Crece la tensión por el tanatorio de Las Arenas (Deia)

LA POLICÍA MUNICIPAL ACUDIÓ AYER A LA ZONA POR UN ALTERCADO DE LOS VECINOS CON UN CAMIONERO DE LAS OBRAS
– M. HERNÁNDEZ 05.06.2020 | 00:13GETXO – La tensión por la creación de un tanatorio en Las Arenas va creciendo y ayer vehículos de la Policía Municipal acudieron a esta zona de Getxo ante el incidente de un grupo de vecinos con un camionero de las obras, ya que entendían que a esas horas de la mañana –pasado ya el mediodía– no debería estar allí.

Lo que ocurre, tal y como admite uno de los residentes en contra de estas instalaciones, es que el malestar por la construcción del tanatorio en un bloque de viviendas va “cogiendo más fuerza” y, en este sentido, avisa: “Esto va a ser un polvorín”. De hecho, desde esta misma semana, las personas contrarias llevan a cabo una cacerolada asomándose a sus ventanas a las 19.00 horas. También tienen colgados carteles que expresan: Tanatorio no. Como “los nervios están a flor de piel”, según reconoce este getxotarra, ayer el enfado fue hacia el camión que iba a recoger un contenedor. Se empezaron a oír gritos de: “Fuera, fuera” y sonidos de cacerolas desde las viviendas. “Se ha formado un follón grande”, relata este vecino, que también explica que la Policía identificó a varias personas y que hay quien tiene pensado ir al juzgado a denunciar lo ocurrido.

El rechazo de lo vecinos al tanatorio se sustenta en que el bajo de un bloque de pisos “no es el lugar más adecuado”, y además, señalan que la escuela de música Andrés Isasi está muy cerca. Desde el Ayuntamiento de Getxo indican que la instalación está “conforme al PGOU vigente”, ya que en esta zona se toleran equipamientos de “servicios urbanos en general, sanitario, y religioso” en los que “encajaría el tanatorio sin horno crematorio y sin tanatoplaxia, como el presente caso”.


Panasef y UNE lanzan una Especificación para extremar la seguridad e higiene en tanatorios (Interempresas.net)

04/06/2020

La Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), en colaboración con la Asociación Española de Normalización, UNE, ha impulsado una Especificación UNE que establece los requisitos y recomendaciones higiénico-sanitarios que deben cumplir las empresas funerarias que operan en instalaciones abiertas al público para prevenir el riesgo de contagio frente al coronavirus SARS-CoV-2.

La Especificación UNE 0069 Medidas para la prevención de riesgos higiénico-sanitarios frente al coronavirus SARS-CoV-2 en zonas de acceso al público de las instalaciones funerarias tiene como fin último reestablecer, extremando la seguridad y generando confianza, la actividad pública de tanatorios, crematorios y velatorios. La Especificación UNE ha sido remitida al Ministerio de Sanidad y a las Comunidades Autónomas para su validación.

UNE, con el liderazgo de Panasef, ha sido la encargada de coordinar la elaboración de esta Especificación, elaborada en tiempo récord por un grupo de trabajo en el que han participado asociaciones, empresas y organismos públicos. El sector ha realizado un extraordinario esfuerzo para disponer de una Especificación para generar confianza y tranquilidad a los usuarios. UNE ha elaborado esta Especificación para el sector funerario, de acuerdo con su objeto de contribuir a la competitividad y seguridad de las empresas, la protección de las personas y del medio ambiente, así como la mejora del control de los riesgos empresariales.

La COVID-19 ha ocasionado, desafortunadamente, un incremento exponencial del número de fallecimientos en España. Como último eslabón de la cadena sanitaria, ha correspondido al sector funerario gestionar esta grave crisis en condiciones excepcionales, las cuales incluyeron el cierre de las instalaciones funerarias destinadas al velatorio de los fallecidos, elemento clave en el proceso de duelo, con el fin de prevenir el contagio y la expansión de la enfermedad.Esta Especificación busca que, en el contexto actual de normalización y reapertura progresiva de velatorios y ceremonias de despedida, los ciudadanos sepan que puedan asistir a las instalaciones funerarias que han adoptado esta Especificación UNE, con la confianza y tranquilidad de que se han higienizado siguiendo un protocolo homologado. La posibilidad de despedirse apropiadamente de sus seres queridos es muy importante para una adecuada gestión del duelo por parte de amigos y familiares tras un fallecimiento.

La Especificación UNE proporciona a las empresas del sector funerario medidas y requisitos operativos entre los que se encuentran directrices para la elaboración de planes de riesgo y su gestión, protocolos de limpieza y desinfección en espacios públicos y su potencial clausura temporal, protocolos de atención e información a usuarios, disposición y reducción de equipamiento y mobiliario, medidas de distancia social de seguridad, empleo de mamparas protectoras, etc.


Funcantabria gestionará el tanatorio municipal de San Felices de Buelna (Cantabrialiberal.com)

Funcantabria, que tiene presencia en el Valle de Buelna desde hace más de 20 años, continúa con su expansión en la zona tras la adjudicación de la gestión del tanatorio municipal de San Felices de Buelna, que cuenta con tres salas de velatorio que fueron inauguradas en 2019 y cuyas instalaciones se localizan en el barrio de Jaín.

El presidente de Funcantabria, Miguel Ángel Díaz, ha destacado en un comunicado la importancia de que estas instalaciones sean gestionadas por una empresa funeraria, ya que hasta ahora eran gestionadas por el propio Ayuntamiento.

“Nuestra capacidad de organización y experiencia redundarán en un mejor servicio a los vecinos de San Felices de Buelna en estas maravillosas instalaciones”, ha asegurado.

La empresa dispone de oficinas de atención al público en Santander, Torrelavega, Cabezón de la Sal, Los Corrales de Buelna y Comillas, y es, según ha indicado, la única funeraria de Cantabria con certificaciones de calidad en las normas ISO 9001:2015 y UNE-EN 15017:2006.


En el tanatorio: sin control del aforo y sin líquido desinfectante (El Faro de Ceuta)

Denuncian la falta de medios para garantizar la mínima prevención ante el contagio del coronavirus
por El Faro de Ceuta
06/06/2020

Usuarios del tanatorio municipal de Ceuta, ubicado en la barriada de San Amaro, han mostrado su inquietud por la falta de líquido desinfectante así como la inexistencia de un control del aforo para evitar que acudan más personas de lo debido y a la vez. Apuntan además que desde el inicio de la pandemia no se ha colocado el denominado punto limpio: una zona con desinfectante, además de que se echa en falta mascarillas y guantes.

Fue a finales de marzo cuando Sanidad valoró restringir la asistencia al tanatorio que estaba cifrada en 50 personas. Después se redujo la presencia de asistentes para evitar masificaciones y por tanto prevenir la extensión del virus y los posibles contagios. Con la entrada a la Fase 2 se flexibilizaron de nuevo las medidas en cuanto a la presencia de personas pero las quejas llegan por la necesidad de un control más riguroso sobre el número que se acumula en determinados velatorios viéndose cantidad de personas en la puerta sin guardar las mínimas distancias de seguridad.

Son momentos muy delicados y tristes para las familias que pierden a sus seres queridos pero, a su vez, deben garantizarse los protocolos sanitarios instaurados que han sido duros con anterioridad –con entierros a los que solo podían acudir 3 personas y velatorios muy restringidos-.

En cuanto a la falta de líquido desinfectante, guantes y mascarillas, ya han surgido varias quejas, ahora trasladadas a este periódico porque no se considera normal en un lugar de gran afluencia de personas donde las medidas de seguridad son aún más importante si cabe debido a que es fundamental para no propagar la enfermedad.


Una empresa quiere instalar un crematorio en el cementerio de Benimaclet (Las Provincias)

Cs pedirá explicaciones al Consistorio porque justo al lado se ha presentado un proyecto para construir una residencia de estudiantes
LOLA SORIANO VALENCIA.Sábado, 6 junio 2020, 23:44

Una empresa de Quart de Poblet proyecta construir un crematorio en el cementerio de Benimaclet. Cabe destacar que no es un camposanto público, sino de titularidad parroquial, de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, y la mercantil cuenta con un acuerdo con el Arzobispado para implantarlo.
Desde el área municipal de Actividades ya indicaron que podría resultar compatible con el planeamiento urbanístico y con las ordenanzas, pero como era un servicio público en un cementerio privado, requería informa jurídico y en este último se informa que «no se encuentra inconveniente para otorgar la licencia de obras y ambiental solicitada».

Informe favorable
Desde la Dirección General de Salud Pública se ha emitido un informe favorable condicionado al cumplimiento de unos requisitos y aseguran que no hay riesgos significativos para la salud. Eso sí, se detalla que estaría «en suelo urbano a menos de 500 metros de suelo residencial incumpliendo las recomendaciones del decreto 228/2018 que hace referencia a que preferentemente debe ubicarse en suelo industrial y es recomendable que esté a una distancia mínima de 500 metros de suelo comercial, de servicios o residencial».

Precisamente llama la atención que este crematorio, que se viene tramitando al menos desde 2016, estaría cerca de otro proyecto que se ha presentado en la misma zona: una residencia de estudiantes que una empresa quiere realizar en la parcela de una antigua central lechera ubicada entre el cementerio y la autovía CV-31. Sería un edificio de 19.000 metros cuadrados con 600 plazas, un proyecto para el que la asociación de vecinos ya prepara alegaciones.

Por su parte, el concejal de Ciudadanos Narciso Estellés explica que solicitará explicaciones «sobre la concesión del permiso de obras del crematorio a Desarollo Urbano». Según indica, «pensamos que se da un incumplimiento de las recomendaciones de construirlo a una distancia mínima de 500 metros de suelo de uso comercial, de servicios y residencial y hay varios centros públicos, deportivos y educativos a menos de 500 metros».

Estellés reconoce que el informe de Sanidad es favorable «pero me pregunto si ha tenido en cuenta la futura residencia de estudiantes que se promueve en terrenos colindantes al cementerio y que estudia la Generalitat».


Un duelo aplazado por el coronavirus (La Nueva España)

Las iglesias empiezan a acoger funerales de fallecidos en marzo y abril: “Hasta ahora todo parecía irreal, como una película”
S. F. Lombardía 07.06.2020 | 01:27

La familia y los allegados de la fallecida Josefina Dongil han tenido que despedirse de ella con 50 días de retraso. La gijonesa perdió la vida a los 75 años a causa de una infección grave el pasado 15 de abril, cuando las medidas restrictivas por la pandemia de coronavirus habían blindado hospitales y funerarias. A sus hijos se les dio dos opciones: una ceremonia rápida en el propio tanatorio al que solo podrían acudir ellos, o esperar. Ellos, conscientes de que el deseo de su madre era un funeral “en condiciones”, optaron por lo segundo y animan a otros gijoneses que también han perdido a seres queridos durante la pandemia a intentar despedirse de los suyos “en esas mismas condiciones” para poder pasar página. “Hasta ahora la muerte de mi madre ha sido irreal, como una película; como que pasó, pero no pasó. Esperamos por ella, pero también por nosotros: no me imagino tener que superar lo sucedido sin compañía”, razona Mónica Dongil, hija de la difunta.

Dongil se merecía una despedida “decente” porque llevaba peleando mucho tiempo por su salud y por los suyos. Manifestó los primeros síntomas de artritis y artrosis degenerativas con apenas 36 años, empezó a trabajar con 14, se casó a los 18 y se dedicó a sus tres hijos durante el resto de su vida, especialmente tras su divorcio. En septiembre sufrió una infección por estafilococo que la tuvo días ingresada en Jove. Le habían tenido que hace una incisión bastante amplia, así que tenía que seguir haciéndose curas. El día 8 de abril, su hija fue al centro de salud -no logró contactar con los sanitarios por teléfono- y les explicó que su madre seguía encontrándose mal. Fueron a verla por la tarde, vestidos con equipos de protección, y vieron que la infección había empeorado. Le recetaron antibiótico. Empezaba la Semana Santa. Al día siguiente, Jueves Santo, acabó ingresada en Cabueñes. Falleció, ya sedada, al mediodía del día 15.

En los días de ingreso, su hija solo pudo ir a verla dos veces, ambas parapetada en su equipo de protección, y el resto del tiempo se lo pasó en su casa y pegada al teléfono a la espera de una llamada de actualización del hospital, la única vía de comunicación permitida por protocolo. “Creo que los que hemos perdido a alguien en estos meses lo que más nos ha fastidiado es no poder estar allí. Hasta cuando fui a verla tuve que ir totalmente cubierta y bajo un control rigurosísimo, que es algo comprensible, claro, pero te limita. Es frío”, aclara Mónica Dongil.

Su familia, de fuerte fe religiosa, creció en un ambiente en el que las liturgias cristianas están muy arraigadas. “Lo normal siempre fue que cuando se te muere alguien haces un funeral y viene gente para apoyarte, pero nosotros tuvimos que esperar dos meses. Hasta ahora creo que no pude empezar realmente mi duelo; a veces pienso en lo que pasó y casi parece que me lo imaginé”, recuerda. Aunque el funeral de esta semana en la parroquia de Begoña de los Carmelitas también fue bastante extraño, porque el protocolo sigues limitando el aforo y obliga a los feligreses a llevar mascarilla y a respetar la distancia de seguridad, sí les ha permitido poder empezar a pasar página. Vigil también agradece la labor de Funeraria Gijonesa, que le propuso este formato de “funeral aplazado” -según la entidad han sido muchos los gijoneses que han preferido esperar como Dongil- y el memorial de LA NUEVA ESPAÑA, en el que figuró su madre: “Son pequeñas cosas que te ayudan a asimilar”.


Los trabajadores de la muerte en la era Covid-19 | «Hemos aprendido a consolar sin dar besos ni abrazos» (ABC Córdoba)

Un sepulturero de San Rafael, un sacerdote del Hospital Reina Sofía y la encargada de protocolo de Tanatorios Córdoba relatan a ABC cómo la pandemia cambia su relación con el ritual funerario
Rafael A. Aguilar
CÓRDOBA Actualizado:07/06/2020 08:27hGUARDAR0

Sanitarios de Córdoba a pie de cama: «La crueldad del coronavirus es que un enfermo se te muera solo»
Las vidas arrancadas por el Covid-19 en Córdoba

JUAN CARLOS Valsera Cuevas, uno de los seis capellanes del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, recibió una llamada urgente una mañana de la última semana del pasado marzo, cuando las medidas de confinamiento por el coronavirus eran más estrictas, y la conmoción y la incertidumbre por el impacto inicial de la pandemia atenazaba con más fuerza el ánimo de la población.

«Padre, venga rápido al tanatorio. Acaba de morir un niño de tres años que estaba enfermo de cáncer. Sus padres están esperándolo», escuchó el religioso, que en ese momento se encontraba en la parroquia de Beato Álvaro, de la que es vicario. «Fue una experiencia desoladora, muy triste. Llegué al tanatorio, imagínese la situación. La madre y el padre estaban destrozados, lógicamente. Cuando me vieron me dijeron que yo había sido el cura que había bautizado al pequeño… Les acompañé lo que pude: todo ese terrible dolor que tenían y ni siquiera pude darles un abrazo», recuerda el sacerdote al relatar la que ha sido, quizás, una de las experiencias más duras que ha vivido en sus nueve años prestando servicios espirituales en el centro sanitario cordobés.

«Había fallecido un niño de tres años de cáncer.Los padres me dijeron que yo lo había bautizado. No pude abrazarlos», recuerda el capellán del Reina Sofía
Valsera tiene también grabadas como una herida sin cerrar la escenas que contempló en el cementerio de Alcolea a las pocas horas del fallecimiento del menor: «Solo estaban los padres, un familiar más y los enterradores, porque la norma no permitía más asistentes. Imagínese la situación».

El capellán Juan Carlos Valsera reza con profesionales de una unidad Covid del Reina Sofía – VALERIO MERINO
Valsera está acostumbrado a mirar a la muerte cara a cara. Pero justo lo que hace inútil la Covid-19 es la valentía de enfrentarse de una pieza al fin de la vida. De mirar a los ojos y de agarrarle la mano con ternura a quien se está yendo, de consolar con afecto a sus parientes y a sus amigos. Este sacerdote lleva enfrentándose desde hace dos meses y medio a ese reto, como han hecho centenares de profesionales que tienen a la parca como parte de su materia prima.

Rosario Fernández, por ejemplo, que es la relaciones públicas del Tanatorios de Córdoba. De 39 años y componente del departamento de Protocolo de esta empresa funeraria desde 2002, la mujer confiesa que la pandemia ha sido lo más duro que ha vivido en su puesto de trabajo. «Nosotros estamos formados para acompañar a las familias en el duelo, pero es que el coronavirus ha hecho casi imposible justo ese acompañamiento. Porque, cómo se consuela a dos metros de distancia. Cómo se dan ánimos sin besos y sin abrazos. Hemos aprendido», se pregunta esta profesional.

En Tanatorios de Córdoba: «Un hombre muerto de pena y solo en el tanatorio nos dijo que estaba allí por su mujer: le dimos todo el cariño que pudimos»
Fernández sabe ya que el dolor escuece más en soledad. La de un hombre bien entrado en años que perdió a su esposa en las semanas más duras del estado de alarma después de cinco décadas de matrimonio, por ejemplo. «Parece que lo estoy viendo, solo en el tanatorio, parecía muerto de pena, de soledad. Nos dijo que tenía dos hijos, pero que dadas las circunstancias ninguno de los dos había podido venir al funeral de su madre. Uno de ellos vive en Madrid y las leyes del confinamiento, y más allí, le impedían viajar. El otro está en el extranjero, así que más difícil todavía», relata Fernández, que se convirtió en la compañera de duelo del señor.

«Él nos lo agradeció, nos acabó diciendo que gracias a mí y a mis compañeras no se había sentido tan solo. Pero que el dolor por la pérdida de su mujer de toda la vida no había quien se lo quitara. Esas palabras se me han quedado grabadas», completa la empleada de Tanatorios de Córdoba.

La relaciones públicas de Tanatorios de Córdoba, en las instalaciones de Las Quemadas – VALERIO MERINO
El coronavirus ha supuesto para Rosario Fernández un cambio de esquemas radical. «En los horarios de nuestros servicios, por ejemplo. No te acostumbras. En condiciones normales aquí abrimos las veinticuatro horas del día, pero durante el confinamiento hemos cerrado a las siete de la tarde», resume la trabajadora funeraria, que tampoco se ha habituado a que solo dos personas pudieran acompañar al difunto durante la incineración. «Y eso si el fallecido no era por Covid, que entonces lo despedían en el hospital y ya no volvían a verlo».

José —el nombre ficticio con el que un conductor de coches fúnebres acepta dar su testimonio— ha aprendido ahora el abismo que es la muerte. «Quién me lo iba a decir, después de tantos años de oficio, que me iba a volver tierno, filosófico, y todo por culpa del maldito bicho», bromea. El comentario distendido tiene un poso de verdad. «Pensaba que era indiferente a los muertos. Como el carpintero con la madera o el carnicero con las costillas que trocea. Pero esto ha podido conmigo. Lo que he aprendido es que la muerte deja un vacío para siempre», declara. Entre las vivencias de los dos últimos meses y medio destaca una.

Dos fotos de los hijos en el ataúd
«Estábamos acabando el servicio, ya recogiendo el coche para irnos a casa como quien dice y nos llaman porque un viejecito había muerto en la zona de la avenida de Barcelona. Lo que vi da para una novela», explica José. «Llegamos los dos compañeros, ya cansados de toda la jornada, con ganas de hacer el trámite rápido, de rellenar el papeleo y resolverlo todo pronto. Y te juro que se me escaparon dos lágrimas con lo que me encontré. Por mis castas que lloré. A ver. Estaba la viuda, no menos de ochenta años, al pie de la cama. En camisón. Con mascarilla. Entera la mujer dentro de la tragedia. Que sus dos hijos mellizos vivían en Algeciras, que los había avisado pero que no les dejaban venir. Nos dio una foto de los hijos de cuando eran chiquillos. Que se las metiéramos en la caja al marido, nos pidió. Se las metí».

Juan Montilla, de 51 años, es miembro fundacional de la plantilla de la empresa municipal de cementerios (Cecosam). Coincide con Juan Carlos Valsera, con Rosario Fernández y con José en que la experiencia que ha vivido desde el inicio del estado de confinamiento no tiene parangón en su vida profesional. «Llevo en esta empresa desde que se creó en 2002, soy oficial polivalente y me encargo del mantenimiento de los cementerios, sobre todo del de San Rafael, y también de atender a las familias y hacer las inhumaciones y las exhumaciones. Esto que nos ha pasado es lo nunca visto», declara a ABC.

Juan Montilla, sepulturero: «Le he tenido que explicar a familias que los tres hijos del fallecido y la viuda o el viudo no podían entrar al cementerio. Si lo explicabas bien la gente lo entendía»
El testimonio del sepulturero da buena cuenta de que los ciudadanos han respetado en líneas generales las limitaciones impuestas por el estado de alarma, incluso en los momentos más difíciles y dolorosos para ellos. «Lo más complicado estuvo en las primeras semanas del confinamiento», cuando solo podían asistir a las inhumaciones tres familiares del finado. «Ha habido gente, claro, que se ha tenido que quedar fuera del cementerio. Si el muerto tenía tres hijos, por ejemplo, todos no podían entrar con la viuda o el viudo. Se lo explicábamos con todo el tacto que podíamos y la verdad es que hemos encontrado comprensión», asegura Montilla.

Una mujer con un carrito de la compra en el cementerio de San Rafael – VALERIO MERINO
El caso de una familia a la que atendió este empleado municipal ilustra cómo a veces ha habido que echarle imaginación incluso al luto. «Se dio el caso, que además me tocó de cerca porque la fallecida era la madre de una amiga íntima mía, del aplazamiento de dos días el entierro porque estábamos a punto de pasar de fase de desescalada y así iban a poder asistir al sepelio no tres sino quince personas», comenta Montilla.

Juan Carlos Valsera, el capellán del Hospital Reina Sofía, comparte la idea de que la mella de la ausencia se atenúa con la compañía de los seres queridos, que la palabra calma, que la caricia es un principio de alivio. La oración también. «En estos meses he rezado como nunca con los profesionales y los pacientes del Reina Sofía. Habré bendecido a unas cien personas diarias. Hemos organizado oraciones en las plantas más afectadas por el coronavirus. Ha sido muy bonito. Nos ha unido mucho», sostiene el religioso, que se ha tenido que acostumbrar a dar la Comunión con el concurso de un profesional sanitario protegido por un traje EPI. «Llevaba la Comunión adonde estuviera el enfermo que la pidiera y allí se la entregaba a un médico, a un enfermero o a un auxiliar y ellos se la daban al paciente», concluye Valsera. «En momentos como estos te das cuenta más que nunca del bien que puedes hacer por los demás».

Velatorios diferidos, esquelas digitales y talleres psicológicos para las familias
La imposibilidad de velar a los fallecidos con la reunión habitual de familiares y amigos ha obligado al sector funerario a tirar de la imaginación para tratar de reparar el daño psicológico que causa la privación del ritual de la despedida. Tanatorios de Córdoba, por ejemplo, está organizando ceremonias de homenaje póstumas desde que la desescalada ha permitido la presencia de hasta quince personas. La relaciones públicas de esta empresa explica que «se trata de actos personalizados que celebramos en nuestras instalaciones, en los que hacemos una biografía de la persona que se ha ido con material gráfico y que proyectamos en la capilla: ponemos la música que al fallecido le gustaba». La demanda de este tipo de celebraciones es notable, así como la del servicio «Afrontando el duelo» que Tanatorios ha activado también y que consiste en la organización de talleres psicológicos dos veces al mes a los que acuden los allegados de los finados, y en los que reciben orientaciones de profesionales para superar el duro trance. Además, la firma con sede central en Las Quemadas puso en marcha durante el confinamiento un servicio de esquelas digitales para que los familiares pudieran compartirlas por Whatsapp. Cecosam, por su parte, dedicó la semana anterior a la recuperación de su horario habitual a visitas de familiares de los muertos durante el estado de alarma.


«He sentido que mi trabajo era esencial en la sociedad» (La Verdad)

NACHO GARCÍA / AGM
Salvador Hernández. Agente funerario
FELIPE RUIZDomingo, 7 junio 2020, 22:47

A la dureza de despedir a un ser querido, la pandemia del coronavirus impuso la prohibición de velar a los fallecidos por la Covid-19 u otras causas y la restricción a un máximo de tres familiares para el enterramiento o despedida para la cremación. Incluso las muestras de afecto se sucedían sin besos ni abrazos. En esos momentos tan delicados, las funerarias, ajustándose a las estrictas medidas de seguridad, han trabajado sin descanso y manteniendo su marcada vocación de servicio esencial.

Muy personal
Edad.
38 años
Procedencia.
Alcantarilla
Lugar de trabajo.
Funeraria de Jesús, Murcia
Experiencia.
12 años
Es el caso de Salvador Hernández, agente funerario en Funeraria de Jesús, quien se ha enfrentado a esta situación con sensaciones encontradas. «Por un lado, me sentía reconfortado al ver que mi trabajo, que es el último eslabón de la cadena sanitaria, era esencial y muy importante en la sociedad; y por otro, al no poder desarrollarlo al 100% por las restricciones del estado de alarma, he vivido situaciones que me han hecho sentir frustrado y triste». Entre ellas, «decir a las familias que se acercaban al tanatorio que no podían ver a su ser querido; la imagen de desconsuelo y rabia que sentían en ese momento era muy desgarradora», comenta.

Hernández, conocido por su actitud positiva, se ha refugiado al calor de los suyos y también en la familia de Funeraria de Jesús: «El saber que tus compañeros van en el mismo sentido que tú, protegiéndose para protegerte y dando apoyo moral en ciertos momentos, es trabajar en equipo».


Alfredo Gosálvez (PANASEF): “Los profesionales funerarios son héroes, grandes olvidados de la crisis” (Cope)

Alfredo Gosálvez, secretario general de PANASEF, habla de los héroes invisibles que han enterrado miles de cadáveres

Alfredo Gosálvez (PANASEF): Los profesionales funerarios son héroes, grandes olvidados de la crisis
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Tiempo de lectura: 2′ 07 jun 2020 – 10:36 Actualizado 12:41
No ha habido parte fácil en esta pandemia, ni la va a haber. Son miles de familias las que han perdido a seres queridos por lo arrollador del virus. Para ocuparse de que estas personas puedan ser enterradas en las mejores condiciones, las funerarias han vivido un papel fundamental, como los sanitarios o la policía.

Horas extras, jornadas eternas y cada día, más cuerpos que se amontonaban sin vida listos para ser llevados al féretro. Este último eslabón de la cadena sanitaria también ha puesto todo de su parte para que la despedida, aunque solitaria, sea en la mayor de las dignidades.

Este esfuerzo lo han llevado a cabo personas como Alfredo Gosalvez, secretario general de PANASEF, Asociación Nacional de Servicios funerarios: “No se puede recoger tanto dolor. De las familias que no han podido despedirse y de los profesionales funerarios que han hecho camino de ida y vuelta una y otra vez para recoger cuerpos y dejarlos en el crematorio o en el cementerio” ha dicho Alfredo Gosalvez.

“Nos hemos encontrado con una comprensión infinita de las familias. Sabían que no dependía de nosotros y que no podíamos hacer nada. Nos lo han agradecido mucho. Creo que los profesionales funerarios han sido los olvidados de esta pandemia, se han dejado la piel, han sido igual de héroes en todas las horas que han gastado” ha comentado el secretario de PANASEF.

El problema de las pruebas también les ha afectado: “Tampoco hemos tenido pruebas. En Madrid y Barcelona ha habido necesidad de materiales, porque había miedo. Las empresas funerarias lanzaron un SOS por la cantidad de cuerpos y de medios que eran necesarios. A finales de marzo y principios de abril ha sido un momento que deberíais haber visto. Hemos tenido días en los que han muerto 400 personas”.

“Desde PANASEF no vamos a entrar en las cifras de muertos, llevamos las oficiales. Detrás de los números hay muchas personas y lo importante es que se sepa. Aunque las cifras sean mayores de las que dice el Gobierno, lo importante es que detrás de cada una, hay una persona con nombres y apellidos” ha sentenciado Alfredo Gonsalvez.


Los tanatorios de Mémora en Canarias siguen sin permitir velar a fallecidos (El Dia)

El motivo es que en el Archipiélago el Covid-19 está considerada enfermedad infecciosa del Grupo 1 y en la Península, del Grupo 2
Europa Press 09.06.2020 | 00:30Última hora del coronavirus

Los responsables de las instalaciones de la empresa funeraria Mémora en Santa Cruz de Tenerife y Gran Canaria seguirán sin permitir la velación de personas fallecidas a causa del coronavirus Covid-19. El motivo es que en el Archipiélago está considerada una enfermedad infecciosa del Grupo 1, mientras que en la Península se califica como del Grupo 2.

Un total de 76 tanatorios y dos cementerios de la compañía Mémora entraron en el transcurso de la jornada de ayer en la tercera y última fase del proceso de desescalada por el coronavirus, lo que supone casi un 60% del total. De esta manera, las mencionadas dependencias funerarias pueden incrementar sus aforos, cumpliendo los protocolos emitidos por parte del Ministerio de Sanidad. La fase 3 permite aumentar el aforo de los velatorios hasta un máximo de 25 personas; hasta 50 y el oficiante en cremaciones y comitivas de cementerios; y el máximo permitido en ceremonias se sitúa en el 75% de la sala.

Estos nuevos protocolos fueron activados ayer en las instalaciones de Mémora en las provincias de Álava, Cádiz, Guadalajara, Guipúzcoa, Huesca, La Rioja, Navarra, Sevilla, Tarragona, Teruel y Zaragoza. La Comunidad de Madrid, Barcelona y su área metropolitana y las provincias de Burgos, León, Soria y Valladolid entran en la fase 2, por lo que podrán aumentar la presencia en velatorios hasta 15 personas; la capacidad en crematorios y comitivas de cementerios será de 25; y el aforo permitido en ceremonias se sitúa en el 50% del recinto.


La Fiscalía archiva una denuncia contra la funeraria de Madrid por no dar servicio (El Confidencial)

La denuncia sostiene que los fallecidos estuvieron pagando toda su vida para tener el servicio de la funeraria a su fallecimiento y reclamaban la devolución del dinero gastado a familiares
Un empleado funerario en el cementerio de Pozuelo de Alarcón. (EFE)
AUTOR EUROPA PRESS

TIEMPO DE LECTURA60 seg

11/06/2020 10:49 – ACTUALIZADO: 11/06/2020 10:56
La Fiscalía de Madrid ha archivado las diligencias de investigación incoadas a raíz de una denuncia presentada por la Asociación del Defensor del Paciente el pasado 24 de marzo contra la funeraria de Madrid por negarse a dar el servicio a los fallecidos por covid-19, han informado fuentes fiscales.

La denuncia sostiene que los fallecidos estuvieron pagando toda su vida para tener el servicio de la funeraria a su fallecimiento. Para el Defensor del Paciente no es causa “exculpable ni suficiente para eludir su responsabilidad que se diga que hasta no tener material necesario no se dará este servicio”. De ahí que reclamara la devolución del dinero gastado a los familiares del fallecido.

La funeraria de Madrid no recogerá fallecidos por coronavirus si no logra material de protección
AGENCIASEl alcalde de Madrid ha enviado un comunicado al ministro de Sanidad solicitando de forma “urgente” que doten de los recursos necesarios al personal
La Fiscalía responde que los hechos relatados en la denuncia “no tienen tipificación penal ni tampoco relevancia jurídico penal” y le indica que “más bien se está ante un incumplimiento contractual propio de la Jurisdicción Civil”, en el que cada uno de los afectados deberá realizar la reclamación correspondiente.

Añade que “sin olvidar aquellos casos de fuerza mayor ajenos a las partes que hagan de imposible cumplimiento temporal, o de cese temporal de las contraprestaciones.


La UME y el jefe madrileño de Emergencias, medallas de Policía Municipal 2020 (La Vanguardia)

REDACCIÓN
11/06/2020 14:03
Madrid, 11 jun (EFE).- La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Madrid ha acordado este jueves conceder a la Unidad Militar de Emergencias (UME) una de las seis medallas de la Policía Municipal de 2020, y una de las cruces al mérito se ha otorgado al director de Emergencias del 112 de la Comunidad de Madrid, Carlos Novillo.
La portavoz municipal, Inmaculada Sanz, ha explicado en la rueda de prensa tras la Junta de Gobierno que se ha aprobado conceder, a propuesta de la Policía Municipal,distintos galardones con motivo de la próxima edición de San Juan, patrón del cuerpo, en la que se entregarán seis medallas de la Policía; 37 medallas al Mérito Profesional de la Policía; 106 cruces al Mérito Profesional de la Policía y 40 cruces al Mérito.

La UME ha sido distinguida con una de las medallas de la Policía por su “importante labor” en la ciudad de Madrid durante los meses de la crisis del covid-19, mismo galardón que se ha otorgado a todo el cuerpo de Policía Municipal por “la entrega y compromiso de servicio público demostrado también durante estos meses”.

El magistrado Manuel Marchena, el comisario principal Emilio Monteagudo -absuelto del caso Madrid Arena-., la Legión Española por el centenario de su creación y el Centro Integral de Formación de Seguridad y Emergencias (CIFSE) recibirán la misma distinción en San Juan.

En cuanto a las cruces al Mérito, buena parte han sido otorgadas a personas que han capitaneado la lucha contra el coronavirus, como el director de la Agencia de Seguridad y Emergencias del 112, Carlos Novillo, explica el Ayuntamiento en un comunicado.

El coordinador general de Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de la capital, Javier Hernández; la coordinadora general de Presupuestos y Recursos Humanos del Consistorio, Elena Collado y el director general de Emergencias del Ayuntamiento, Enrique López Ventura, también han sido distinguidos con la cruz al mérito.

Con el mismo galardón se ha reconocido al gerente de Madrid Salud, Antonio Prieto; al gerente de la Empresa Municipal Funerario, Fernando Sánchez; a la subdirectora de Samur Protección Civil, Carmen Camacho; al jefe de Bomberos de la ciudad, Rafa Ferrándiz, y a diferentes inspectores de la Policía Nacional y miembros de la Guardia Civil. EFE


Paterna expedienta a la firma del tanatorio por colocar el cartel en el edificio (Levante)

La actividad está prohibida en el casco urbano tras cambiarse el PGOU, después de un largo proceso judicial
Laura Sena | Aldaia 11.06.2020 | 04:15El Ayuntamiento de Paterna ha abierto un expediente sancionador a la empresa que pretendía abrir un tanatorio en el casco urbano de la ciudad, por colocar un rótulo en la fachada con el nombre de «Tanatorio Ciudad de Paterna» que incumple con lo dispuesto por el consistorio.
La institución local revocó a esta empresa la licencia de obras y declaró la caducidad de la declaración responsable ambiental, tras un largo proceso judicial, lo que la inhabilita para realizar cualquier actuación en el local que pretendía convertir en tanatorio, desde la realización de obras hasta la colocación de dicho cartel. «Con la apertura de este procedimiento administrativo, requerimos formalmente a la empresa la retirada del cartel y, en caso de no hacerlo, le impondremos hasta 10 multas coercitivas” al mismo tiempo que han anunciado que no descartan emprender otro tipo de acciones judiciales contra la empresa», indican fuentes del gobierno local.

La Policía Local se ha desplazado hasta el local para iniciar de oficio un informe que constate los hechos constitutivos de una infracción administrativa. «En julio del año pasado aprobamos definitivamente la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que prohíbe la implantación de tanatorios dentro del casco urbano de Paterna», insiste el ejecutivo.


AENOR certificará los protocolos de gestión Anti Covid-19 de Mémora (Revista Funeraria)

Por Redacción1
En Noticias,
Jun 11, 2020

La empresa funeraria Mémora ha llegado a un acuerdo con AENOR para certificar los protocolos de gestión anti Covid-19 que la compañía ha implantado. “De esta manera Mémora se convertiría en la primera compañía del sector de servicios funerarios y servicios relacionados en obtener este certificado”, explican representantes de la firma.
Esta acreditación forma parte del plan que Mémora ha diseñado para garantizar que sus servicios son operados con las mayores garantías higiénico-sanitarias. Su objetivo es ofrecer a las familias y a sus profesionales la máxima confianza. Los protocolos anti Covid-19 de Mémora que certificará AENOR contemplan todos los momentos y puntos de contacto con los servicios de compañía.

Certificado de Buenas Prácticas contra el Covid-19

Recientemente AENOR ha puesto en marcha su Certificado de Buenas Prácticas contra el Covid-19, con el que las compañías pueden respaldar ante sus clientes que están desarrollando prácticas eficaces para la gestión de los riesgos derivados del Covid-19.

Dentro del proceso de certificación, AENOR contrastará que los protocolos anti COVID-19 establecidos por Mémora están en línea con la metodología que ha desarrollado, en base a las recomendaciones y requisitos de distintos organismos nacionales e internacionales, así como otros documentos de referencia y casos de éxito. Posteriormente, certificará su cumplimiento.

AENOR someterá los servicios de Mémora a una auditoría mediante exhaustivas evaluaciones tanto presenciales como documentales para asegurar que la compañía está aplicando los protocolos adecuados y demostrar ante las familias, empleados y público en general su compromiso para evitar la propagación del virus.

El impulso de la confianza entre todos los colectivos es el objetivo de AENOR al desarrollar esta certificación; ya que es imprescindible para la recuperación económica y social de los efectos de la crisis del coronavirus. AENOR certificará las buenas prácticas en la gestión de los riesgos derivados del Covid-19, para todo tipo de instalaciones y servicios como puedan ser medios de transporte, centros industriales, comercios, establecimientos hoteleros o de restauración, oficinas o servicios sociosanitarios.