San José abrirá su crematorio a finales del próximo verano (Diario de Burgos)

RAÚL CANALES
– viernes, 25 de diciembre de 2020
La funeraria ya ha comenzado las obras en una parcela del polígono mirandés de Bayas y cierra casi una década de trabas y conflictos judiciales. La inversión total realizada en la ciudad ronda los 4 millones
El crematorio funcionará en un edificio de cerca de 2.000 metros cuadrados. –
El nuevo crematorio abrirá sus puertas a finales del próximo verano. San José completará así su oferta de servicios funerarios y pondrá fin a un largo camino, salpicado de polémica por las trabas administrativas que ha encontrado desde que hace casi una década anunciara su intención de invertir en la ciudad.

La negativa municipal a conceder la licencia para construir un tanatorio en Bayas obligó a la empresa a recurrir a los tribunales. La sentencia favorable solo fue el primer paso ya que luego tuvo que modificar el proyecto para cumplir con otros requisitos, y una vez abierta esa instalación, la firma familiar siguió litigando hasta conseguir permiso para el crematorio. En febrero por fin recibió el visto bueno, apenas unas semanas antes de que se desatará la pandemia del coronavirus, que ha dilatado el comienzo de las obras.

Pero las máquinas ya han empezado a trabajar para construir un edificio de casi 2.000 metros cuadrados en una parcela del doble de dicha superficie y que está ubicada a pocos metros del tanatorio, concretamente en la zona de concesionarios del polígono. El proyecto contempla la instalación de tres hornos incineradores de última generación, que llevan filtros y mecanismos especiales para que cuando están en funcionamiento no se note en el exterior ya que no emiten ni humos ni olores.

En otras localidades como Burgos o Medina de Pomar ya están operando desde hace tiempo con este modelo sin que haya habido quejas ciudadanas, un factor que San José ha tenido en cuenta en Miranda ya que en las proximidades de la instalación se ubica un barrio de viviendas. La nueva nave contará con sala de espera familiar para cada uno de los incineradores además de una sala multiconfesional y otras dependencias como garajes, aseos, vestíbulos o almacenes. Además dispondrá de un porche descubierto.

El objetivo es que las obras finalicen en septiembre de 2021, porque para San José siempre ha sido prioritario disponer de crematorio ya que es considerada una instalación esencial para brindar un buen servicio a los clientes.

Cuando complete los trabajos que se están ejecutando, San José habrá invertido en total cerca de cuatro millones de euros en la ciudad entre las dos instalaciones de las que dispondrá en Bayas. A pesar de las trabas que tuvo que sortear para obtener las licencias, la empresa nunca desistió de su empeño. Después de  un largo proceso judicial que tuvo durante años paralizado el proyecto, por fin pudo comenzar a brindar sus servicios en el tanatorio hace un par de años, y en breve podrá completar su oferta con el crematorio.


Los que miraron de frente al Covid en la trinchera de la pandemia (El Mundo)

EL MUNDO inicia una serie con 8 rostros que encarnan a todos los que luchan en primera línea. Esta vez, el Personaje del Año es un nombre lleno de nombres, un singular nombre en plural contra la pandemia.

RAFAEL J. ÁLVAREZ
Textos y entrevistas
CARLOS GARCÍA POZO
Fotografías
Miércoles, 30 diciembre 2020 – 13:57

Bárbara Saavedra. Anestesióloga en quirófano y UVI: “Dormías a un paciente y uno de cada tres se moría”
Carlos Gallego. Alto cargo de funeraria: “Paramos el furgón ante el portal y la mujer se despidió desde la ventana”
Beatriz Alba. Enfermera de UVI Móvil: “Cada día me despierto y no sé si el ser humano es bueno o malo”
Pilar Ramos. Directora de nueve residencias de ancianos: “Se morían dos personas cada día y nadie venía a ayudarnos”
Isabel Sola. Investigadora de la vacuna definitiva: “Vi las 30.000 letras del genoma del virus y dije: ‘Vale, es mortal'”
Fran Nieva. Bombero: “Desinfecté una habitación con un cadáver dentro. ¿Cómo se olvida eso?”
Todas las palabras del año se encierran en una y nada escapa al encierro de una palabra pandémica de sílabas, larga, extrema y global, una palabra que bastará para enfermarnos.

Coronavirus.

Nadie del futuro podrá explicar 2020 sin hablar de la nueva variante de un microorganismo que ha infectado a 80 millones de personas, ha matado a más de 1.700.000 y ha alterado la vida personal, física, social, psicológica, política y económica de todos los seres humanos que pueblan la Tierra.

A pesar del negacionismo de algunos líderes y ex líderes que también pasarán a la historia de las pandemias, la Covid lo ha condicionado todo y sigue balanceando los andamiajes sobre los que se sustenta el mundo tal y como lo conocemos.

Lo que está por ver es si la sacudida será para mejor o para peor…

España no será una excepción en el relato del futuro. Nuestro país contabiliza más de 50.000 muertes oficiales por la Covid y más de 1,8 millones de casos confirmados mediante una prueba de diagnóstico.

Pero, como informa Cristina G. Lucio, las cifras reales son muy superiores. Según el estudio ENE-Covid, del Instituto de Salud Carlos III, el 10% de los españoles tiene en su sangre anticuerpos contra la enfermedad, lo que significa que al menos 4,7 millones han estado en contacto directo con el virus. La prevalencia es especialmente alta entre el personal sanitario, con un porcentaje que roza el 17%.

También las muertes asociadas al virus son más elevadas que en las cifras oficiales. Según el Centro Nacional de Epidemiología, la tasa de letalidad del Covid ronda el 1%, un número que se dispara al 16% en hombres mayores de 80 años infectados, el grupo más golpeado.

El Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) indica que en 2020 las muertes no esperadas rondan las 68.000 (el INE eleva la cifra a 73.000). Decenas de miles de personas han muerto antes de tiempo este año en España.

Pero justo cuando se cumple un año de la irrupción oficial del virus, empezamos a ver una luz.

VACUNA
El domingo 27 comenzaron a administrarse las primeras dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech. El objetivo del Ministerio de Sanidad es que 2,5 millones de españoles reciban la inmunización en una primera fase. Si todo va bien, antes de primavera, otras candidatas vacunales estarán disponibles y el mundo podrá comenzar a vislumbrar un alivio.

Así que si 2020 se resume en una palabra maldita, la encarnación del año debería ser para quien luchó contra ella.

En el combate contra el coronavirus hemos estado todos, los aplaudidos y los aplaudidores, los miles de profesionales esenciales que aseguraron la supervivencia colectiva y las millones de personas que se mantuvieron en confinamiento para no propagar la infección y evitar que un sistema muy enfermo alcanzara un colapso total.

Y, entre esa masa de luchadores, cuentan de forma especial quienes se lanzaron al epicentro de la pandemia durante el primer magnicidio del Covid, un batallón de hombres y mujeres en primera línea.

Por eso EL MUNDO ha decidido identificar como Personaje del Año a una figura coral. No a una persona, sino a varias. No un nombre, sino un puñado de nombres en nombre de otros nombres.

Aquí están ocho representantes de profesiones que miraron de frente a la enfermedad para salvar vidas u organizar lo más humanamente posible la muerte. Ocho enviados especiales a la pandemia que hoy, meses después, no olvidan lo que vieron y que conviven como pueden con sus secuelas.

Una anestesista que sedó, vigiló, consoló y despidió a pacientes muy graves en quirófanos y UCIs.

Una enfermera de UVI Móvil que se daba más prisa que la muerte para cruzar la ciudad al rescate de enfermos sin aire.

Un bombero que abrió casas de víctimas solas y desinfectó residencias invadidas por el virus.

Una celadora de Urgencias que fue las ruedas de quienes no se podían mover y vio de cerca el miedo.

Una bióloga que se asomó al microscopio el 2 de enero y está cerca de hallar la vacuna definitiva.

Un alto cargo de una funeraria que tuvo que reinventar el duelo imposible de cientos de familias.

Una directora que vivió el brutal impacto de la pandemia en nueve residencias de personas mayores.

Un militar de la UME que tuvo una palabra para cada ataúd en la inmensidad del Palacio de Hielo.

Se trata de eso. Se trata de las otras palabras, de la palabra de otros contra la palabra de 2020.


Los obispos quieren extender su control funerario: prohíben esparcir las cenizas de los difuntos o guardarlas en casa (Eldiario.es)

La Iglesia española crea un documento en el que expresa su oposición a las cremaciones y los “homenajes” al difunto en las celebraciones católicas en cementerios y tanatorios
— Los obispos dicen que la ley de eutanasia “instaura una ruptura moral” y pide a los políticos que se opongan a su aprobación

Jesús Bastante

en religiondigital.com —1 de enero de 2021 22:34h152
@BastanteJesus
Controlar la vida, controlar la muerte. Los obispos españoles, muy críticos con la aprobación de la nueva ley de eutanasia en el Congreso de los Diputados, presentaron la pasada semana, en la víspera de la Nochebuena, un documento en el que plantean cómo deben ser las exequias de los difuntos. En un momento en el que más de la mitad de los cementerios españoles son eclesiásticos, la Iglesia española pretende blindar no sólo los enterramientos, sino también una práctica que, hasta hace pocos años, consideraban prácticamente sacrílega: las incineraciones.

Así, en la Instrucción pastoral Un Dios de vivos, los obispos lamentan cómo “se han introducido prácticas que son ajenas a la tradición cristiana: la incineración u otras prácticas, que no formaban parte de la tradición cristiana” y, aunque admiten la cremación, recomiendan “insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en los cementerios u otros lugares sagrados”.

“Muchas veces, social y culturalmente, se olvida la cuestión de Dios”, lamentó durante la presentación del documento Enrique Benavente, el obispo responsable de Doctrina de la Fe en la Conferencia Episcopal, quien criticó las “maneras insólitas” de conservar las cenizas de los difuntos, que “son difíciles de conciliar con el respeto cristiano al cuerpo del difunto”.

Vista general de las tumbas en el cementerio de la Almudena. EFE/Mariscal
Críticas que se repiten a lo largo de todo el documento: “En caso de que una familia opte por la cremación, no debe hacerse contra la voluntad del difunto y se debe evitar todo signo, rito o modalidad de conservación de las cenizas que nazca o pueda ser interpretado como expresión de una visión no cristiana de la muerte y de la esperanza en la vida eterna”, escriben los obispos, que condenan prácticas como las de “esparcir las cenizas en un paraje natural porque se piensa que la muerte es el momento de fusión con la madre naturaleza, o relacionar la cremación con la reencarnación, o repartir las cenizas para utilizarlas como mero objeto de recuerdo del difunto”, como “recuerdos conmemorativos, piezas de joyería u otros artículos”.

Negar las exequias a un muerto
Tanto es así, que el documento recuerda que “en el caso de que el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le han de negar las exequias”. ¿Regresan los tiempos en que a los supuestos pecadores no se les podía enterrar ‘en sagrado’? La respuesta, tal vez, se encuentra en uno de los apéndices del documento, en el que se habla de los columbarios como “lugares idóneos para depositar las cenizas después de la muerte y de la cremación de los difuntos”, y se exige que sean rincones sagrados, cerrando la puerta a otras iniciativas lanzadas por entidades civiles o deportivas.

Porque, afirman los obispos, “la conservación de las cenizas en un lugar sagrado puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana. Así, además, se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas”. De este modo, “no está permitida la conservación de las cenizas en el hogar” ni “pueden ser divididas entre los diferentes núcleos familiares”.

En cuanto a los funerales, la Iglesia española advierte de que “no debe convertirse en un homenaje al difunto”, por lo que tratan de reducir al máximo las intervenciones de familiares o amigos durante la despedida al fallecido, con el fin –afirma el documento– de “evitar un juicio global sobre su persona”.

Para preservar la catolicidad de las exequias, se prohíbe utilizar algunas expresiones “incompatibles con la fe”. Así, no podrá decirse “Allá donde estés”, o “Si es que estás en algún lugar”. Para Leonardo Lemos, presidente de la Comisión Episcopal para la Liturgia, encargada de la redacción del texto, “las exequias no son homenajes al fallecido, no son lugar para un panegírico”.


Xavier Roca, trabajador de funeraria: «El desconocimiento nos angustiaba» (Diari de Tarragona)

El sector funerario «está a la sombra pero es un escalón fundamental»
Carla Pomerol

05/01/2021 12:57 | Actualizado a 05/01/2021 12:57

Xavier Roca lleva más de veinte años dedicado al sector funerario. De profesión es tanatopractor. Su función es preparar al difunto y dejarlo lo mejor posible antes de ser enterrado. Trabaja en el tanatorio de Valls, gestionada por Memora, y su vida también cambió con la llegada de la pandemia.

«Hasta marzo, todo el mundo que quería podía velar y despedirse de sus seres queridos. Con la Covid-19, no. Tuvimos que reinventarnos», explica

Roca. Desde esquelas digitales hasta ceremonias y funerales on line. Los fallecidos por coronavirus llegaban en una bolsa hermética que no se podía abrir. «Yo no soy nadie para quitarle a una familia el derecho a despedirse de su allegado, pero lo he tenido que hacer», asegura Roca, quien añade que «esto me ha generado mucha tristeza».
Para Roca, el momento más duro llegó con las muertes por el brote de Covid-19 en la residencia Ballús de Valls. «Fueron quince días muy tristes.

Teníamos que ir a buscarlos y el mismo desconocimiento del virus nos creaba angustia», dice el protagonista.
Roca quiere destacar que el colectivo funerario fue clave durante la pandemia de coronavirus. «Siempre hemos estado a la sombra, pero somos un escalón fundamental», asegura.


Grupo Albia ofrece su colaboración para el almacenamiento de las vacunas contra la Covid-19 (Revista Funeraria)

Ene 07, 2021

Albia, empresa funeraria de referencia nacional dedicada a la organización, gestión y prestación de servicios funerarios, ha puesto a disposición de las autoridades sanitarias de forma totalmente desinteresada las capacidades de frío que tiene distribuidas estratégicamente en todo el territorio nacional para el posible almacenamiento de la vacuna contra la Covid-19. De esta forma, la compañía ha demostrado una vez más su compromiso social ante esta pandemia sin precedentes que sigue asolando al mundo, explican desde Albia. “Este ofrecimiento se suma a todas las acciones que Albia ha realizado desde el inicio de la pandemia para garantizar la continuidad de un servicio fundamental dentro de la cadena sociosanitaria, colaborando activamente desde el primer momento con las autoridades”. En concreto, en esta segunda ola de la Covid-19, la compañía ha reforzado y adaptado los protocolos de seguridad y los recursos para proporcionar el mejor servicio a las familias y apoyar al máximo a las autoridades sanitarias.

En este sentido, dentro del plan de contingencia, se han dispuesto los recursos e instalado las infraestructuras necesarias de soporte en los diferentes centros de toda la geografía española para asegurar la continuidad del servicio. “Estamos totalmente volcados en seguir prestando un servicio esencial para la sociedad y estar al lado de las familias en todo momento. Nuestro compromiso social es firme y queremos ofrecer nuestra colaboración desinteresada a las autoridades para que puedan aprovechar nuestra amplia capilaridad geográfica e infraestructuras para acabar cuanto antes con esta crisis sanitaria”, ha destacado Juan Rodríguez, CEO de Grupo Albia.

Así, desde el Departamento de Atención Emocional de Albia se ha trabajado con los familiares de los fallecidos en ceremonias de homenaje como una fórmula de despedida para fortalecer las estructuras psicológicas de las familias, ya que durante el estado de alarma, los rituales tradicionales de duelo fueron sustituidos por otros con el objetivo de iniciar el viaje a través del duelo y de sus fases.


Servicios Funerarios Cabré Junqueras colabora en reforzar la atención al duelo para familiares de difuntos de Covid-19 (Revista Funeraria)

Ene 07, 2021

Ante la situación creada por la pandemia, afrontar la pérdida de un familiar genera una situación de especial vulnerabilidad psicológica que limita la expresión de los sentimientos y de las emociones, lo que puede favorecer una mala gestión del proceso natural del duelo. Por  ello, la Fundación Hospital, gracias a la colaboración de la empresa funeraria Cabré Junqueras, amplía la atención y el acompañamiento al duelo a familiares de difuntos de Covid-19, especialmente para aquellas familias más vulnerables o en riesgo de exclusión social.
Acciones como estas dan la oportunidad de hacer más accesibles unos servicios, que ahora más que nunca, son muy necesarios y permiten a la Fundación seguir prestando apoyando y acompañamiento psicológico para generar el máximo bienestar a las personas que han perdido un familiar dentro del contexto de la Covid-19.

La Fundación Hospital y Cabré Junqueras, en el marco del convenio de colaboración ‘Acompañamiento al Duelo y Pérdidas’, trabajan conjuntamente para ofrecer atención psicológica especializada en duelo en las localidades barcelonesas de Mataró y el Maresme.