Programa de Desenvolvemento Rural de Galicia 2014-2020, cofinanciado por el Fondo Europeo Agrícola de Desenvolvemento Rural.

Sin embargo, el alcalde noiés, Santiago Freire, confirmó a este diario que el Concello le denegó la licencia a los promotores de esta iniciativa dado que el proyecto “non ten cabida nas Normas Subsidiarias”. Al respecto, el regidor explicó que la actividad de la incineración sólo está permitida en suelo catalogado como industrial. De momento, no consta en el Concello ninguna modificación del proyecto para plantear su ubicación en otra zona.

Así las cosas, todo apunta a que el grupo Fernández y Collazo S.L. deberá renunciar a la subvención de Deloa para que el importe de la misma se pueda derivar a otro de los proyectos que están en lista de espera. Entre ellos, precisamente, el tanatorio construido por Pompas Fúnebres del Noroeste en Xarás, que figuraba en ese apartado con una inversión de 466.409 euros y un porcentaje subvencionable del 29,44 por ciento. Deloa revisará la situación y analizará a qué proyectos en lista de espera puede apoyar a mayores y con qué cuantías.


La construcción del nuevo velatorio obliga a reformar el Consistorio en Casaseca (El Correo de Zamora)

Las asociaciones que usaban el local que funcionará como tanatorio serán reubicadas
M. J. F.
13·03·21 | 04:01

Edificio que ocupa el Ayuntamiento de Caseca de las Chanas que será remodelado. | J. L. Fernández J. L. FERNÁNDEZ
El nuevo velatorio que el Ayuntamiento de Casaseca de las Chanas tiene previsto construir para que los vecinos de la localidad puedan dar una despedida digna a sus familiares obligará a remodelar las dependencias municipales. El nuevo servicio funerario se habilitará en un local hasta ahora usado por las distintas asociaciones, tanto culturales como de jubilados, que ahora serán reubicadas en el propio Consistorio mediante unas obras de acondicionamiento.
En total, el Ayuntamiento destinará un presupuesto aproximado de 60.000 euros a ambas actuaciones, aunque la mayor parte se la llevará la reforma del local donde se instalará el velatorio, mientras que el acondicionamiento de las dependencias municipales supondrá un coste inferior. La financiación de las obras requeridas en cada caso se realizará con cargo a los remanentes acumulados en las cuentas municipales.

La remodelación de las dependencias municipales afectará a tres pequeñas salas ya existentes, de las que dos se acondicionarán para albergar los nuevos usos por parte de las asociaciones. En concreto una de ellas se usará para el servicio de podólogo gestionado por la asociación de jubilados y la otra se reservará para reuniones de otras asociaciones, como la de las águedas. La tercera dependencia será para el despacho del propio alcalde, Domingo Gabella. El regidor municipal subraya que a estos espacios se suma el salón de usos múltiples también existente en la localidad para albergar todo tipo de actividades programadas por asociaciones y otros colectivos.

A mayores, las obras también servirán para habilitar un nuevo cuarto de baño accesible para personas con dificultades de movilidad. Para ello se reconvertirán los dos baños existentes en una única dependencia para dar respuesta a las nuevas necesidades.

En cuanto al tanatorio, la ausencia del mismo hasta el momento obliga a los vecinos de Casaseca a hacer uso de los tanatorios móviles facilitados por las propias empresas funerarias que acudían hasta la localidad. Estos vehículos portátiles presentan dificultades de acceso para las personas de mayor edad.


FunEXPO Madrid ofrecerá visitas guiadas al Cementerio de la Almudena (Innovafuneraria)

13 marzo 2021
en Ferias, Funexpo, portada

Se habilitarán autobuses desde la Caja Mágica para que los asistentes a FunEXPO puedan conocer la necrópolis de Nuestra Señora de la Almudena, llena de historia, arquitectura y botánica
Los visitantes y expositores de FunEXPO Madrid tendrán la oportunidad de realizar una visita guiada al cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, uno de los más grandes y antiguos de Europa Occidental. Estas visitas guiadas están organizadas y patrocinadas por la Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid (SFM), entidad colaboradora de la feria. Durante los días de celebración de la feria y el congreso, es decir, entre el 8 y el 11 de junio de 2021, saldrán de forma periódica autobuses desde Caja Mágica, sede de FunEXPO Madrid, hasta esta necrópolis que cuenta con una extensión de 120 hectáreas y con más de 130 años de historia, lo que la convierten en un lugar de visita obligado no solo para los profesionales del sector funerario, sino también para los amantes de la Historia, la Arquitectura y la Botánica.

Durante las visitas al Cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, inaugurado en 1884 como la “Necrópolis del Este”, se podrán ver las tres partes diferentes que componen esta necrópolis histórica: el cementerio civil, el cementerio hebreo y el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena; donde además se ubica el Jardín del Recuerdo y también el Cementerio de Epidemias, la parte más antigua del conjunto con sepulturas desde finales del siglo XIX.

El Cementerio Municipal de Nuestra Señora de la Almudena, presta sus servicios diariamente en la capital de España, Madrid, y a todo aquel que desee reposar en este histórico cementerio. El crematorio que tiene en su interior, así como el Jardín del Recuerdo, ofrece alternativas de incineración a todas aquellas personas que se decidan por esta opción.

Este cementerio fue diseñado por los arquitectos Fernando Arbós y Tremanti y José Urioste, quienes, influidos por la arquitectura funeraria de otros cementerios europeos, proyectaron construir una gran necrópolis extramuros para la ciudad de Madrid a finales del siglo XIX. Tras ellos, el arquitecto municipal Francisco García Nava (enterrado en el mismo cementerio) y otros muchos arquitectos han dejado su huella también en el recinto. A través de su recorrido se pueden rastrear los cambios artísticos y estilísticos de sus 130 años de historia, así como en señalar enterramientos destacados por su relevancia patrimonial. Además, como monumento al aire libre, el conjunto presenta especies vegetales, algunas de ellas cargadas de simbolismo que le aportan significado y solemnidad al conjunto.


El colectivo de funerarios de Navarra ha sido incluido dentro del plan de vacunación prioritaria contra la COVID-19 (Tanatoriosirache.es)

13 MARZO 2021

El departamento de salud del Gobierno de Navarra ha incluido al conjunto de funerarios que recogen y manipulan cadáveres dentro del colectivo de vacunación prioritaria. De hecho, hoy mismo ha dado comienzo el periodo de vacunación en nuestra comunidad.
Desde PANASEF (la Asociación Nacional de Servicios Funerarios) se ha reclamado en varias ocasiones al Ministerio de Sanidad y, ahora a las Comunidades Autónomas, que los profesionales funerarios, como último eslabón de la cadena sanitaria, fueran considerados colectivo prioritario en el plan de vacunación. En Navarra se ha logrado visibilizar esa necesidad y desde Salud del Gobierno de Navarra se ha atendido la petición.
Según Alfredo Gosálvez, secretario general de PANASEF, “el sector funerario es un servicio esencial básico y estamos muy expuestos al virus. Parte importante de su labor es la retirada de fallecidos en los hospitales y residencias de ancianos, lugares con una alta incidencia de fallecidos por Covid-19. Por tanto, hemos recibido de buen agrado que los profesionales funerarios sean vacunados en una segunda fase del plan de vacunación pero seguimos insistiendo en que sea cuanto antes”.

Desde PANASEF se va a continuar trabajando e insistiendo a las diferentes administraciones públicas sobre la necesidad de que los profesionales funerarios sean vacunados lo antes posible.


Juan Carlos Ortiz, funerario: “No podemos ni cerrar los ojos del difunto” (La Voz de Almería)

Toda una vida entre vivos y muertos, pero nunca se había enfrentado a nada como el covid

La covid ha sorprendido a todos los sectores. LA VOZ

MANUEL LEÓN 07:00 • 14 MAR. 2021
Juan Carlos recuerda su primer difunto como se recuerda el primer beso. No lo puede evitar, porque las cosas primeras -buenas o malas- son como el pegamento. Fue don Julio Acosta, un antiguo presidente de la Diputación, su primer servicio (en el ambiente del sector funerario se nos llama así a los mortales cuando dejamos de serlo). Juan Carlos solo tenía 16 años y ya organizó la mortaja y los trámites de ese velatorio que se llevó a cabo en una gran mansión en el barrio del Zapillo.
Nadie hay que esté más cerca de la muerte que un funerario, como aquellos antiguos embalsamadores del Egipto de los faraones. Pero a Juan Carlos no le cambia su risa, ni su bonhomía el trabajo que desempeña. Él va a comprar el pan con toda naturalidad. “ A mi nadie me señala con el dedo cuando entró en Cajamar a hacer un pago, mira ese es el tío que entierra”.  Y sin embargo,  Juan Carlos, gerente de Funeraria San José y del Tanatorio Mediterráneo de Huércal, tiene que convivir con el dolor, con la pérdida, con el llanto, con su traje negro y su corbata, con su silencio inocuo, con su empatía para comprender  lo que significa despedir al que  hasta ese momento era y ya no es y, además, ya no será nunca más.

El covid le ha afectado como a todos, pero él ya venía conciliando la muerte con la vida, como quien concilia el trabajo con las tareas del hogar. Por eso, a Juan Carlos, el Covid le pilló con algo de preparación por su profesión. Ya tenía trajes Epis en el tanatorio, cuando nadie sabía lo que era eso. “Lo más duro qué ha sido” – se pregunta- quizá contemplar cómo un hijo no se podía despedir de su madre muerta, residente en  un centro de la tercera edad, después de un mes sin poder visitarla”. “Que me dejen ver a mi madre, que abran el puto ataúd, que quiero ver que es mi madre la que está ahí dentro”.

Desde el verano todo se ha ido naturalizando -hasta la muerte se naturaliza- pero al principio, cuenta Juan Carlos, todo era más duro, con dos o tres difuntos diarios. Siempre el mismo protocolo: llamada de teléfono de la residencia del Zapillo o de Torrecárdenas, llegada con el coche negro, ponerse el traje de buzo y a por el cadáver. “Yo siempre prefiero hacerlo solo, dos horas después del óbito entro en la habitación, desde la cama meto al fallecido en el sudario y después al ataúd, desinfecto con lejía y sello con cinta americana. No se puede ni cerrarle los ojos ni la boca”.

Dice Juan Carlos que el 80% de los muertos por covid los incinera, aunque hay disputas familiares en el último momento a veces. Ahora se puede velar, pero antes era del hospital al horno crematorio a 1.000 grados y dos horas para que toda una vida quede reducida a un monte de cenizas.


El año más difícil para los funerarios: «El primer día que llegué al tanatorio era como si se hubiera estrellado un avión» (Eldiario.es)

Un año después de que estallara la pandemia, trabajadores de servicios funerarios describen cómo la ola de muertos estuvo a punto de desbordarlos. En ciudades como Madrid pasaron de gestionar una media de 75 fallecimientos diarios a picos de 400

Alberto Ortiz

14 de marzo de 2021 23:10h3
@albertonimrod
Si Vanessa viaja con la mente a marzo y abril de 2020, recuerda el paseo de la Castellana de Madrid vacío bajo las primeras luces del día, las ambulancias corriendo y la música a todo volumen en su coche para no pensar. «Pero cuando llegaba al portal de mi casa, a las ocho de la mañana, me tiraba media hora en el asiento hinchándome a llorar», cuenta. Un año después del estallido de la pandemia de COVID-19, los trabajadores de servicios funerarios hacen balance de unos meses que recuerdan como los más duros de su vida. ç

Son las 12 de la noche y Vanessa Adrao espera, al otro lado del teléfono, que sea una jornada tranquila. Trabaja de madrugada en las oficinas que tiene la Empresa Municipal de Servicios Funerarios en un hospital del norte de Madrid, donde atiende y asesora a las familias de los fallecidos. Allí pasó la mayoría del tiempo en los peores meses de la pandemia. «Todavía hoy llegas en alerta. Estamos muy cansados, sobre todo de pensar que puede volver a pasar», dice.

Le cuesta dejar de pensar en los días previos al estado de alarma. Estaba pasando unos días fuera de Madrid con su familia cuando se decretó el confinamiento. «El primer día que llegué al tanatorio la sensación era como si se hubiera estrellado un avión. Yo preguntaba: ¿pero cuántas familias hay que atender? Y mi jefe me decía: no lo sé, en las pantallas salen 300, pero porque no caben más», recuerda.

Según la estimación del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante 2020 hubo cerca de 86.000 muertes más que el año anterior. Es un dato frío que toma forma en el día a día de los funerarios en los hospitales, los tanatorios o los cementerios. «En Madrid, antes de la COVID fallecían 75 personas de media al día; durante los peores días de la pandemia morían 400 personas. Los trabajadores están exhaustos, han hecho un esfuerzo tremendo este año para atender a las necesidades de las familias y también para contener su dolor», explica Alfredo Gosálvez, secretario general de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef).

«Llamas a una familia y te dicen: ‘menos mal que habéis llamado, no sabía qué hacer, llevo 48 horas con el cuerpo aquí y nadie me había dicho qué hacer. ¿Ya venís a por él?’. Y le tienes que decir que todavía no. Son cosas muy fuertes»

Vanessa Adrao — Trabajadora de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios de Madrid
Andrés (nombre ficticio) trabaja desde hace diez años en una de las funerarias más grandes de Madrid. Cuando le preguntan cómo ha sido este año se le aparecen las filas de cajones almacenados. «Esto fue una locura. Llegamos a ver 500 féretros apilados. Salían ciento y pico por día, entre entierros e incineraciones», repasa. Durante el primer mes de la pandemia apenas libró cuatro días y las jornadas se alargaban hasta las 14 o 16 horas. «Te ibas a casa pero te quedabas fastidiado porque veías todo el trabajo que le quedaba a tus compañeros. Fueron días de mucho trabajo, mucho», sostiene.

«Si no es por los militares, muchos se habrían descompuesto»
Al principio, además, el caos se mezcló con el miedo al contagio. Andrés y sus compañeros entraban a los hospitales, a las residencias de ancianos, a los domicilios. «Nosotros hemos estado y estamos en primera línea. Al principio había mucho miedo al contagio. Cuando íbamos a buscar un cadáver a una residencia, había otros siete fallecidos esperando. Fue algo surrealista», añade.

Lo peor fue, dice, cuando las cámaras de los hospitales y también de los hospitales estuvieron a punto de colapsar y tuvieron que hacer un trabajo meticuloso para evitar que se descompusieran los cadáveres. «Normalmente a los fallecidos se les aplica formol. Teníamos que ir colocando los féretros como cajas de fruta, priorizando, para que no se pudrieran. Si no llega a ser por los militares, muchos muertos se habrían descompuesto», precisa.

«Llamas a una familia y te dice la señora: ‘menos mal que habéis llamado, no sabía qué hacer, llevo 48 horas con el cuerpo aquí y nadie me había dicho qué hacer. ¿Ya venís a por él?’. Y le tienes que decir que todavía no. Son cosas muy fuertes», relata Vanessa.

En Segovia, el volumen de muertes quizá no fue tan elevado como en la capital del país, pero el miedo al contagio cundió entre los trabajadores. José Pozas se dedica desde hace años a transportar y enterrar cuerpos en una empresa funeraria de la ciudad. Cuando comenzó a dimensionar la gravedad de la situación, tuvo que dejar en casa a su mujer embarazada y mudarse con un compañero que estaba en una situación parecida. «Al final, era el miedo a llevar a tu casa el virus, porque lo podíamos coger trabajando. Hemos estado muy expuestos», comenta.

Angel San Frutos, tanopractor, y José Pozas, enterrador, trabajan en una funeraria de Segovia; Vanessa Adrao en la Empresa Municipal de Servicios Fúnebres de Madrid.
«Teníamos que ir a recoger a los fallecidos nosotros mismos y estabas en contacto directamente. Te tocaba entrar a los domicilios y tampoco había PCR suficientes, no sabías si quienes estaban dentro estaban contagiados», continúa. Aunque, asegura, la empresa les brindó desde el primer momento la protección adecuada (EPI, gafas, monos dobles, guantes…), el miedo a contraer el virus no se disipaba.

El presidente de la Asociación Española de Profesionales de los Servicios Funerarios (Aesprof), Fernando Alcón, se muestra disgustado en este aspecto con las diferentes administraciones. «Hemos sido el último mono en esta pandemia. En general, siempre somos los más apestados, pero cuando empezó todo esto tuvimos problemas para acopiarnos de EPI y de material de protección. Nos quedamos a dos velas y tuvimos que abastecernos como pudimos», protesta.

Fatiga psicológica: «Si te llevas el dolor a casa estás perdido»
Alcón incide además en el cansancio psicológico que acumulan los trabajadores del sector después de meses de trabajo y aún sin un horizonte claro de cuándo terminará la pandemia o la incertidumbre de si volverán a ver situaciones como las de marzo y abril del año pasado. «Hay gente que lleva esto de forma más profesional porque llevan más años, pero aún así te afecta. No es solo el volumen de las muertes, sino ponerte enfrente de las familias, decirles que no pueden ver a su familiar, que no pueden despedirse», explica.

Ángel San Frutos es tanatopractor, también en una funeraria segoviana, y reconoce que este punto le ha afectado especialmente estos meses. Durante el primer estado de alarma no pudo reconstruir, embalsamar, preparar los cuerpos para el velatorio, que es cuando, opina, «comienza de verdad el duelo». «Entre marzo y junio no pude preparar ningún cuerpo. Los cadáveres de fallecidos de COVID están considerados de tipo 1, altamente contagiosos, como el ébola y otras enfermedades. No puedes tocar ni manipular, tienes que cumplir la normativa: meter el cuerpo en un sudario estanco y no tocarlo más», detalla.

«Hemos estado y estamos en primera línea. Al principio había mucho miedo al contagio. Cuando íbamos a buscar un cadáver a una residencia, había otros siete fallecidos esperando. Fue algo surrealista»

Andrés — Trabajador de una funeraria
Durante estos meses ha trabajado como comercial, atendiendo a las familias, un trabajo para el que, dice, «no vale cualquiera». «Es muy duro decirle a una familia que no se puede despedir. Decirle a un hijo que no verá más a su padre. Yo considero que esto nos pasa factura, no somos de piedra, por mucho que estés preparado», dice. José coincide con su compañero: «Hemos visto a familiares cuyo último contacto con su fallecido ha sido vernos a nosotros cubiertos con los trajes metiendo el féretro en el furgón. Es una carga emocional muy fuerte. No son condiciones, pero era lo que teníamos que hacer».

«Al final te tienes que poner una coraza –añade Vanessa–. Yo hablaba con las familias, las escuchaba, las atendía, pero no me daba tiempo a pensar realmente, porque después de esa familia había otra, después otra y después otra». Trataba, cuenta, de no llevar esa carga emocional a casa, con su marido y su hijo: «Me levantaba a las tres de la tarde, comía y necesitaba seguir durmiendo para tener fuerzas al volver a trabajar». Andrés también trataba de dejar el dolor en el umbral de la puerta: «Para trabajar en esto no hay que pensar, porque si te llevas el dolor a casa estás perdido».

Aunque dice que esta tercera ola no ha visto ni de cerca el volumen de fallecidos que hubo durante el confinamiento de la pasada primavera, reconoce que cuando empezó a ver tres o cuatro fallecidos por COVID al día se asustó. «Ahora, después de Navidad, en enero, te saltaban las alarmas porque pensabas que iba a pasar lo mismo. Gracias a dios no ha sido así», cuenta.

A la espera de la vacuna
Gosálvez, de Panasef, denuncia que las administraciones no tengan en cuenta al sector tampoco a la hora de elaborar el cronograma de vacunación. «Nosotros no somos un sector vulnerable y entendemos que hay gente que tiene que ir primero, pero sí que somos sector esencial y a estas alturas no podemos permitirnos que una empresa funeraria cierre», apunta. Asegura que solo tres comunidades –Cataluña, Aragón y Madrid– se han comprometido a incluirlos en el programa de vacunación, pero pide mayor concreción de plazos.

En la misma línea, Alcón expresa que se han producido numerosas bajas por contactos de COVID entre los empleados funerarios. «Hay mucha funeraria de volumen pequeño que si se contagia uno tiene que cerrar. Si hay una cuarta ola puede colapsar el sector. En enero estuvimos a punto de estar en esa situación», lamenta, a la vez que desea que, algún día, «las administraciones empiecen a pensar que somos un colectivo necesario, de primera necesidad».


Funerarias tras un año de covid: un 25% más de servicios, pero los mismos ingresos (Heraldo)

Una gran parte han sido servicios sencillos motivados por la pandemia, durante la cual se han incrementado las incineraciones. En Aragón hay 52 empresas del sector, la mayoría pymes.
NOTICIA ACTUALIZADA 15/3/2021 A LAS 05:00
M. USÁN

Toni Galán
Un año complicado que se ha vivido con preocupación. Así resume Jesús Vinué, presidente de la Asociación regional de Funerarias de Aragón, cómo ha pasado el sector al que representa los meses que llevamos de crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus. «Con más trabajo de lo normal porque ha habido más fallecidos. Y al principio, todos con el miedo. No nos llegaban suficientes epis para protegernos, aunque a mediados de abril ya se empezó a tener material», explica.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la Comunidad cerró 2020 con 17.442 muertos, 3.881 más que la media de los últimos años. Una cifra que supone un 24,4% más de los que hubo en 2019 por el impacto del virus; un 20,2% más que en 2018; un 19,5% más que en 2017 y un 25,9% más que en 2016. Ese aumento de decesos ha conllevado un 25% más de servicios funerarios pero no ha repercutido en incrementos de facturación ni de plantillas , tal y como señala Vinué.

«La gente piensa que ha habido grandes ingresos, pero no es así. Es similar a como estábamos en 2019 porque los servicios son más sencillos, con menos conceptos y la gente no gasta tanto. Había cosas que no se contrataban: casi no ha habido velatorios por la covid, las familias no podían atender a sus allegados en el tanatorio…», asegura el también gerente de Funeraria Vinué, una empresa familiar fundada por su abuelo hace más de 50 años  en Ejea de los Caballeros y que cuenta con una plantilla de ocho empleados.

Un total de 1.100 compañías públicas y privadas componen el sector en España. El informe ‘Radiografía del sector funerario’ presentado por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef) a finales del pasado mes de octubre recoge que entre 800 y 900 son pequeñas y medianas empresas que facturan menos de un millón de euros. Asimismo, se estimaba una caída de más del 40% de facturación durante el primer semestre de 2020 por los costes adicionales asociados a la pandemia (compra de equipos de protección y sudarios específicos, cierre de salas, horas extras, etc) y los servicios que durante el estado de alarma no se pudieron prestar.

52 compañías en Aragón
En la Comunidad, el número de firmas funerarias asciende a 52 -28 de ellas en Zaragoza, 13 en Teruel y 11 en Huesca- y la mayoría son pymes con una media de 10  trabajadores, aunque también hay grandes empresas.

Una de ellas es Funeraria La Paz Zaragoza, con una plantilla de 7 personas y ubicada desde hace ocho años en paseo de Fernando el Católico. Desde marzo del año pasado hasta este mes de febrero han tenido un 35% más de servicios funerarios. «Al final el trabajo es el mismo porque un alto porcentaje han sido servicios muy sencillos, es decir, ataúd e incinerar. Sin velatorio, sin misa funeral, arcas más sencillas… Con los trabajadores que estamos lo hemos llevado bien y en cuanto a la facturación ha sido más o menos la misma que el año anterior», comenta el gerente, Carlos Garcés.

Los columbarios, cada vez más presentes en las parroquias

Los musulmanes de fuera de Zaragoza ya no pueden ser enterrados en Torrero
Garcés habla de servicios más baratos y mayor competencia. «La gente no demanda tanta calidad como antes. Llevo 25 años en esto y se nota. Antes vendíamos al mes unas cuantas arcas muy caras y ahora, ninguna. Ya no miran tanto qué dirán los otros si eligen un ataúd más barato. ¡Para qué, si se va a incinerar! La covid ha ayudado; los servicios son más sencillos», apunta el gerente de Funeraria La Paz, quien resalta que en su empresa siempre han mantenido una calidad. «Eso lo tengo muy claro», sostiene.

Por su parte, Francisco Romero, gerente de Funeraria Zaragoza y con 5 empleados, afirma que han trabajado un 30% más en el último año para facturar lo mismo que en 2019.»Han sido servicios del hospital a incineración o entierros. Ni velatorios ni coronas ni misas… Y los próximos años serán malos. Ha habido un sobreexceso de fallecimientos por coronavirus, de gente mayor de 85 años que hubieran vivido más y a los que el virus les ha cortado el último tramo de su vida». indica.

Una media de 3.000 euros
El precio de un servicio funerario abarca una amplia horquilla que va desde los 1.900 euros hasta los 6.000 y el coste medio suele rondar los 2.500-3.000 euros (con misa funeral, flores, sacerdote, tramitación de toda la documentación…). Asimismo, se opta más por las incineraciones. «Un 75% frente al 25% de inhumaciones», indica Garcés, que recuerda que por normativa sanitaria no se pueden manipular los fallecidos por covid y el ataúd tiene que ir precintado.

En este punto, el presidente de la Asociación regional de Funerarias de Aragón recuerda que al inicio de la pandemia hubo un repunte de las incineraciones y que ahora se ha normalizado. «En Zaragoza se decantan más por incinerar y en los pueblos, por inhumar», dice. Y, por otro lado, el gerente de Funeraria La Paz comenta que tramitar la documentación está siendo más costoso ante el cumplimiento de toda la normativa.


Tres morgues en una situación insólita (El Mundo)

El coronavirus se asentó hace un año en nuestras vidas dejándonos un sabor que aún hoy amarga. Más allá de los miles de contagios, del sufrimiento de los hospitales y del encierro que trajo consigo el estado de alarma, la pandemia dejó a su paso un reguero de vidas perdidas. Y Madrid sufrió ese efecto demoledor del Covid como ninguna otra ciudad de España. En sólo quince días, los que van del 15 al 31 de marzo, los muertos se quintuplicaron. Durante semanas, más de 300 personas fallecieron en cada jornada, la mayoría en la capital. A finales de abril, según Sanidad Mortuoria, 13.321 personas habían perecido a causa del virus en la comunidad.
Ante esas cifras inabarcables, Madrid se vio obligada a habilitar tres morgues provisionales en menos de un mes y a aprobar una orden para que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado pudiesen retirar cadáveres de hospitales, residencias de mayores y domicilios.

El desbordamiento fue tal, pese al esfuerzo que realizaron las empresas funerarias, que algunos familiares tuvieron que esperar días e incluso semanas para dar sepultura a los suyos. Con el fin de agilizar el proceso, cientos de cadáveres salieron de Madrid rumbo a otras CCAA para ser incinerados. Y otros, los menos, en aquel caos, se perdieron.

Se vivieron situaciones extraordinarias, como que el tanatorio de Móstoles tuviese que alquilar cinco tráilers refrigerados para almacenar los cuerpos, que el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, amenazase con cerrar la empresa funeraria municipal, la más grande de toda la comunidad, en plena primera ola ante la escasez de medios materiales, o que medio centenar de cadáveres nunca fuesen reclamados.

De todo aquello ha pasado ya un año pero los que tuvieron que lidiar en primera persona con la avalancha de fallecidos siguen recordando como si fuese ayer el miedo, la incertidumbre y el dolor que sufrieron.

«Fueron días duros. Los teléfonos no paraban de sonar. Al principio, nos mirábamos todos los compañeros y no entendíamos lo que estaba pasando. Luego, no nos podíamos mirar porque nos echábamos a llorar. Las familias te contaban historias tremendas. Lo vivimos con mucho dolor y sin saber cuándo iba a acabar», cuenta Ana Rufo, una de las asistentes comerciales de los Servicios Funerarios de Madrid.

«Hacíamos lo que estaba en nuestra mano pero no podíamos con todo. Fue horrible. Te llamaban para decirte que había muerto un padre y a las tres horas para decirte que había fallecido la madre», añade esta trabajadora del tanatorio de la M-30, quien también recuerda las conversaciones con familiares que temían que a su ser querido le llevasen al Palacio de Hielo.

El hecho de no haber podido ver en vida, o en muerte, por última vez a los suyos (las visitas a los hospitales no se permitieron y se prohibió abrir los féretros), suscitó miedo y dudas a muchos familiares. Algunos, incluso, a pie de tumba, quisieron asegurarse de la identidad de su allegado antes de darle sepultura. Un «drama» con el que tuvieron que lidiar los enterradores.

«Muchos nos pedían que abriéramos el féretro para ver a su familiar. Te decían que habían dejado a su madre hace 30 días en el hospital y que no la habían vuelto a ver. Te preguntaban cómo podían estar seguros de que era ella. ¿Y a ver qué les dices? Intentabas razonar, hacerles ver que había que fiarse y creer que el trabajo de identificación estaba bien hecho», cuenta Roberto Sanjurjo, oficial del Cementerio de La Almudena. «La mayoría de la gente lo entendía, pero había quien se violentaba», añade el enterrador.

«Fueron días muy duros tanto mental como físicamente. Durante dos o tres semanas, trabajamos de 7 de la mañana a 8 o las 9 de la noche. No dábamos abasto», relata el oficial, que trabaja desde hace más 30 años en el cementerio. «Además, estaba el problema de llevar el virus a casa. Al principio nos protegíamos con bolsas de basura, fumigando la ropa, los féretros…», recuerda.

Triste fue también para este operario tener que enterrar al menos a una decena de personas sin la compañía de ningún familiar, una situación que detalla Santiago, el capellán de la Almudena: «Algunos coches fúnebre venían solos. Los enterradores y los capellanes orábamos por el fallecido y le acompañábamos en la medida de lo posible».

De aquellos días recuerda también el capellán que tuvieron «que intensificar los turnos para atender a las familias y simplificar las exequias porque llegaban con mucha frecuencia los entierros». «De 10 al día pasamos a 50», dice.

Ante la imposibilidad de celebrar velatorios y con el único permiso de poder acudir sólo tres personas por entierro durante el estado de alarma, la funeraria municipal se acogió a la tecnología para intentar aliviar el sufrimiento de las familias. Durante los meses más duros de la pandemia, César Cid, diácono de la empresa municipal y counseling [una disciplina que ayuda a las personas a superar momentos difíciles], realizó unas 40 celebraciones de despedida –religiosas y laicas– por Skype y retransmitió decenas de enterramientos por WhatsApp. ¿Y eso les valió a las familias? «Cuando no tienes nada y te ahogas, un pedazo de madera te sirve. No es lo mismo, pero a ellos les sirvió. Era lo que teníamos e hicimos lo que pudimos», señala.

En este escenario, la empresa municipal tuvo que adelantar la ampliación prevista en el cementerio de La Almudena y habilitar un almacén para guardar las cenizas de las cremaciones, que se dispararon en parte por la confusión de muchas familias, que creyeron que esta práctica era obligatoria por el virus.

«Los hornos crematorios, acostumbrados a trabajar en un turno, lo hicieron a tres en aquellos donde era posible», comenta el secretario general de la Asociación de Servicios Funerarios (Panasef), Alfredo Gosálvez. Pero la avalancha de fallecidos fue tal que «mucha gente llamó para ofrecer sus instalaciones en un gesto de solidaridad» con Madrid. Así, cientos de cuerpos viajaron hasta Galicia, Córdoba, Extremadura y Murcia para ser incinerados.

«Fue un desafío sin precedentes para el sector. Nadie estaba preparado, pero todas las empresas tomaron medidas excepcionales para garantizar su operatividad», apunta Gosálvez, quien añade que hace un año había 24 hornos crematorios en la región y ahora más de 30. Pese a todo, considera que «si la coordinación (con el Ministerio de Sanidad) hubiese sido más fluida, los servicios funerarios hubiesen sido más eficientes», pues, según cuenta, para el sector fue un «shock» enterarse por la prensa de la movilización de la Unidad Militar de Emergencia (UME) para la recogida de cadáveres.

Al margen de esa precisión, la UME ayudó sobremanera trasladando centenares de cuerpos de todos los hospitales –los Bomberos de la Comunidad de Madrid se centraron más en las residencias– a los tres depósitos temporales que se habilitaron. «Hubo días en los que se recogían entre 100 y 130 féretros», asegura el cabo 1º Plaza, quien recuerda haber realizado aquella «rigurosa» labor «con mucho silencio, respeto y, si había tiempo, alguna oración».

Tras casi 14 años en la unidad y habiendo intervenido en catástrofes como los terremotos de Haití o Nepal, reconoce no haber vivido ninguna situación de esta dureza por su duración en el tiempo. Aun así, lo afrontó «con mucha entereza», dice. «Nos preparan psicológicamente para estas situaciones y la experiencia cuenta. Si hay momentos de bajón te tienes que reponer, ayudándote de los compañeros», resume el cabo 1º.

Aunque la mortalidad ha bajado considerablemente desde que se diera por concluida la primera ola (donde fallecieron hasta finales de mayo 14.718 personas, casi el 70% de las víctimas totales en la región), los servicios funerarios continúan trabajando como nunca. Hoy, la cifra ya supera las 22.800.


«Impresionaba ver las calles vacías y la gente falleciendo» (La Tribuna de Toledo)

M.G
– lunes, 15 de marzo de 2021
David Martín, técnico funerario, relata los momentos más dramáticos que vivió los primeros meses al encontrarse a familiares que no podían despedirse de sus seres queridos. No tiene miedo al contagio, pero sí toma muchas precauciones
David no olvidará nunca esos primeros meses de pandemia. «Era impresionante ver las calles vacías y la gente falleciendo». Es técnico funerario y recuerda esos dos primeros meses de pandemia con mucho desconcierto. «No sabíamos a lo que nos enfrentábamos», explica. Llegó un momento que el trabajo se intensificó por la gran cantidad de fallecidos.

«No parábamos. Atendíamos, trasladábamos a los cadáveres y haciendo de psicólogos porque los familiares lo estaban pasando muy mal», recuerda. «Lo llevé lo mejor posible, pero lo peor, sin duda, fue ver que los familiares no se podían despedir de sus seres queridos».

David intentaba consolar a algunos de ellos para intentar que se tranquilizaran y se calmara algo ese dolor tan intenso, pero resultaba muy complicado.

A nivel personal, David asegura que no ha pasado miedo por contagiarse del virus, pero sí le tiene «mucho respeto». Se protegía todo lo que podía y tenía cuidado para evitar el contagio, pero poco más podía hacer «porque no se sabía como se transmitía y había gente que había cumplido todas las medidas y no salía de casa y lo había cogido también».

Tras un año de pandemia, la percepción de David ha cambiado algo a pesar de que el virus siga circulando y  se haya marchado la tercera ola hace muy poco tiempo. «Parece que respiramos de otra forma y la cosa está más tranquila ahora mismo». Aun así, David está deseando que la vacuna funcione y la pandemia, que bastante daño ha causado ya, se aleje lo antes posible.


Algeciras volverá a contar con un horno crematorio tras más de dos meses averiado (Andalucía Información)

El Ayuntamiento anuncia que este miércoles se pondrá en marcha y pide disculpas a los afectados por los traslados
Redacción
CAMPO DE GIBRALTAR
Publicado: 15/03/2021 ·
14:50
Actualizado: 15/03/2021 · 14:50

El concejal delegado de Cementerios, Ángel Martínez, ha anunciado que el horno crematorio ubicado en el parque cementerio de Botafuegos volverá a entrar en funcionamiento pasado mañana miércoles, tras haber sido sometido a un proceso de reparación integral que ha conllevado su inoperatividad durante varias semanas.
El edil ha querido reiterar “las disculpas a los familiares de las personas que han fallecido durante este periodo y que han debido de ser trasladadas a otros puntos de la provincia e incluso de Málaga para ser incinerados”.

El horno crematorio ha estado averiado más de dos meses, desde que el pasado 9 de enero dejase de funcionar, según denunció el PSOE de Algeciras, en plena tercera ola de la pnademia de Covid.

“Se ha tratado de un proceso complejo que hemos llevado a cabo en un tiempo record para intentar minimizar los efectos derivados de la paralización de las cremaciones, y por ello hay que agradecer el trabajo desarrollado por las delegaciones municipales de Hacienda y Contratación para acortar, dentro de la legalidad, los procesos administrativos que han permitido su reparación”, recalca el delegado municipal.

En la misma línea, Martínez ha anunciado que las delegaciones de Cementerios y Urbanismo están trabajando ya en la redacción de un proyecto que permita instalar en el camposanto de Botafuegos un segundo equipo de incineración “y así dar a la ciudad el servicio que Algeciras se merece”, indica.

Cabe reseñar que además de la reparación del horno, los operarios municipales han llevado a cabo labores de repintado y adecentamiento del espacio en el que se encuentra ubicado el crematorio.


Funerària de Terrassa participa en el postgrado en Atención al Duelo de la UdL (Revista Funeraria)

16 marzo, 2021

El responsable del Servicio de Acompañamiento en el Duelo de Funerària de Terrassa, Alfons Gea, ofreció el pasado mes de febrero una sesión formativa a más de una veintena de alumnos del postgrado en Atención al Duelo de la Universitat de Lleida.
El posgrado tiene el objetivo de inculcar a los estudiantes las habilidades y los conocimientos necesarios para reconocer y acompañar un proceso de duelo. La formación está dirigida a personas con diplomaturas y licenciaturas universitarias.  Especialmente aquellas relacionadas con las ciencias de la salud, de las ciencias de la educación y del campo social. Desde el año 2013, Gea forma parte del profesorado del curso, que organiza el Centre de Formació Contínua de la universidad.

Radiografía del dolor
Durante la sesión, Gea presentó el método de intervención de Funerària de Terrassa. Este sistema ha evolucionado durante los más de veinte años que lleva funcionando la compañía. El método parte de la ‘Radiografía del dolor’, que consiste en el análisis de las repercusiones de la pérdida en la personalidad. A partir de las conclusiones de esta evaluación, se aplican en cada caso las terapias más adecuadas.

Con actuaciones como esta, la empresa funeraria continúa su compromiso de acompañamiento a las familias y los profesionales en aspectos relacionados con el duelo.

Especial Duelo. Funerària de Terrassa, al lado de las familias
La empresa funeraria se encuentra, como siempre, al lado de la ciudadanía. Muy especialmente en estos últimos meses, en los que la situación generada por la Covid-19 ha marcado la prestación de los servicios funerarios.

La situación sanitaria ha marcado no sólo la prestación de los servicios funerarios, sino sobre todo, las formas de vivir la pérdida. Por eso, Funerària ha continuado ofreciendo a las familias el servicio de acompañamiento en el duelo, de especial importancia durante esta etapa dado que las circunstancias de las despedidas no han sido las habituales debido a las restricciones de movilidad y de aforo de los espacios funerarios, según explican representantes de la empresa en el artículo publicado en el Especial Duelo de Revista Funeraria.  En la misma línea de facilitar el proceso del duelo, Funerària de Terrassa puso en marcha, durante el mes de abril, el espacio web “El duelo en tiempo de coronavirus”. En este apartado se puede consultar y descargar un documento PDF, el cual recoge la experiencia de trabajo de la empresa funeraria durante los más de 20 años de funcionamiento del servicio de acompañamiento en el duelo, adaptada a la situación del momento en que el coronavirus está marcando una nueva manera de afrontar la pérdida.


Modernizar el último documento burocrático (La Tribuna de Ciudad Real)

Hilario L. Muñoz
– miércoles, 17 de marzo de 2021
El Colegio de Médicos desarrolla de forma pionera el certificado de defunción digital a través de una iniciativa en colaboración con el INE que facilitará la obtención de estadísticas de defunciones y sus causas

Los 2.400 médicos que componen el Colegio de Médicos de Ciudad Real están llamados a participar en una iniciativa pionera puesta en marcha por el Consejo General de Colegios de Médicos junto al Instituto Nacional de Estadística (INE). Se trata del certificado de defunción digital, un proyecto piloto, iniciado el pasado lunes, y que implica que cualquier médico podrá rellenar este certificado a través de un dispositivo electrónico y registrarlo en la página del INE, lo que aportará mayor claridad en las estadísticas de defunciones y facilitará la realización de este trámite, dentro de un proceso que ya se puso en marcha hace años para los nacimientos. La propuesta se encuentra en fase experimental, como un proyecto piloto que durará dos o tres meses, y que, está en estas primeras jornadas en la fase expansiva, para que todos los profesionales tengan sus firmas y certificados digitales.

«El certificado médico es un documento oficial que va a dar lugar a una determinada atención y a derechos y obligaciones de un paciente, en este caso un fallecimiento», expuso el presidente del Colegio de Médicos de Ciudad Real, José Molina. Hasta ahora, los médicos tenían que realizar este certificado con un documento en papel que traían desde el servicio funerario o el familiar del fallecido. Tener que esperar al papel «demoraba el proceso». «Ahora va a haber una inmediatez porque el médico que atiende o ha atendido a esa persona que ha fallecido puede meterse en una página determinada del INE y rellenar los datos igual que en el papel». Se trata de un documento que otorga mayor seguridad, incluso, que el papel, ya que hay una firma certificada, lo que implica que la persona que rellena el archivo es una persona habilitada para ello, «está avalada por el Colegio de Médicos». Tras rellenar el documento se crea un número de registro único que se entregará a la funeraria o la familia y que les dará acceso para imprimir el certificado. Finalmente, en papel, se entregará ante el registro civil, tal y como se hace actualmente, ya que esta fase del proceso aún no se ha digitalizado.

Dentro del documento digital, como ocurre en el papel, hay un apartado clave: las causas de defunción. El hecho de remitir cada certificado al INE directamente dará la posibilidad de que Ciudad Real cuente con datos de fallecidos y su causa al instante. Se trata de un elemento que podría evitar situaciones como la actual en la que hay entre los fallecidos por COVID en función de la fuente, ya que en la estadística del Ministerio solo se encuentran aquellos que ha habido PCR positiva, pero en los certificados puede señalarse una embolia pulmonar sin que haya PCR. Esto hará más fiable la estadística de muertes, casi de forma diaria.

Modernizar el último documento burocrático – Foto: Rueda VillaverdeLa llegada del certificado de defunción digital se realiza en Ciudad Real porque «cumple unas condiciones que son buenas para un proyecto piloto», en opinión de Molina. Así señaló que no hay un número «muy grande» de colegiados, como puede ocurrir en provincias como Madrid o Sevilla, lo que conlleva que el Colegio pueda desarrollar el proceso inicial, la firma electrónica de sus colegiados. Al no ser tantos colegiados además se puede hacer un mejor seguimiento del proceso de implantación del certificado. Tras el pilotaje de Ciudad Real, el proyecto continuará en otras provincias llevando el proceso de declarar la defunción a una situación similar a la que ocurre con los nacimientos.


El Ayuntamiento adquirirá todas las acciones de Nevasa para que sea una sociedad 100% pública (El Norte de Castilla)

Pagará 4,6 millones por las participaciones de Ferrovial y espera recuperar la inversión en un plazo máximo de siete años

Un hombre visita una tumba en el cementerio de El Carmen. / RODRIGO JIMÉNEZ

J. ASUAMiércoles, 17 marzo 2021, 13:39

El Ayuntamiento de Valladolid ha comunicado a Ferrovial su intención de adquirir las acciones de esta compañía en la empresa funeraria Nevasa para convertirla en una sociedad 100% pública. La participación municipal en esta mercantil es del 51% mientras que la constructora, que ya anunció su intención de vender su parte hace unos meses, posee el 49%. El Consistorio pagará 4,66 millones de euros a Ferrovial por sus participaciones, una inversión que se pretende recuperar en siete años como máximo y que se abordará con los remanentes de tesorería.
El alcalde, Óscar Puente, y la concejala de Medio Ambiente, María Sánchez, consideran que se trata de una «oportunidad» para avanzar en la gestión pública de un servicio esencial que en 2019 generó un beneficio después de impuestos de 733.760 euros. La idea, recalcó Sánchez, es seguir avanzando en la mejora de esta prestación y «ahondar» en las tarifas y bonificaciones para las familias vallisoletanas con menos recursos, algo que ya está en marcha con los enterramientos gratuitos para las rentas más bajas o los descuentos para parados, entre otras ventajas. Nevasa cuenta en este momento con tres cementerios –El Carmen, Las Contiendas y Puente Duero–, así como con el tanatorio del camposanto de la avenida de Gijón y con la funeraria.

La empresa mixta se creó en 1993 y entonces se estableció un periodo de duración de esta fórmula de colaboración público-privada de cincuenta años (hasta 2043). El Ayuntamiento ejercerá su derecho de adquisición preferente de las acciones contemplado en el artículo 8 de los estatutos de la sociedad.

La edil de Toma la Palabra espera que en el mes de abril se ponga en marcha la comisión técnica para ordenar este proceso de creación de la mercantil pública y que en junio o julio se pueda aprobar inicialmente para que en el último trimestre del año el Consistorio ya gestione directamente la sociedad.

El alcalde explicó que la salida de Ferrovial de Nevasa se produce por «una decisión de la empresa a nivel estatal» que le lleva a centrarse «en otras áreas de negocio». En principio, únicamente cambia el accionariado, con lo que la plantilla se mantendrá tal y como está, excepto en la gerencia, que ahora ejerce Ferrovial y que tendrá que asumir la Administración Local cuando culmine el proceso.

Esta será la tercera municipalización de prestaciones tras asumir el Ayuntamiento la gestión del agua y anunciar que el 4 de octubre recuperará el aparcamiento de la Plaza Mayor. María Sánchez subrayó que la relación con Ferrovial desde 2015 ha sido «muy positiva» y que esta nunca ha puesto pegas a las tarifas que el equipo de gobierno ha ido aplicando para favorecer a los colectivos con mayores aprietos económicos.

A la oposición de «preocupa»
El PP mostró su «preocupación» por esta operación de adquisición de acciones de la que se enteraron en el consejo de administración de la todavía sociedad mixta. Su concejal Francisco Blanco criticó que esta decisión se presente sin un informe económico o de valoración que la respalde. «Es un servicio que funcionaba en perfectas condiciones y nos preocupa porque el equipo de gobierno cuando municipaliza algo lo estropea», destacó Blanco para quien el «mejor ejemplo» de esto es la gestión de la empresa pública Aquavall.

Blanco señaló que el propio ejecutivo local defiende la colaboración público-privada para sacar adelante el parque agroalimentario por lo que no entiende que no se aplique en el caso de la compañía funeraria.