La Funeraria de Madrid suspende inhumaciones e incineraciones y recogerá los cadáveres cuando “la seguridad esté garantizada” (El Mundo)

PABLO R. ROCES
@Pavlinrodriguez
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Dieciséis personas se han quedado atrapadas en el interior de un tanatorio de Coslada por el temporal de nieve, según informa Telemadrid. Este grupo se encontraba velando a un familiar que había fallecido recientemente cuando se vieron sorprendidos por la nieve.
Permanecen encerrados en el recinto desde las 17.00 horas de este viernes, pasando la noche incluso.

Entre los familiares, se encuentran dos ancianos y una persona ciega con su perro.

La calefacción del recinto se estropeó este viernes por la noche, lo que ha dificultado aun más la situación.

El tanatorio les ha pedido que abandonen el lugar, ya que van a cerrar las instalaciones, por lo que han decidido marcharse andando durante un kilómetro y medio hasta llegar a la zona residencial, como así ha relatado una de las familiares.

“Hemos llamado al 112 no nos han atendido, la funeraria no nos han sabido dar una solución. Estamos mal”, confesaba.adrid

Lunes, 11 enero 2021 – 14:15

Los efectos del temporal Filomena han llegado hasta la Empresa Funeraria de Madrid. El servicio municipal ha tenido que suspender “la totalidad de las operaciones de inhumación e incineración” y procederá a la recogida de cadáveres cuando “la seguridad esté garantizada”, según han expuesto desde la empresa en un comunicado a través de su página web.

En el escrito, la Funeraria Municipal destaca que estas medidas se adoptan “como consecuencia del grave empeoramiento de la situación motivada por la borrasca” y que los servicios de inhumación, incineración o traslado estarán estarán suspendidos hasta “nuevo aviso, quedando pendiente su reprogramación en función de la evolución de la situación”.

“Las actividades de recogida de fallecidos se llevarán a cabo en la medida en que esté garantizada la seguridad en los desplazamientos”, apuntan desde la empresa dependiente del Ayuntamiento, donde agregan que una vez se recupere esa normalidad “se dará prioridad a la recogida en domicilios” siguiendo “estrictamente las recomendaciones de las autoridades de protección civil y emergencias”.

De hecho, en la Comunidad de Madrid, ya hay familias que han pasado horas conviviendo con sus fallecidos en casa ante la imposibilidad de que los servicios funerarios acudieron a recoger. Tal y como relató EL MUNDO, Gustavo es uno de esos casos en Parla. Su madre, Carmen, murió el sábado a las 12.00 horas y el cadáver estuvo en su cama 34 horas, con todas las ventanas abiertas para mantenerlo frío, hasta la noche del domingo.

“Esperamos que la situación pueda mejorar próximamente a la vista de las intensas actuaciones que se están llevando a cabo por las autoridades competentes”, afirman desde la Funeraria Municipal de la capital, donde han habilitado “una línea de información continua sobre la situación del servicio y las incidencias que puedan producirse” para las familias.


Albia mantiene sus operaciones a pesar de la emergencia causada por el temporal (Revista Funeraria)

Ene 11, 2021

Ante la situación de emergencia climática que ha afectado a varias Comunidades Autónomas, especialmente de la zona centro, Albia ha tomado medidas excepcionales para poder seguir garantizando su operativa y dando servicio a las familias, asegurando así la continuidad de un servicio esencial a nivel social como es el funerario.
En este sentido, la empresa ha dispuesto medios para asegurar la accesibilidad a sus tanatorios y centros, ha doblado turnos e incrementado personal ante el aumento en la demanda de servicios y ha contado con vehículos funerarios especiales 4×4 gracias a los que ha podido mantener la operativa en funcionamiento.

Se han priorizado las recogidas de fallecidos en domicilios y se ha puesto en marcha un protocolo especial muy centrado en la atención emocional a las familias, con un teléfono de atención gestionado por el departamento de atención emocional de Albia, así como en la información permanente de la evolución del servicio, puesto que en estos momentos la difícil situación climática y las complicaciones que genera pueden aumentar la angustia de las familias que pierden un ser querido.

“Queda mucho trabajo por delante estos próximos días pero, una vez más, nos sentimos muy orgullosos de todo nuestro equipo humano que, a pesar de las dificultades, redoblan sus esfuerzos para acompañar a las familias que pierden un ser querido en esta situación tan adversa a nivel climático. Aún con el incremento de la complejidad en las operaciones y el volumen de las mismas, Albia mantiene y garantiza sus servicios gracias a la capacidad de adaptación, entrega y profesionalidad de su equipo”, destaca Juan Rodríguez, CEO de Grupo Albia, quien ha señalado asimismo que “igualmente, las familias se están adaptando a los cambios que provoca la situación con total comprensión”.

La empresa funeraria sigue en constante contacto con las autoridades y a disposición de las mismas para dar respuesta a las necesidades que van surgiendo, priorizando siempre la protección y el bienestar de los empleados y las familias que confían en sus servicios.

Recordar que la compañía cuenta con más de 30 años de experiencia, aunque algunas de sus funerarias atesoran más de ciento veinte años de historia, brindando el mejor acompañamiento a familiares y amigos que despiden a un ser querido, a través de una atención profesional y emocionalmente excelente. Prueba de ello, explican desde Albia, es la reciente obtención de dos certificaciones: la norma ISO 9001:2015, que reconoce la alta calidad en los procesos, y la UNE SS.FF. 15017:2006, que garantiza la excelencia e integridad de sus servicios.


Los entierros en el cementerio de Zaragoza crecen un 31% por el covid (El Periódico de Aragón)

El 64% de los fallecidos en el 2020 fueron incinerados en un año en el que los hornos han funcionado las 24 horas / El Ayuntamiento de Zaragoza tuvo que reorganizar el camposanto para ampliar su capacidad

CARLOTA GOMAR
11/01/2021
El cementerio de Zaragoza sigue trabajando a un ritmo frenético después de un año para olvidar como consecuencia de la crisis sanitaria y el aumento del número de fallecidos por coronavirus. Los entierros que se celebraron en Torrero el año pasado se incrementaron un 31% respecto al 2019, hasta alcanzar una cifra de récord, con 7.544 inhumaciones y cremaciones. Fueron 1.799 más que en el 2019. Los fallecidos por covid deben ser incinerados, por lo que el ayuntamiento tuvo que reorganizar el camposanto municipal y poner en marcha los hornos de cremación durante las 24 horas del día cuando se produjo el primer pico de fallecidos, ya en el mes de abril. No todos fueron por coronavirus pero sus consecuencias dispararon la estadística. Según los datos de Sanidad, el año pasado hubo 2.693 fallecidos por covid en Aragón.

El número de cremaciones es especialmente significativo porque las víctimas mortales de coronavirus deben ser incineradas por seguridad. En el cementerio municipal representan el 64% de las despedidas del año pasado, con un total de 4.798 incineraciones en un año negro, un 41% más que en el 2019, con 3.326.

Ya en el primer semestre del año se habían realizado mil incineraciones más que en los seis primeros meses del 2019. Antes de iniciar el periodo estival alcanzaban la cifra de 2.382, con el mes de abril marcado en el calendario. Fue el más trágico, con 666 cremaciones, el triple que en el mismo mes del año anterior. En cambio, junio registró la más esperanzadora y baja de todo el año, con 254. Un espejismo de realidad que duró muy poco porque en el segundo semestre la situación no mejoró, y fueron 2.416 las cremaciones que se practicaron.

El covid no ha dado ni un mes de tregua desde que llegó a Aragón y el primer rebrote se registró en junio. Un pico que se reflejó en agosto, cuando volvió a dispararse el número de fallecidos con 432 incineraciones (en verano fallecen muchas personas mayores fruto de las altas temperaturas). Noviembre fue otro de los meses que destacan en el calendario, con 496.

Las inhumaciones también se elevaron, aunque se mantuvieron más estables dado que las víctimas del covid eran incineradas. El año pasado se registraron 2.746 entierros frente a los 2.419 del 2019, un 14% más. Mientras que en el primer semestre las cifras fueron muy similares a las del año anterior, ya en los meses de verano se experimentó un pequeño incremento. Por ejemplo, en marzo, cuando se decretó el estado de alarma por la alta incidencia del covid, se enterraron a 216 personas, 34 menos que en el mismo mes del 2019, y en agosto fueron 268, 81 más.

El incremento del número de fallecidos como consecuencia del covid-19 obligó al ayuntamiento a tomar medidas inmediatas para evitar un colapso en el servicio. Llegó a un acuerdo con los dos tanatorios privados de la ciudad pertenecientes a las empresas Funespaña y Servisa para descongestionar el servicio municipal en caso de ser necesario. Con la colaboración de estos centros se podrían haber conservado 205 cadáveres en un mismo momento a la espera de la cremación o del entierro.

Finalmente, el consistorio no tuvo que recurrir a las empresas privadas y con la reorganización del centro municipal fue suficiente. Las salas de velatorios de Torrero, cerradas al público, se utilizaron para ampliar el espacio en el que mantener los cuerpos hasta su cremación, sumando así 79 plazas extra. Además, se reorganizó el funcionamiento del cementerio, aumentando el número de cuerpos que se podían mantener en cámaras frigoríficas a 125 y se reservó una cámara de mayores dimensiones, con capacidad para 42 cadáveres, para muertos no infectados con coronavirus.

En los meses más duros del confinamiento los familiares no pudieron despedir a sus seres queridos por motivos de seguridad. En abril no se utilizó ni una sola sala, dado que se reservaron para mantener a los cadáveres. Tampoco se permitió celebrar ceremonias. Mientras que la media es de 12 despedidas al día en Torrero, se redujeron a 7 en marzo e incluso a cinco en mayo.


PFB Serveis Funeraris se acoge al programa Babya Friendly Companies (Revista Funeraria)

Ene 12, 2021

Con el objetivo de acompañar y ayudar a los empleados que deciden tener un hijo, PFB Serveis Funeraris se ha sumado a Baby Friendly Companies, un programa que favorece y apoya a las personas de la empresa que quieren ser padres o madres.
A través de este plan, PFB refuerza su política corporativa para fomentar la conciliación en el ámbito laboral, así como la natalidad, que se ha reducido un 30% en la última década, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

“Desde PFB apostamos por unas condiciones laborales familiarmente responsables. Creemos que nos encontramos en un momento en que este paso es muy necesario, y al mismo tiempo también difícil por todas las circunstancias que estamos viviendo. Por eso, ahora más que nunca, la adhesión a este programa es clave para consolidar nuestro compromiso por facilitar una mejor armonía entre la vida laboral y familiar de todo el equipo. Y sobre todo, para que nuestro personal se sienta acompañado y confortado desde la empresa, en uno de los momentos más importantes de su vida, el de ser padre o madre”, explica Ana Gassió, directora general de PFB Serveis Funeraris.

En este sentido, mediante Baby Friendly Companies, PFB Serveis Funeraris amplía las ventajas que ya contemplaba en su política de conciliación con un servicio de asesoramiento continuado en todo lo que rodea a la maternidad / paternidad (pediatría, lactancia, alimentación, etc.), además de una guía de preparación para el nacimiento o la entrega de una cesta personalizada, entre otros elementos para celebrar la llegada de un nuevo hijo.


Una familia lucha contra la nieve para despedir e incinerar al padre, cuyo cuerpo quedó aislado en el tanatorio tras morir de covid el día que llegó la tempestad `Filomena´ (El País)

LUIS DE VEGA
Madrid – 13 ENE 2021 – 00:30 CET
Desde el Hospital Severo Ochoa de Leganés les habían llamado para que fueran a despedirse el jueves de Marcelino. Estaba ingresado en la UCI y sedado. La covid-19 le asestaba los últimos hachazos. Hay hospitales en los que durante la pandemia se ofrece esa oportunidad a la familia. Decidieron no ir. El hombre ya había estado a punto de cruzar al otro lado unos días antes de Navidad. Entonces sus hijos y su mujer aceptaron acompañar por última vez a su padre vivo. La madre, Inés, acababa de ser dada de alta, también se contagió del virus. Se enfundaron el equipo de protección individual (EPI) y pasaron unos minutos junto a la cama en la que yacía Marcelino.
Esa despedida en lo que se conoce como zona sucia del hospital les obligó a pagar el precio del aislamiento posterior de 10 días, que coincidió con el periodo de las fiestas. Las pasaron en soledad. Mientras, la salud del padre remontó algo. “El día de Navidad hicimos incluso hasta una videoconferencia con él desde la UCI. Pero dos días después empeoró”, rememoran a través del teléfono los hijos, Jacob de 43 años, y Abel, de 41. El pozo le esperaba de manera definitiva el viernes 8 de enero. Pese a la invitación del hospital, no acudieron a verlo pues sacarlo de la sedación iba a causarle más sufrimiento, pero, al mismo tiempo, eso les iba a permitir no tener que guardar cuarentena y poder despedirlo en el tanatorio y en el cementerio. No se imaginaban que, coincidiendo con el óbito, Filomena iba a rajar el cielo con unas consecuencias inimaginables.

En efecto, Inés María López, de 69 años, había doblegado unos días antes al coronavirus. Y este pasado fin de semana ha tenido que vencer a esa tempestad de nombre algo cómico pero de carácter más irascible. Por eso, enfrentarse a la farruca Filomena no era nada recomendable. Iba contra toda lógica. Pero su segunda batalla, tras la del contagio, suponía un reto personal y afectivo. Había algo que la empujaba en su tozudez. Su marido, Marcelino Vicente, de 68 años, había sido finalmente derrotado por el virus y ni todos los centímetros de nieve del mundo le iban a impedir acompañarlo hasta el final. Bajo ningún concepto Inés quería dejarlo abandonado en la soledad gélida, mucho más estos días, del tanatorio. Esta es por tanto la carrera contra la nieve, el frío, la ventisca y el paso de las horas de una familia para conseguir que el cuerpo del padre no fuera incinerado sin que ellos le dieran el último adiós en el féretro.

“Si salimos podemos morir, mamá”, advertía Jacob tratando de borrar de la mente de su madre la idea de llegar al tanatorio. Como no había nada que hacer, empezaron a buscar la manera. El improvisado capitán que se ofreció para la travesía fue Diego Arcera, conocido de Abel. Era el domingo por la mañana. Rondaban las ocho. Las farolas todavía iluminaban el paisaje glacial. Al timón de su Suzuki, Diego navegó sobre el mar blanco de temporal hasta donde pudo. Tiene maña como piloto en la nieve. De casta le viene a este cántabro de Reinosa. Sabe, además, que el kit esencial que no puede faltar en estas ocasiones es leche condensada, frutos secos y agua. Inés iba en el asiento del copiloto y sus dos hijos atrás. El todoterreno surcó las calles invisibles hasta que finalmente quedó encallado.

A golpe de pala en algunos tramos siguieron remando hasta abrirse paso ante el edificio del Tanatorio Parque Cementerio de Leganés. Fueron unos 400 metros largos. Por el camino no había más rastro de vida que huellas de conejo. “Y mi madre medio coja”, apuntan los hijos para redondear la rocambolesca escena. Convertida en una especie de Roald Amundsen apoyada en su bastón, Inés desembarcó por fin junto a sus hijos en su polo sur particular. Había cumplido la misión de llegar antes de que introdujeran el féretro de su esposo en el horno crematorio, algo imperativo por el protocolo covid en un plazo de 48 horas. En el tanatorio se toparon con los tres únicos empleados. Llevaban aislados 36 horas con la sola compañía de cinco muertos. Uno de ellos, Marcelino. “Lo velamos y lo lloramos. Estuvimos allí durante unos 45 minutos o una hora antes de deshacer el camino”, revela Jacob, que forma parte de la redacción de EL PAÍS. Antes que ellos, hasta el tanatorio no había logrado llegar más que un esquiador a llevar algo de comida a los tres trabajadores. Ni policía, ni emergencias. Nadie. Tampoco los allegados de los otros cuatro difuntos. El ataúd de Marcelino fue, gracias al empeño de Inés y sus hijos, la excepción. Junto él, un centro de flores: “Tu familia, con cariño”.

Féretro con los restos de Marcelino Vicente, de 68 años, en el interior de un tanatorio de LeganésJACOB VICENTE LÓPEZ
“Que mi padre se haya muerto en mitad del temporal y hayamos tenido que pasar esta odisea es surrealista”, comenta Jacob. Marcelino es uno de los 11.996 muertos por covid-19 en Madrid, según los datos oficiales de una comunidad en la que la incidencia acumulada está subiendo tras las pasadas fiestas y se sitúa ya en 595. “Pienso ahora en los negacionistas porque me he dado cuenta de que el virus es muy real”, sentencia el hijo mayor.

Más allá del muro de la tempestad Filomena, la pandemia sigue imponiendo velatorios anodinos y heladores. Todavía hay quien, ajeno al desenlace, pregunta a Jacob por cómo está su padre. Otros le llaman porque querían haber ido al tanatorio. “Hubiera sido imposible”, asegura él. El problema no eran las exigencias de aforo reducido por la covid-19 sino el campo minado herencia de la nevada. Un primo suyo se planteó incluso llegar al tanatorio esquiando. Más que como anécdota lo cuenta casi como una locura. Jacob se acercó este lunes a pie al Severo Ochoa a recoger las pertenencias de su padre. Se las entregaron en una bolsa roja que deja bien claro que provienen de la parte sucia del hospital y que pueden portar el virus. De vuelta a casa se paseó con el llamativo saco de plástico en la mano mientras los pocos viandantes que había por la calle lo miraban. “Esto ha sido una película de terror. Ya echo de menos 2020”.


Se reanudan los entierros en Madrid cinco días después de la gran nevada (Nius)

Redacción NIUS Madrid14/01/202115:32h.

Se ha dado prioridad a la recogida de cadáveres en domicilios
Las incineraciones se recuperaron este martes y este jueves han vuelto a realizarse inhumaciones
Las servicios funerarios municipales en Madrid ya han vuelto a funcionar en su totalidad tras haber estado suspendidos temporalmente por las consecuencias de la borrasca Filomena. La recogida de fallecidos “se ha normalizado” y este mismo jueves se ha comenzado a hacer inhumaciones en los principales cementerios de la ciudad.

Los tanatorios de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios de Madrid están habilitados y son accesibles desde el pasado martes, cuando también se reanudaron las incineraciones en los hornos crematorios. Éstas, que son la opción más elegida por los madrileños, ya se estaban llevando a cabo “a pleno rendimiento” ayer en los dos crematorios municipales, el de la Almudena y el del Sur. Fuente municipales han avanzado que incluso se va a abrir un tercer turno en el primero “para dar salida a nuestras necesidades y a las demandas del resto de funerarias madrileñas”.

En todo caso, han advertido, los cementerios permanecen cerrados al público por motivos de seguridad, ya que hay muchas zonas aún con nieve acumulada, hielo y arbolado caído y puede ser peligroso. Sólo se abren a las comitivas de los servicios funerarios, entre los que están los familiares del fallecido.
Servicios Funerarios de Madrid (SFM) se ha adaptado a la situación provocada por la fuerte borrasca de estos días y ha priorizado la recogida de fallecidos, especialmente en domicilios particulares, además de haber mantenido la comunicación con las familias y la contratación telemática.

Ante los posibles retrasos en los entierros de estos días, se está siempre en contacto con las familias para que éstas decidan si quieren posponer la inhumación para poder acudir a despedirse, con plena garantía de seguridad y movilidad, o si prefieren que sea cuanto antes.
El secretario general de la Asociación Nacional de Servicios Funerarios (Panasef), Alfredo Gonsálvez, ha explicado a Efe que a día de hoy no está normalizada la situación al “100 %, pero sí al 90 %” en la Comunidad de Madrid.
La mayoría de la veintena de empresas que operan en la región han tomado medidas excepcionales para poder seguir garantizando la operativa y atender a las familias, “que es lo único importante, asegurando la continuidad del servicio funerario que es el último eslabón de la salud pública”, ha dicho.
Gonsálvez, además, ha elogiado la labor del Ayuntamiento, de la Comunidad y de las propias empresas de servicios funerarios, “que han doblado turnos ante el aumento de la demanda de servicios, y también han contratado vehículos especiales 4×4 para ir abriendo rodadas y que así pudiera ir detrás el coche funerario”.


El Momo estima tres periodos de exceso de mortalidad en 2020 (Revista Funeraria) 

Ene 14, 2021

Los resultados obtenidos en el Informe de Situación a fecha 11 de enero del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) -realizado en el marco de la vigilancia de los excesos de mortalidad por todas las causas- estiman que se han producido 3 periodos de exceso de mortalidad por todas las causas a nivel nacional: del 10 de marzo al 09 de mayo, del 20 de julio al 29 de agosto y del 01 de septiembre al 23 de diciembre.
– En el periodo del 10 de marzo al 9 de mayo el exceso es superior en mujeres (72%) que en hombres (67%), y se concentra en los mayores de 74 años (78%), seguido del grupo de edad de 65 a 74 años (58%).

– En el periodo del 20 de julio al 29 de agosto el exceso es superior en mujeres (18%) que en hombres (11%), y se concentra en los mayores de 74 años (14%).

– En el periodo del 1 de septiembre al 23 de diciembre el exceso es superior en mujeres (21%) que en hombres (18%), y se concentra en los mayores de 74 años (20%), seguido del grupo de edad de 65 a 74 años (19%).

En cuanto a las diferentes Comunidades Autónomas se han detectado excesos de mortalidad en Andalucía, Aragón, Asturias, Islas Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla y León, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunitat Valenciana, Extremadura, Galicia, Comunidad de Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco y La Rioja. En ellas, el exceso de mortalidad se concentra en los grupos de edad de mayores de 74 y entre 65 y 74 años.

España participa en la red europea EuroMOMO1 para la estimación de los excesos de mortalidad por todas las causas con un modelo común en todos los países. Las actualizaciones de las últimas dos semanas también muestran un exceso de mortalidad en España a nivel nacional que se concentra fundamentalmente en los mayores de 64 años. Los excesos se observan también en otros países de nuestro entorno.

Recordar que el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo) en España utiliza la información de mortalidad por todas las causas que se obtiene diariamente de 3.929 registros civiles informatizados del Ministerio de Justicia, correspondientes al 93% de la población española y que incluye todas las provincias. Las estimaciones de mortalidad esperada se realizan mediante modelos restrictivos de medias históricas basados en la mortalidad observada del 1 de enero 2008 hasta un año previo a la fecha actual. Las defunciones observadas en los últimos 28 días se corrigen por el retraso en la notificación, teniendo en cuenta tres factores: el número de defunciones notificadas diariamente, la distribución de defunciones notificadas diariamente y el número promedio de fallecidos por día, aplicando una regularización a la estimación por máxima verosimilitud.