Titulares

Situación en funerarias empieza a normalizarse, pero piden no restar recursos (La Vanguardia)

REDACCIÓN
15/04/2020 17:07
Madrid, 15 abr (EFE).- La situación en las empresas funerarias de la Comunidad de Madrid está empezando a normalizarse tras semanas de saturación en este servicio, aunque se mantienen las demoras de entre dos y tres días para las cremaciones, según señala a Efe la patronal del sector, Panasef.

Alfredo Gosálvez, secretario general de la Asociación de Nacional de Empresas de Servicios Funerarios, la patronal del sector, apunta a Efe que pese a al inicio de la normalización ante el menor número de fallecidos “no es el momento de restar recursos sino de hacerlos más eficaces”, al ser preguntado sobre las morgues provisionales de Madrid.

Esta asociación, que agrupa a las empresas privadas del sector, mayoritarias, señala que se enteró a través de la prensa de la decisión de cerrar una de las tres morgues provisionales habilitadas en la Comunidad de Madrid, la del Palacio de Hielo de Majadahonda.

Siguen abiertas por el momento la del Palacio de Hielo de Madrid y la de la Ciudad de la Justicia en Valdebebas, donde la Unidad Militar de Emergencias deposita a los fallecidos en los hospitales madrileños.

Es las últimas 24 horas Panasef detecta una pequeña subida en las muertes, que se sitúan en torno a las 260 diarias por todas las causas, aunque Gosálvez considera que se están desacelerando, una tendencia que en su opinión anticipa lo que ocurrirá en otros focos de contagio.

El cierre de la tercera morgue puesta en marcha en la región implica a su juicio que “el número de servicios está un poco más sostenido y la situación un poco más controlada”.

Además del menor número de decesos, Panasef explica que se están reduciendo las incineraciones fuera de la Comunidad de Madrid, lo que contribuye a rebajar las demoras.

Según la patronal no se producen incidencias en las recogidas de los restos mortales en los domicilios y las funerarias tienen capacidad suficiente para almacenar los cuerpos en las cámaras de sus tanatorios.

Atrás quedan soluciones como la del tanatorio de Móstoles, que tuvo que recurrir a camiones frigoríficos debido a la saturación, una situación que fue “puntual” según la patronal.

En la funeraria municipal de Madrid continúan las “altas cargas de trabajo”, pero “han venido bien” las 35 nuevas contrataciones y el acuerdo para incinerar en Ponferrada (León) y Burgos cuando las familias acceden para sufrir menores demoras, según explican a Efe fuentes municipales.

Desde Panasef envían un mensaje de ánimo y apoyo a los profesionales sanitarios, de quien destacan que no son invisibles y que están intentando llegar a todo. EFE


Julio Jiménez: «El sector funerario se ha visto desbordado» (La Tribuna de Albacete)

J.L. Royo
– jueves, 16 de abril de 2020
El gerente de Mortualba asegura que el tanatorio municipal tiene el doble trabajo que habitualmente.
Julio Jiménez, gerente de Mortualba. – Foto: José Miguel Esparcia
Por desgracia, uno de los lugares con mayor actividad en estos días merced a la pandemia que vivimos es el tanatorio. El elevado número de fallecidos por el coronavirus ha obligado a los trabajadores de Mortualba, empresa que gestiona el tanatorio municipal, a aumentar sus horas de trabajo y además en una situación que no es agradable para nadie.
Julio Jiménez es el gerente de Mortualba y reconoce que «nunca habríamos pensado que esto podría llegar a tanto, parece un sueño, pero no lo es, se ha llevado a mucha gente por delante. Se ha extendido bastante en el tiempo y ha desbordado al sector funerario y a todos los que trabajamos en él». Y es que el incremento ha sido bastante grande, «todavía no tenemos las cifras, pero como mínimo tenemos el doble de trabajo que habitualmente».
Su forma de trabajar también ha cambiado, sobre todo por el protocolo de actuación que se ha regulado por decreto. «Hay que actuar con material de protección para los fallecidos por el Covid-19, aunque el problema es que hay muchos que no están diagnosticados, aunque pone en el certificado que es por presunto covid, tenemos que actuar igual. Esto nos ha hecho cambiar todos los sistemas de trabajo».
El peor momento parece haber pasado ya para Julio Jiménez, que recuerda que entre el 22 de marzo y primeros de abril «tuvimos una gran cantidad de trabajo, tuvimos que doblar los turnos, pero no solo nosotros, sino todo el personal de las funerarias, porque una ciudad como Albacete está acostumbrada a una media de cuatro o cinco fallecidos diarios  y se pasa a una cantidad bastante grande».
Lo que peor llevan Julio  Jiménez y los trabajadores del tanatorio es la carga psicológica. «Lo que más nos está haciendo daño es el aspecto moral, ver a las familias destrozadas que no pueden despedirse de sus seres queridos, que no han podido estar con ellos en sus últimos momentos, hay que reducir el personal que puede venir a los entierros, solo pueden asistir tres personas por sepelio. Creo que todo esto es lo que más daño le está haciendo a la sociedad y a nosotros como trabajadores nos afecta bastante porque esto nos ha tocado de cerca a casi todos». Las medidas son extremas, pero como responsable de tanatorio, cree que «era la única manera de evitar contagios. Es lamentable que la gente no pueda venir al tanatorio, pero nos dimos cuenta de que había siete u ocho velatorios, si le dejabas pasar a 10 personas por cada uno se juntaban allí 80».
Julio Jiménez también relata que han aumentado notablemente las incineraciones. «Si en un mes se hacían 30 cremaciones, hemos pasado a más de 100, estamos incinerando las 24 horas». Lo mejor es que el ritmo «ha bajado bastante en los últimos cuatro o cinco días», concluye.


Moncofa abrirá un segundo tanatorio el próximo año 2021 (El Periódico Mediterráneo)

La Magdalena solicita la preceptiva licencia para hacer las obras al Ayuntamiento
M. À, SÁNCHEZ comarcas@epmediterraneo.com MONCOFA
16/04/2020
La localidad de Moncofa contará, presumiblemente a lo largo del próximo año 2021, con dos tanatorios, por cuanto al que ahora construye la funeraria Barelles de Almenara, se sumará el que tiene previsto edificar la funeraria Magdalena. El primero abrirá dentro del casco urbano y el segundo, en una parcela del polígono Riuet. La separación entre ambos será de apenas 500 metros y estarán en el camino de Xilxes, que conecta con el cementerio. Los responsables de la funeraria Magdalena han solicitado al Ayuntamiento la correspondiente licencia de obras, a la vez que han colocado un cartel anunciador en el solar en el que construirán el inmueble que acogerá el futuro servicio funerario.
PLAZOS // Mientras, la empresa Barelles está trabajando en la adecuación del local adquirido, de manera que su intención pasa por abrir puertas durante el verano. Sin embargo, la situación provocada por la crisis sanitaria del coronavirus retrasará la apertura, al menos, hasta el último trimestre del año en curso.
Una coyuntura que también puede afectar a las reformas del recinto de la Magdalena, si bien todo apunta a que los trabajos arranquen en cuanto el consistorio acuerde la licencia y el Gobierno alce el estado de alarma.

Respecto al espacio que en la actualidad está siendo objeto de adecuación para abrirlo, en principio, a finales de año tendrá dos salas, un hall, cafetería, sala de autopsias, cámaras de refrigeración y aseos. Es decir, dispondrá de las zonas necesarias para la utilización de las personas y familias que así lo requieran.

El alcalde de Moncofa, Wenceslao Alós, explica que «el municipio está falto de estos servicios funerarios y, en un plazo de tiempo no muy lejano, sus ciudadanos tendrán dos alternativas para la elección de este tipo de oferta, con la ventaja de que podrán evitar el desplazamiento hasta otras localidades de esta comarca», comenta el primer edil.


Los tanatorios vigueses, capacitados para cremar a fallecidos por el Covid-19 de Madrid (Faro de Vigo)

Vigo Memorial y Emorvisa están a disposición para reforzar los servicios de la capital – Marcos Carrera: “En estos casos, ningún lugar está lejos”

Borja Melchor 16.04.2020 | 00:49El colapso del sistema funerario de Madrid, la comunidad más golpeada por el coronavirus -con más de 6.500 muertos y 50.000 diagnosticados-, obliga a trasladar a los fallecidos a cientos de kilómetros para realizar su incineración: Cáceres, Jaén, Murcia o incluso País Vasco. Es la solución que han considerado las funerarias para evitar prolongar el duelo de las familias. Y es que los crematorios de la capital no dan abasto: las listas de espera llegaron a alcanzar, en casos concretos, hasta los 15 días tras triplicarse la cifra de servicios diarios. La situación es tan crítica que el tanatorio de Móstoles ha tenido que tomar una medida draconiana: alquilar cinco camiones refrigerados para poder almacenar los féretros.

A Vigo, por ahora, no se ha derivado ningún cuerpo. Así lo confirman responsables de las dos instalaciones que se encargan de estas labores en la ciudad: Vigo Memorial y Emorvisa (Pereiró), donde ya no se celebran velatorios por orden del Gobierno para evitar concentraciones de personas. Ambas están capacitadas para aliviar la sobrecarga de trabajo de los tanatorios madrileños, pero, por el momento, no han recibido llamadas.

“Si nos lo dijesen, accederíamos gustosamente para paliar los efectos de esta debacle; tenemos los dos hornos crematorios prácticamente libres, están entre el 30 y el 40% de su capacidad”, destaca Marcos Carrera, gerente de Vigo Memorial, a quien no le extrañaría tener que levantar el teléfono para echar una mano a las empresas de Madrid. “En estos casos, ningún lugar está lejos: son cinco horas en coche; hay gente que espera siete días para saber dónde está el cuerpo de su ser querido, ya no te digo para cremar o inhumar”, comenta.

Pedro de Diego, de Emorvisa, no cree que se vaya a producir esta petición. Al tanatorio llegan cadáveres procedentes de Madrid “durante todo el año”, pero no por una circunstancia puntual de sobrecarga. Desde la empresa que gestiona las instalaciones, Albia, apuntan que sus centros funerarios están a disposición para reforzar el servicio de las comunidades más afectadas.


“No es verdad que si se trata de un difunto por coronavirus el precio del servicio sea superior”, Josep María Mons, presidente de Asfuncat (Revista Funeraria)

En Noticias,
Abr 17, 2020

La Asociación de Empresas Funerarias de Catalunya, Asfuncat, ha negado que se estén produciendo abusos de manera generalizada en la contratación de los servicios funerarios relacionados con los fallecimientos por el coronavirus Covid-19.
“Una persona denunció que se le había cobrado por un féretro especial. Nosotros hemos hecho muchos servicios en condiciones muy duras y nos sabe mal que por un caso que aparece en las redes sociales se afirme que se producen abusos, lo niego rotundamente”, ha afirmado el presidente de la entidad, Josep Maria Mons, en el programa ‘No ho sé’ de la emisora catalana Rac1. “Una persona que fallece por coronavirus se debe colocar en una bolsa estanca y sellarla. No se requiere nada más que esta bolsa, el féretro puede ser cualquiera. No es verdad que si se trata de un difunto por coronavirus el precio del servicio sea superior”, recalca Mons, quien lamenta que no se valore la labor esencial que realiza el sector funerario.

Asfuncat nació en 1957 con el objetivo de convertirse en la voz del sector funerario en el territorio catalán. Actualmente la entidad está configurada por un total de 45 empresas de titularidad pública y privada que representan el 90% de los servicios funerarios en Catalunya y que dan trabajo, directa o indirectamente, a más de 1.600 trabajadores.


Madrid acelera la ampliación del cementerio de la Almudena (La Vanguardia)

El consistorio quiere adelantarse para evitar un futuro colapso

REDACCIÓN, MADRID
17/04/2020 11:00 | Actualizado a 17/04/2020 11:07
El Ayuntamiento de Madrid ha sacado a concurso por vía de urgencia el contrato para redactar el proyecto de ampliación del cementerio de la Almudena con más nichos y columbarios. “Actualmente no hay riesgo de colapso ni en la empresa Funeraria ni en los posibles lugares de enterramiento. Lo que sí se debe hacer, y así se ha hecho desde la funeraria municipal, es adelantarse a lo que pueda pasar”,señalan desde el Ayuntamiento. Así, “ante la posibilidad de que los decesos por coronavirus dejen reducidas las reservas de espacios para fallecidos” quieren “crear nuevas”.

Se trata del proyecto inicial para dicha construcción. El plazo de adjudicación es de unas cuatro semanas, tras las cuales se adjudicarán las obras y, una vez adjudicadas, comenzarán. Estas mismas fuentes han precisado que se tramita de urgencia porque el estado de alarma son los únicos que permite.

Dicho concurso tiene como objetivo “adjudicar el diseño de la ampliación de sus infraestructuras por la necesidad inaplazable de conseguir 1.900 nuevos columbarios (los espacios donde se guardan las cenizas) y otros 265 nichos (habitáculos horizontales para enterramientos)”.

La ampliación de las instalaciones es una tarea recurrente y para este año “ya se había presupuestado”. Si bien, ante la incidencia del coronavirus, la empresa municipal ha decidido adelantarlo.

Por otro lado, para hacer frente al aumento de trabajo, desde el pasado mes de marzo, la funeraria madrileña, además de reorganizar a su personal interno para reforzar los servicios más demandados, ha contratado a 35 personas.

La cifra de cremaciones pasó de 54 a 115 al día. a principios de abril con picos de hasta 165 (Dani Duch)
La Empresa Municipal de Servicios Funerarios y Cementerios de Madrid está recuperando parcialmente la normalidad tras varias semanas de saturación en las que se ha tenido que frenar momentáneamente la contratación de nuevas incineraciones debido a los retrasos de dos o tres días en la cremación a causa de la crisis del coronavirus, aunque “en estos momentos” el servicio está “prácticamente al día”.

Si un “día normal” la empresa municipal lleva a cabo alrededor de 54 servicios tanto de enterramientos como de cremaciones, a principios de mes la cifra ascendió a 115 diarios, con jornadas en las que se registraron picos de hasta 165 servicios de incineración.

En los enterramientos no se están produciendo estos retrasos, pero en el caso de las cremaciones “es más difícil de evitar dado que la capacidad máxima es la que es”.

Fuentes del Consistorio madrileño indican que en cada uno de sus ocho hornos crematorios en el cementerio de la Almudena y el Sur pueden incinerar a 8 fallecidos, lo que al día hace un total de aproximadamente 64 cremaciones, hasta un máximo de 70. En una jornada normal harían 29 mientras que la medida entre el 9 y el 31 de marzo ha sido de 67. En el caso de las inhumaciones, se ha pasado de 20 al día a una media de 45 diarios.

En cuanto al resto de empresas funerarias privadas de la ciudad y la región, desde la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Funerarios (Panasef) explican a Efe que la situación “sigue siendo delicada”, pero que “se está volviendo un poco a gestionar todos los fallecidos con más normalidad” gracias al personal de otras provincias que refuerza las plantillas de Madrid.

También “se está notando” por los tres turnos de ocho horas que se están llevando a cabo en los hornos, resaltan. “Es cierto que a la hora de coordinar las cremaciones con empresas de otras localidades Madrid también ha estado algo descongestionada”, añaden en la patronal, y subrayan que el sector “sigue haciendo cuatro o cinco veces los servicios que se realizan en un día normal del mes de abril”.


Los trabajadores de la funeraria de Palma explican la dura labor de estas semanas (Ultimahora.es)

G.Ventayol | @gventayol | Palma | 17/04/2020
Son el último eslabón de la dramática cadena del COVID-19, una epidemia que la Empresa Funeraria Municipal (EFM) de Palma ha podido afrontar gracias a la previsión y experiencia previa. Baste recordar que a raíz de los primeros casos de ébola se adquirieron equipos de de protección del personal, además de realizar de manera periódica ejercicios de adiestramiento. Se da la circunstancia de que en los primeros casos de fallecidos por COVID-19 el personal de los hospitales se sorprendió de los equipos de que disponía la EFM, superiores a los que utilizaban el personal médico y de enfermería.

Esta circunstancia no resta ni un ápice al desgarro emocional que genera el estricto protocolo de prevención de riesgos biológicos que se aplica, «circunstancia que genera la dificultad de poderse despedir del familiar fallecido, se complica asumir el hecho», comenta la psicóloga Sara Mirando en el zaguán del cementerio de Son Valentí. Ahora, los operarios de la EFM tienen prohibido manipular los cadáveres de personas que han dado positivo en COVID-19 o son sospechosas, por eso los cuerpos no están acondicionados.

«Siempre hay un mecanismo de defensa para no asimilar la desaparición de un ser querido y poder verlo duele, pero ayuda al duelo. Ahora, por estas especiales condiciones avisamos que no está acondicionado. Hay personas que vieron salir a su familiar en una ambulancia y no la han vuelto a ver», explica Mirando.

En parecidos términos se expresa Miquel Gomila, responsable de cementerios de la EFM, que admite que «ahora los familiares vienen muy afectados por estas especiales circunstancias. Ha desaparecido el entorno social de apoyo que tratamos de compensar grabando un pequeño vídeo del proceso de inhumación; es un detalle que las familias agradecen». A las inhumaciones sólo pueden asistir tres personas «y se generan silencios que son impactantes».

Tomeu Gelabert forma parte de una de las cuadrillas que cada día lleva a cabo las inhumaciones, «un trabajo para el que nosotros estamos preparados, pero es muy duro para las familias». Respecto a los eventuales peligros que puede entrañar su labor comenta que «le tengo respeto, pero no me da miedo; tenemos los medios de protección adecuados y no tiene que pasar nada».

Un aspecto que todos coinciden en destacar es, como asegura la psicóloga Sara Mirando, «el agradecimiento de las personas, esto hace que me sienta muy apoyada en mi labor». Da la impresión de que los ciudadanos han tomado conciencia de las dificultades en las que todos están obligados a realizar sus tareas en unos momentos tan complicados como los actuales.

Piña laboral

Otro aspecto que valoran los trabajadores es la capacidad de toda la plantilla para asumir la nueva situación generada por la pandemia, toda vez que ha disparado la demanda y se realizan trabajos en toda la Isla al ser la única empresa homologada para trabajar frentea un riesgo biológico como el actual.

El trajín no cesa en las oficinas de la EFM, Gomila indica que «nosotros entendemos el colapso que se produjo en Madrid, el volumen de defunciones fue muy superior al que podían absorber». En el caso de Palma, el gerente de la empresa municipal, Jordi Vilà, explica que «aquí podemos trabajar sin demoras, estamos trabajando al 40 por ciento de nuestra capacidad; también tenemos suficiente stock de féretros para poder atender cualquier punta que se produzca. Afortunadamente este episodio no nos ha cogido desprevenidos». La mañana avanza, los vehículos fúnebres entran y salen de las dependencias de la EFM.

En su interior las cámaras frigoríficas dejan constancia de que en su interior hay una víctima de la epidemia de COVID-19, pero a su alrededor, como siempre, la vida continúa. El drama también. El último viaje sin despedida, el modo más cruel de decir adiós y dejando un vacío infinito.


El Gobierno establece un nuevo protocolo para contar los muertos por coronavirus ante el caos de las cifras (El Economista)

El aumento súbito de casos en Madrid y Cataluña responde a un criterio distinto de suma
El protocolo descarta el recuento de contagios y muertos sin diagnóstico de laboratorio

Patricia C. Serrano
17/04/2020 – 9:31 Actualizado: 11:01 – 17/04/20
“La cifra real de fallecidos por coronavirus va a ser muy difícil de conocer”, admitía este jueves Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas Sanitarias. El nuevo modo de cálculo que hacía público Cataluña en esa misma jornada, agregando los datos procedentes de las funerarias -que representan, en parte, a los ancianos muertos en las residencias-, suponían una duplicación de los decesos sólo en esta comunidad autónoma, de los 3.855 a los 7.097. Algo similar ocurriría en Madrid agregando las cifras de sus funerarias. La ‘rebelión’ en la contabilidad de cifras y el caos que supone un baile tan significativo de números ha conducido al Gobierno a una nueva reacción que los expertos juzgan tardía. El protocolo para informar de estos datos epidemiológicos ha quedado modificado esta misma mañana en el BOE, y obliga a que los fallecidos incluidos en el recuento sean respaldados por una prueba confirmada positiva de coronavirus via PCR o test de anticuerpos. La conclusión de esto es que se mantendrá una parte oculta de los afectados reales por la patología de procedencia animal. | EN

Fernando Simón, ‘capitán’ científico en la gestión e interpretación de la pandemia en España, reaccionó ayer con cautela ante la duplicación de cifras de muertos divulgada por el presidente de la Generalitat, Quim Torra. En Madrid, según su vicepresidente Ignacio Aguado, podría suceder lo mismo: el número de decesos superaría los 11.000 frente a los casi 6.900 oficiales si se agregan los fallecimientos en residencias y hogares.

“Tenemos que valorar qué significan estos datos que vienen de las funerarias o de las residencias de ancianos, no sabemos si tienen pruebas positivas de coronavirus o no”, valoraba Simón en la comparecencia diaria de actualización de datos. El comité técnico apuesta porque la contabilización solo incluya los casos confirmados con pruebas epidemiológicas, ha sido así desde el principio de la crisis, tanto en los contagios como en los muertos. Simón advertía ayer de que solo podrían considerarse los nuevos datos aportados por comunidades autónomas como Cataluña si “cumplen las condiciones que se están estableciendo en otros países”. Es decir, que sean respaldados por un diagnóstico positivo de la Covid-19, una prueba realizada en laboratorio, tal y como aconseja la OMS.

Con el fin de evitar el caótico baile de cifras que se le podría venir encima al Gobierno si cada territorio cambia su método de contabilización o elige hacerlo con distintos criterios, el Ministerio de Sanidad ha publicado esta mañana un nuevo protocolo de recuento con el que zanjaría esta controversia. Su publicación se produce un día después de la ‘rebelión’ numérica en Cataluña, y horas después de una reunión telemática entre el ministro Salvador Illa y los consejeros de Sanidad de las CCAA, en la que la incoherencia de cifras y la falta de cohesión en el método de recabarlas catapultó la tensión.

El Ministerio de Sanidad despliega ahora un método de recuento de contagios y fallecidos por coronavirus con más requisitos y que descarta la suma de casos que no sean confirmados a través de dos tipos de pruebas de laboratorio: PCR o test de anticuerpos. Ningún caso sin un diagnóstico realizado a partir de una de estas dos pruebas será añadido. Este término descartaría así gran parte de las cifras que ofrecen las funerarias y, por tanto, un dato importante de los números reales de contagios y fallecimientos por la Covid-19.

Nueva clasificación para contar asintomáticos
Además, el protocolo pide la clasificación de contagios confirmados entre sintomáticos y asintomáticos -las personas que han contraído el SARS-CoV-2 sin síntomas son los principales vectores de contagio sin control y podrían ascender hasta el 25% en algunos territorios-, y dedica un apartado especial para contabilizar los casos de los profesionales sanitarios afectados.

Frente al primer método de recuento de cifras, que no consideraba datos tan relevantes como las UCI disponibles en la sanidad pública o privada, el nuevo protocolo exige informar de este dato y de la capacidad de estas unidades críticas de disponer de ventiladores. Se exige informar semanalmente de las contrataciones de personal, además del número de respiradores y ambulancias medicalizadas o no existentes en cada comunidad autónoma. La capacidad asistencial en espacios reconvertidos en centros médicos -como Ifema en Madrid, por ejemplo-, también tendrán que ser remitidos diariamente.

Según ha comentado esta mañana Alberto Garzón, ministro de Consumo, ante la “ausencia de metodología única” a nivel global, el nuevo protocolo busca “homogeneizar y que las cifras sean comparables”, en España, ante el desfase general descrito por los cálculos de las CCAA.


Los otros «héroes» olvidados del coronavirus: los trabajadores de los tanatorios (ABC)

A Andalucía llegan camiones cargados de cuerpos procedentes de Madrid para ser incinerados en tanatorios
S. A.
SEVILLA Actualizado:18/04/2020 08:18h

Madrid incinerará en otras provincias si la funeraria municipal colapsa por las muertes del coronavirus
Entierros «a ciegas» por el Covid-19: «¿De verdad que en ese ataúd está mi madre?»
Son los grandes olvidados de esta pandemia. No son los policías, ni los sanitarios ni los militares a los que la gente sale a aplaudir al balcón a las ocho de la tarde o cuando se los encuentra por la calle. Pero ellos también están realizando una labor encomiable en la crisis del coronavirus. Su trabajo se ha visto multiplicado en estas fechas. Muchos de ellos están echando desde Andalucía una mano a sus colegas de Madrid que no dan abasto. ABC ha querido mostrar cómo es el trabajo que están realizando los trabajadores de los tanatorios durante la crisis del Covid-19.

La empresa municipal Cecosam de Córdoba ha explicado cuáles son las condiciones en las que prestan el servicio funerario mientras dura la crisis. El cortejo fúnebre se ha reducido a tres personas. No puede haber responsos y no se abrirá, bajo ningún concepto, el féretro con el objetivo de evitar contagios de personas que no hayan sido diagnosticadas. El personal de la empresa pública no manipulará ornamentos florales que solo podrán tocar los familiares del finado. Se instalarán cintas de seguridad perimetral durante los servicios a fin de preservar la distancia de seguridad. Solo habrá dos familiares presentes en la incineración. En los pasillos de las instalaciones está prohibido permanecer. El acompañamiento a sala y el servicio de cafetería, quedan suspendidos.

María Dolores Jiménez, señaló a ABC que «recibimos dos camiones con fallecidos procedentes de Madrid la semana pasada».
La dramática situación que vive el país con la epidemia del coronavirus está teniendo también su efecto en el sector fúnebre en Córdoba. Sin ir más lejos, en sus instalaciones de Las Quemadas Tanatorios de Córdoba (TdCO) está procediendo a la cremación de fallecidos de la comunidad de Madrid, gran foco de esta pandemia. La gerente de la empresa, María Dolores Jiménez, señaló a ABC que «recibimos dos camiones con fallecidos procedentes de Madrid la semana pasada». «Respondemos por solidaridad a una petición de ayuda por el exceso de defunciones que hay en esa región», dijo, para, luego, profundizar. «Allí tienen un problema con los cuerpos. Si se quedan allí, sí se puede convertir en un problema de salud pública», advirtió.

Por ello, se están trasladando los fallecidos desde allí a otras comunidades, como la andaluza. «Se toma esta medida con autorización de la comunidad y de las familias y se actúa con un protocolo de desinfección de los cadáveres y de medidas de protección del personal», explicó. Avanzó que «no sabemos» si tendrán que asumir nuevas cremaciones. «Nos lo van comunicando dos días antes», apuntó. «Dependerá del volumen de defunciones que haya. Eso no lo pueden prever tampoco en Madrid», reflexionó.

El Ministerio de Sanidad actualizó el protocolo para enterrar a las personas fallecidas con coronavirus. Se recomienda no realizar autopsias a las personas fallecidas contagiadas por coronavirus. En el informe, de 11 páginas, Sanidad indica que, aunque no hay evidencia del riesgo de infección a partir de cadáveres de personas fallecidas por el Covid-19, por precaución se considera que podrían suponer un riesgo de infección para las personas que entren en contacto directo con ellos.

También en Huelva se nota el desbordamiento que han venido registrando los servicios funerarios de Madrid por el Covid-19. La provincia onubense ha colaborado en incineraciones de fallecidos cuando se han registrado las punta más altas de muertes. En la última semana de marzo, se incineraron 25 cuerpos en los crematorios de «Tanatorios de Huelva», ubicados en, Gibraleón, Valverde, Cartaya y Almonte. Fuentes de las empresas funerarias han indicado que en la residencia de mayores de Aracena, donde se confirmaron al menos dos muertes, se han registrado este marzo «más servicios que cualquier otro mes y momento del año». En paralelo, desde otro de los tanatorios ubicados en la capital onubense (Servisa), se confirma que en el mes pasado y los días transcurridos de este abril se ha detectado un repunte de fallecimientos en términos comparativos con los mismos periodos de años anteriores, aunque Huelva es la provincia menos afectada por la pandemia. «Hay bastantes más muertes», aseguran. Las normas impuestas «suponen un plus de desolación para las familias, que están perdiendo a seres queridos en la soledad y sin poder despedirse. Están viviendo situaciones muy duras y complicadas», manifiestan desde Servisa.

Sin embargo, los principales tanatorios de Jaén están instalados en la capital. Ni en el de San Fernando, municipal, ni en el del grupo Delgado Díaz, privado, se ha incrementado notablemente el trabajo, ya que las defunciones no se han elevado de manera especial. En el de San Fernando no se han llevado a cabo incineraciones de personas de otras provincias fallecidas por coronavirus. Por ahora, el único tanatorio que ha confirmado que incinera a personas de fuera de Jaén es el de Andújar. En los municipios de tamaño medio y en los pequeños la incidencia del coronavirus es mínima por ahora.

Sin saturación en Málaga
A pesar de ser Málaga la provincia andaluza con más muertes en lo que va de crisis sanitaria, no está viendo colapsadas sus infraestructuras fúnebres. Según el Ayuntamiento de Málaga, la capital no está registrando saturación en los servicios de entierro o cremaciones. Pese al incremento de defunciones en el último mes, la empresa pública Parcemasa no ha tenido problemas para gestionar el volumen de fallecidos, que está yendo a la baja, llegando a registrar este pasado lunes el primer día sin fallecidos por coronavirus.

En Algeciras se han realizado cuatro incineraciones de personas procedentes de Madrid, según ha confirmado el Ayuntamiento. Por otra parte, el Grupo ASV Servicios Funerarios, que cuenta con nueve tanatorios, dos crematorios y una plantilla de 40 profesionales en la provincia de Cádiz, no ha registrado en las últimas semanas un incremento de servicios significativos.


Las funerarias ya buscan los EPI en Amazon por los sobreprecios por la crisis del coronavirus (El Mundo)

ENRIQUE FUERIS
Domingo, 19 abril 2020 – 10:48

Los suministros de Salud son escasos y apenas encuentran proveedores a precios razonables.

Reparto de mascarillas en la Estación Intermodal de Palma esta pasada semana. ALBERTO VERA
La guerra especulativa desatada con la venta de mascarillas está afectando de lleno a servicios esenciales como los funerarios, que ya van muy justos en equipos de protección: el Ministerio de Sanidad les suministra material en cuentagotas y al acudir a proveedores particulares se están encontrando con «precios prohibitivos». Tanto que algunos intentan buscarse la vida como buenamente pueden a través de Amazon y otras plataformas de venta disponibles on line.

«Ahí puedes llegar a encontrar precios razonables pero el problema es que el envío ahora mismo puede tardar hasta tres semanas». Así lo afirma el presidente de la Asociación de Funerarias de Baleares, Nofre García, quien explica que «una mascarilla FFP2 que podía costar antes 2,30 o 2,50 euros te la venden ahora por 10 o 12 euros».

Las funerarias baleares llevan semanas «bajo mínimos» en cuestión de Equipos de Protección Individual (EPI), asegura. Después de una petición expresa al Ministerio de Sanidad a través de la patronal estatal de servicios funerarios, Panasef, llegaron a las Islas packs con material, aunque lamentablemente no del volumen esperado. A cada empresa le llegó un paquete con dos batas de un solo uso, una caja con 50 pares de guantes y otras dos con 25 mascarillas cada una, aunque «ni siquiera son las mascarillas FFP2, que son las que necesitamos» (las realmente efectivas y recomendadas por la Organización Mundial de la Salud). Con todo este material, «nos da solo para atender 10 o 12 servicios».

El presidente del Colegio de Farmacéuticos de Baleares (COFIB), Antoni Real, denunciaba este descontrol y acusaba a determinados proveedores de «estar especulando con la salud de la población, porque hay pocas mascarillas». Los farmacéuticos han pedido la intervención de la Administración para que las mascarillas se distribuyan en las farmacias a coste cero para el ciudadano y con receta electrónica.

Con el estallido de la pandemia, la demanda se ha disparado en un 10.000%, según datos de la Federación de Distribuidores Farmacéuticos (Fedifar). El coste sin IVA hasta ese momento de una mascarilla FFP2 rondaba los 2 euros la unidad y ahora mismo el precio de mercado es de 5 euros.

Por lo demás, la actividad en las empresas funerarias del archipiélago sigue desarrollándose a unos niveles manejables; el ritmo de fallecimientos por coronavirus no ha sido en ningún momento lo suficientemente elevado como para saturar los servicios o generar preocupación. El problema de los profesionales del sector sigue siendo el de la precariedad de medios para protegerse a sí mismos, tanto en los casos de fallecidos por Covid-19 como en muchos otros en los que no ha habido confirmación porque no se les ha realizado la prueba.

También ha cambiado radicalmente el desarrollo de esos servicios y lógicamente la participación de los ciudadanos en los mismos: velatorios prohibidos, supresión de servicios extraordinarios como laos de floristería, máximos de tres personas presentes en los entierros, habilitación de canales en streaming para poder seguir la ceremonia, etcétera.

Todo ello ha repercutido en una sensible caída en la facturación del sector de más del 30% -las subidas de precios durante la crisis quedaron expresamente prohibidas por el Gobierno- y también en los propios ciudadanos, a los que inevitablemente se les hacen difícil estas restricciones en momentos ya duros de por sí por la muerte de un familiar o allegado. «Cada día es un drama porque no puedes dejar entrar a toda la gente que acude y algunos no lo entienden».


El «peligroso» día a día en una funeraria (El Diario Montañés)

Uno de los trabajadores, en el interior de las instalaciones de la funeraria La Montañesa, en el polígono de Raos. / ALBERTO AJA
La pandemia ha obligado a adaptar los protocolos, cercena parte del negocio y pone a los trabajadores en riesgo de contagio

JOSÉ CARLOS ROJO Santander Domingo, 19 abril 2020, 07:19

Son el último eslabón de la cadena sanitaria, pero en los aplausos de las ocho de la tarde, nadie parece acordarse de ellos. «Nos sentimos un poco olvidados y el caso es que estamos sufriendo en buena medida todas las consecuencias negativas de este virus porque existen trabajos que tienen su especial peligro y desde luego que éste es uno de ellos», remarca Joaquín Cabero, de la funeraria La Montañesa. Se enfrentan a la manipulación de cadáveres infectados con un protocolo completamente nuevo, recurren a asistencia psicológica por la carga emocional que soportan en un tiempo como este, donde los dramas familiares son numerosos… Han perdido parte del negocio porque no se pueden celebrar velatorios ni se compran coronas de flores, y lejos de ser reconocidos a veces son demonizados por culpa de «unos pocos» que tratan de aprovechar la coyuntura para subir precios y rentabilizar el sufrimiento ajeno.
«Esto no tiene razón de ser. La gente lee en los periódicos que se está cobrando más por nuestros servicios y nos miran mal. Puede que esto esté sucediendo en Madrid, en Barcelona o en ciudades grandes donde está habiendo muchísimos muertos, pero en Cantabria nadie ha hecho semejante barbaridad», zanja Cabero. «Están desprestigiando el sector y nos están haciendo mucho daño».

La prueba de este hecho son las solicitudes que han llegado a Cantabria, procedentes de otras comunidades autónomas, para realizar cremaciones. Peticiones que se han rechazado por el temor a que, llegado un punto, se produjera un colapso en el contexto cántabro. «Hay quien nos ha llamado y nos ha dicho que éramos mucho más económicos, que si podíamos dar el servicio, pero no lo hemos cogido porque lo que no se puede hacer es querer abarcar mucho y luego decirle a la gente de aquí que tiene que esperar tres días para incinerar a su familiar», indica el máximo responsable de La Montañesa.

Ninguna funeraria ha recibido material de prevención por parte de las instituciones
Algunas de estas empresas ya han puesto un equipo psicológico al servicio de sus trabajadores
Lamentan que algunas firmas aprovechen la coyuntura para incrementar las ganancias
Las cifras de fallecidos aún son altas. «Abril ha sido para nosotros peor que marzo, y por eso todavía no hemos parado de trabajar con esa tensión propia de lo que está pasando», acredita Gonzalo Trugeda, de Funcantabria. Muchas de esas víctimas del coronavirus fallecen no sólo en los hospitales sino también en las residencias de ancianos y en los hogares. «Y es ahí donde tenemos que tener especial cuidado con los protocolos y la manera en que trabajamos para evitar contagiarnos», dice.

Especial atención
Su labor diaria ha cambiado de forma radical. No sólo por las medidas de precaución -llevan trajes estancos, mascarillas, gafas, guantes, y toda suerte de protecciones para preservarse del contagio-, sino también porque algunas de las formas de hacer de antes ya no son válidas. «Procuramos por encima de todo no manipular el cadáver», afirma Jesús Ruiz, gerente de Nereo. Eso es fácil tratándose de los hospitales, donde el personal sanitario introduce al fallecido en una bolsa estanca, cierra la cremallera y la sella, de manera que es prácticamente imposible que el cuerpo pueda contagiar a nadie. Luego se introducirá en un ataúd hacia el siguiente paso, bien el enterramiento o la cremación. «Pero en las residencias de ancianos y en los domicilios eso no sucede así. Somos nosotros los que tenemos que trabajar con el fallecido, introducirlo en la bolsa y es peligroso», explica Ruiz.

Los trabajadores de las funerarias confiesan que las muertes se han incrementado, sobre todo en abril.
Ninguno de los tres representantes consultados por este periódico dice haber recibido ayuda por parte de las instituciones. «Nadie nos ha enviado material, mascarillas, guantes o cualquier cosa de las que necesitamos para trabajar, cosa que sí ha sucedido con el personal sanitario», reivindican.

También se ha prohibido la tanatoestética, toda la labor que realizaban antes de la llegada de la pandemia para preparar el cadáver de cara al tanatorio. «Obviamente está prohibido, como los velatorios, desde el 30 de marzo». Tampoco se venden coronas de flores, apenas hay esquelas… Todo ello es un perjuicio económico asumido por todas estas empresas que temen que esta situación se prolongue mucho más allá de que finalice el estado de alarma.

Carga emocional
El factor emocional es importante también en un trabajo que ha de lidiar todos los días con innumerables dramas familiares. «He estado hablando con compañeros de Madrid y allí está siendo algo indescriptible», lamenta Joaquín Cabero. Al golpe de perder a un familiar de esta forma tan repentina se le une la incapacidad para despedirlo conforme a la tradición. No se pueden celebrar velatorios, y los enterramientos están limitados a un aforo de tres personas. «Hace muy poco sucedió un caso en el que la familia de una mujer y sus tres hijos quisieron despedir al padre fallecido. Pues uno de ellos tuvo que quedarse fuera y no pudo entrar a Ciriego. La norma dice eso y nadie pudo hacer una excepción. Por eso creo que quizá deberían contemplarse casos como este y flexibilizar de alguna manera en ocasiones tan concretas», razona el responsable de La Montañesa.

Es una situación tan nueva, con tantos elementos en juego que no estaban sobre el tablero, que resulta complicado saber si lo que se está haciendo es lo correcto o si se podría hacer mejor. «El único miedo que me queda es que, sin saberlo, no estemos trabajando de la mejor manera posible», se justifica el gerente de Nereo.

«Este es un negocio donde entran en juego los sentimientos de la gente y por eso es muy complicado de gestionar. Yo he vivido casos de familiares que me han recordado formas de hacer que tuvimos, incluso pasados diez años, que los marcaron en esos momentos tan sensibles de despedida de su ser querido. Son detalles de los que en el momento no eres consciente y que a la larga te das cuenta de que se podían haber gestionado de otra manera». «El miedo que me queda ahora es no saber si en medio de toda esta vorágine hay algo en lo que no estemos reparando que podríamos hacer mejor», reflexiona Ruiz.

Aunque, a la postre, nadie está en plenas condiciones para funcionar al cien por cien en un contexto como el que ha tocado vivir en esta pandemia. Los trabajadores de las funerarias, quienes tienen que estar en la calle lidiando con las situaciones más dispares, están sufriendo las consecuencias psicológicas del estrés derivado de todo esto.

«Nosotros disponemos de un servicio psicológico que hemos puesto a disposición de los familiares y que también está al de los trabajadores», revela Trugeda. «No es fácil acudir a una residencia de ancianos y encontrarte con una persona fallecida en cuyo parte médico no indica con claridad cuál ha sido la causa del fallecimiento. En todo momento tienes la sospecha de que ha podido ser por coronavirus y al final eso genera una situación de estrés sostenido en el tiempo que es complicado de gestionar».

Se toman las precauciones posibles pero al final de cada jornada, de regreso a casa, es difícil despejar la mente y olvidar que esa noche podrían estar llevándolo a casa. «Nos está tocando lidiar con una situación extrema, pero lo estamos haciendo bien y en ningún momento nos hemos sentido saturados. El miedo, lo que nos mantiene inquietos, es a la posibilidad de que esta situación cambie las costumbres de la gente y si eso afectará a nuestro modo de vida para siempre», zanja Jesús Ruiz.


El último eslabón sanitario (Noticias de Navarra)

MIKEL BERNUÉS/ UNAI BEROIZ 19.04.2020 | 00:13

Josu Gorraiz Areopagita, en la sala de exposición de féretros del tanatorio Irache de Burlada. UNAI BEROIZ
Profesionales del sector funerario de Irache, Izarra y San Alberto explican cómo se adaptan para lidiar con el coronavirus y acompañar a las familias en el duelo
“Somos el último eslabón del sistema sanitario. Y ahí estamos, peleando todos los días en la trinchera”. La frase es de Daniel Azcona, trabajador del Tanatorio San Alberto desde hace ya 22 años. Le acompañan en este reportaje Nahia Zudaire, con año y medio largo acompañando a las familias en su duelo en el Tanatorio Izarra, y Josu Gorraiz, que lleva 15 en Irache. Y la completan: “Siempre lo hemos sido, y siempre se nos ha ignorado. No con intención… es el papel que tenemos. No es un trabajo que salga a la luz pública, pero muchas veces las familias sí lo aprecian”, dice Josu. “Es el gran tabú de la sociedad en general, pero no ahora con el coronavirus. Todo lo relacionado con la muerte siempre ha estado apartado, escondido. Nuestra manera de trabajar es intentar naturalizarlo, que no quiere decir que no sea doloroso, evidentemente. La muerte es algo que nos acompaña, y somos ese sector que recuerda que todo lo que está ocurriendo se ha llevado vidas por delante”, argumenta por su parte Nahia.

Josu cayó “de rebote” en el sector por mediación de un amigo, una temporada que andaba sin nada. Con el tiempo “vas ganando experiencia y te vas haciendo a casi todo”. Para Nahia fue una mezcla de casualidad y vocación por una profesión que “siempre me había llamado la atención. El trabajo que hago aquí sobre todo tiene que ver con la atención a las familias. Según cómo lo hagas puedes aportar mucho, y también te aporta a ti en lo personal”. Daniel, directamente, huía de una hostelería “muy dura, y más aquellos años. Surgió la oportunidad de venir a una cosa totalmente desconocida, sin pensármelo dos veces lo hice y aquí estoy”. Y para nada se arrepiente.


Crematorios de Almería reciben cadáveres desde Madrid desde hace “varios días” (La Voz de Almería)

La saturación en la capital de España obliga a incinerar en Níjar, El Ejido y Roquetas

M. R. CÁRDENAS 19:28 • 19 ABR. 2020
Los más de 20.000 muertos que ya se ha cobrado la pandemia del coronavirus en España ha provocado que sean muchas las provincias del país que están recibiendo cadáveres de los puntos ‘calientes’ del covid-19 en la geografía española debido a la saturación que se produce en las funerarias locales por esta y otras causas de muerte.
Entre ellos los tanatorios de Roquetas de Mar, El Ejido y Níjar, gestionados por Funerarias y Tanatorios del Sur, que, tal y como adelantó LA VOZ, están recibiendo durante los últimos días  cadáveres llegados principalmente desde Madrid para su incineración en la provincia de Almería.

Una realidad que confirma la gerente de Funerarias y Tanatorios del Sur, María José Valdivia, quien asegura que, desde el primer momento, su compañía ha estado al servicio de sus homólogos en otras provincias, principalmente de Madrid, para recibir cuerpos de fallecidos a los que es necesario incinerar pero no es posible en su comunidad de origen debido a la saturación que se ha producido en algunos puntos del país, como la capital de España.

“Nosotros colaboramos con empresas de Madrid debido al elevado volumen de trabajo que se les ha presentado y ha saturado los crematorios. Somos el último escalón de la cadena sanitaria que está luchando contra el coronavirus y si se produce esa saturación, como está pasando estos últimos días, recibimos a fallecidos de Madrid o de Granada para su incineración”, explica Valdivia, quien se desmarca del vídeo hecho publico este domingo en el que se puede ver cómo un camión descarga ataúdes en el crematorio nijareño.

Una situación que se repite en muchas otras provincias del país que, como Almería, notan de manera menos agresiva el avance de la pandemia y que, por ello, pueden responder ante la sobrecarga de las funerarias en comunidades como Madrid o Cataluña, donde las muertes por coronavirus han saturado el trabajo de los crematorios.


El nuevo crematorio empezará a funcionar a primeros de mayo (La Tribuna de Albacete)

Josechu Guillamón
– miércoles, 22 de abril de 2020
El segundo horno, que fue colocado ayer, permitirá que se puedan incinerar el doble de cuerpos que ahora

Aunque el Ayuntamiento ya reflejaba en sus presupuestos de este año la instalación de un nuevo horno crematorio en el Tanatorio Municipal de la ciudad, lo cierto es que la gran cantidad de incineraciones a las que se ha tenido que hacer frente estas semanas, por culpa del coronavirus, han provocado que la obra tuviera que adelantarse.
De hecho las obras comenzaron hace poco más de una semana y ayer mismo se colocó el horno, aunque no estará operativo hasta dentro de unos días, como explicaba ayer a La Tribuna de Albacete, el gerente de Mortualba, empresa concesionaria del Tanatorio Municipal, Julio Jiménez. «El horno viene totalmente montado, menos la chimenea, lo han instalado esta mañana y ahora van a hacer el cierre de la obra, colocar el suministro de gas propano, el tema eléctrico y creemos que para el 3 o el 4 de mayo estará funcionando».
Aunque el actual horno crematorio tiene cerca de tres décadas, lo cierto es que las reparaciones que se le han realizado a lo largo de los años, han permitido que, en los días más duros del coronavirus en la ciudad, haya podido funcionar a pleno rendimiento. «Normalmente al día hacemos de media dos cremaciones y estos días se han llegado a hacer hasta siete en 24 horas. El horno se desmontó entero hace unos 10 años y se cambio todo el refractario, se puso nuevo y el horno está bien. Luego lleva otros componentes electrónicos que hay que ir cambiando, pero ha respondido bien».

La puesta en marcha del horno va a permitir que se realicen el doble de cremaciones al día, lo que supone que se podrán llevar a cabo en torno 12 en 24 horas, puesto que para evitar emisiones es recomendable que el viejo horno no lleve a cabo más de seis incineraciones diarias, una cada cuatro horas, con lo que estaríamos «cubiertos de sobra», según explicaba Julio Jiménez.


Despedir a una generación (Diario Vasco)

Recorrer cualquier cementerio en estos días es la viva imagen de la tristeza y el abandono más absoluto del luto a un ser querido
ÁLVARO YBARRA ZAVALA Reportaje fotográficoJueves, 23 abril 2020, 09:33

El coronavirus se está cebando con nuestros mayores, se está llevando a una generación que es parte de nuestra historia, que construyó, no sin esfuerzo, la España constitucional. Ya son casi 22.000 los muertos que deja la pandemia. No son una cifra, son legado. Y hoy despedirles se hace un mundo. Recorrer cualquier cementerio en estos días es la viva imagen de la tristeza y el abandono más absoluto del luto a un ser querido. El virus no sólo nos roba a nuestros familiares y amigos, también la posibilidad de llorarles.
Un operario de un tanatorio de Ciudad Real descarga furgones repletos de ataúdes trasladados desde Madrid. El colapso de los servicios funerarios en la Comunidad de Madrid, epicentro de la pandemia del coronavirus en España, forzó a las autoridades a trasladar cientos de miles de fallecidos a otras regiones para ser incinerados.

Un equipo de operarios traslada el cadáver de una víctima de Covid 19 a una cámara frigorífica de un tanatorio de Ciudad Real a la espera de que el cuerpo pueda ser incinerado.

Un equipo de operarios de un tanatorio de Ciudad Real prepara el cadáver de una víctima de Covid-19. Oficialmente en España existen más de 20.000 fallecidos por culpa del coronavirus. Sin embargo, tanatorios, funerarias y colectivos de médicos aseguran que el número real de fallecidos es muy superior al declarado por el Gobierno.

Un equipo de operarios de un tanatorio de Ciudad Real introduce el cadáver de una víctima de la Covid-19 en el horno crematorio.

Una familia atiende al entierro de su pariente víctima de la Covid-19 en un cementerio de la provincia de Ciudad Real. Las estrictas medidas de seguridad decretadas por el Gobierno de España para evitar la propagación de virus impiden que las familias puedan despedirse de sus seres queridos como les gustaría. Solo tres familiares por fallecido pueden estar presentes en el entierro. Los operarios están obligados a trabajar con EPIs (Equipos de Protección Individual) para evitar contagiarse.


Memora traslada a las autoridades la necesidad social de reformular los protocolo de despedida para lo familiares (Revista Funeraria)

Por Redacción1
En Noticias,
Abr 23, 2020

La empresa de servicios funerarios Mémora, desde la activación del Estado de Alarma por parte del Gobierno de España el pasado 14 de marzo de 2020, ha sido consciente de la excepcionalidad del contexto, así como de las dificultades que esta nueva realidad ha supuesto para las familias que han experimentado la pérdida de un ser querido en momentos de máxima vulnerabilidad. La compañía, desde el inicio de la crisis del COVID-19, ha trabajado en coordinación con las autoridades nacionales, autonómicas y municipales, así como con el sector sanitario, residencial y de los servicios sociales, con el fin de ofrecer el mejor servicio y la mejor asistencia posible a las familias en momentos de tanta incertidumbre.
Así, con la firme voluntad de contribuir al control de la curva de contagios de la pandemia, se anticipó en la activación de las que ahora son las normativas oficiales emitidas desde el Ministerio de Sanidad y de los gobiernos autonómicos, entre las cuales destacan la prohibición de velatorios y ceremonias – tanto en el ámbito público como en el ámbito privado -, la limitación de un máximo de tres familiares en las inhumaciones y en las cremaciones o la imposibilidad de ver a aquellos difuntos contagiados por COVID-19.

Ante esta situación de máxima fragilidad de las familias, y frente a lo que la compañía considera un derecho fundamental de pacientes y familias, y un deber de la sociedad y las instituciones, Mémora quiere poner en valor la necesidad de reactivar escenarios previos a la prohibición de la celebración de ceremonias para evitar la muerte en soledad y para garantizar el acompañamiento en el proceso de final de vida como un derecho de todos, tal y como ya se ha hecho en algunos centros sociosanitarios y residenciales del estado.

“Si las administraciones consideran los funerales y las ceremonias de despedida sólo desde una perspectiva social y relacional, omiten la dimensión fundamental que es la función curativa. Ritualizar la despedida es empezar a combatir la negación y a aceptar la pérdida, es permitir la reflexión sobre la muerte de manera serena, es rendir homenaje a quien queremos y a nosotros mismos, es ayudar a prevenir un duelo traumático y patológico porque se ha realizado sin despedida, sin adiós. Dentro de unos meses, cuando la situación se vaya normalizando, nos enfrentaremos y seremos más conscientes del vacío de los que se han ido y con ello el sentimiento de perplejidad por una muerte en soledad y sin despedida, y un sentimiento de carencia, de deuda pendiente con nuestros seres más queridos” afirma Juan Jesús Domingo, Consejero Delegado de Mémora.

Apelando al sentido más ético en el contexto actual y en conocimiento de las futuras medidas contempladas por las autoridades, que tendrán en cuenta las necesidades de salud física y emocional de la ciudadanía, Mémora ha aconsejado a las autoridades la necesidad de replantear los protocolos sobre las despedidas con familiares, aplicando las medidas de seguridad y prevención necesarias, en las próximas etapas del desconfinamiento, apelando a la necesidad psicosocial de humanizar las despedidas en momentos tan convulsos para la ciudadanía.

Mémora, gracias a su extensa labor y experiencia en el acompañamiento, como la desarrollada a través de sus Espacios de Apoyo en localidades como Barcelona o Girona, conoce de primera mano la importancia de una correcta ritualización del duelo, así como de una buena gestión emocional tras la pérdida de un ser querido, por lo que cree fundamental la revisión de los protocolos vigentes para que éstos permitan un último adiós a los familiares de los difuntos.

La compañía, en base a recomendaciones de psicólogos expertos en duelo, y en línea con la declaración del Comité de Bioética de España emitida el pasado 15 de abril de 2020, quiere impulsar una reflexión sobre la necesidad imperante de ofrecer esta posibilidad a las familias que sufran la pérdida de un ser querido, ya sea por causa de Covid-19 o no, y evitar que se repitan situaciones como las vividas estas últimas semanas, donde las familias han sufrido ver cómo sus familiares se iban en total soledad.

Mémora es consciente del reto social al cual se enfrenta la ciudadanía en momentos tan convulsos, y de la gran labor que están llevando a cabo los profesionales de la salud y de los servicios sociales, así como los profesionales del sector funerario, que son los responsables de dar apoyo emocional en las primeras etapas del proceso de duelo, por lo que apela a la responsabilidad de las autoridades de preservar el derecho de las personas a poder realizar la despedida de un ser querido.

La empresa, frente a la nueva prórroga del Estado de Alarma, y a la espera de las decisiones del ejecutivo en cuestiones vinculadas al correcto desarrollo del servicio funerario, seguirá reforzando sus plataformas de asistencia psicológica y emocional al duelo para las familias que contratan sus servicios como ha hecho hasta ahora.