Las funerarias de Valladolid corroboran que regresan a cifras de sepelios previas a la covid (El Norte de Castilla)

Los enterramientos e incineraciones alcanzaron picos en marzo y abril de hasta más de 60 al día en la provincia

M. J. PASCUAL ValladolidViernes, 8 mayo 2020, 06:58

«Desde hace unos ocho días está la cosa más tranquila, si partimos del descontrol inicial que hubo», señala Florencio Vázquez, presidente de la junta directiva de la Asociación Vallisoletana de Empresas de Servicios Funerarios (Avasef), que engloba a una docena de firmas de pompas fúnebres de la provincia. Los empleados del sector de las funerarias de Valladolid, poco más de 150 personas, han trabajado, dice, al 300% y los servicios de enterramientos e incineraciones han registrado picos en marzo y abril de hasta más de 60 diarios. «Hay funerarias pequeñas que han pasado de tres servicios al día a una docena; hemos estado teniendo una media de 14 o 15 servicios diarios», señala Vázquez, quien, por otro lado, indica que «los protocolos han funcionado muy bien y, aunque hemos tenido mucho trabajo, no se nos ha ido de las manos».
A pesar del exceso de defunciones registrado como consecuencia del coronavirus, en ningún caso se ha producido colapso ni riesgo de acumulación como ha ocurrido en Madrid, apostilla. Recuerda que funerarias madrileñas han recurrido a algunas de sus homólogas de la provincia de Valladolid para poder incinerar sus cadáveres. Ha ayudado a que no se produjera una indeseada acumulación de cadáveres, señala Vázquez, el hecho de que la normativa permite enterrar en las primeras 24 horas desde el fallecimiento.

Identificación
«Lo más importante es que desde Avasef estamos trabajando mucho en lo físico y lo legal para atender de forma digna a las familias», destaca este funerario de Tordesillas, en un momento especialmente difícil por el distanciamiento social impuesto para evitar el contagio. Aquí, subraya, «no ha habido problemas porque se hayan producido dudas de identificación de los fallecidos». La tramitación digital ha sustituido al trato en persona con los parientes del finado y estos han comenzado a asumir que el ritual del acompañamiento al difunto en el último adiós haya tenido que reducirse a la mínima expresión por seguridad sanitaria.

«Está siendo muy duro para las familias», señala al respecto Morchón, «porque no pueden ver a sus seres queridos. Hay que tener en cuenta que los fallecidos se colocan en bolsas de transporte especiales, completamente herméticas, y por tanto no pueden comprobar que efectivamente es su familiar, ya que los féretros no pueden abrirse. Las familias tienen que hacer un verdadero ejercicio de confianza«.

A fecha de hoy, las empresas funerarias están regresando a cifras previas a la epidemia y empiezan a gestionar defunciones a un ritmo mucho menor, «incluso hay días que no tenemos casos de covid o con síntomas compatibles y el fallecido es por causas ajenas al virus», indica Ignacio Morchón, gerente del grupo familiar Parque El Salvador, que dispone de varios crematorios. Ha pasado en estos dos meses de pandemia de realizar cinco o seis servicios al día a más de 15, con picos de hasta una veintena de enterramientos e incineraciones en un solo día. «Se nota muchísimo la desescalada», manifesta este empresario, que según sus datos, el pasado mes de abril han realizado en la Agencia Funeraria Castellama más de 300 servicios, entre sepelios y cremaciones, «un mes que normalmente se hacen entre 150 y 170 servicios; hemos trabajado el doble que en un mes normal; este número de fallecidos en solo un mes era inicialmente el previsto para todo el año», explica. Aunque subraya que no han llegado a la saturación madrileña. «También se pusieron en contacto con nosotros funerarias de Madrid para ver si podíamos incinerar, pero les indicamos que era imposible porque nosotros hemos estado al límite de nuestra capacidad, que está en una veintena de féretros al día». En cada uno de sus crematorios, afirma, han llegado a tener hasta cinco incineraciones por día.


«Muchos nos preguntan si es su familiar el que van a enterrar, ni siquiera le han visto» (El Periódico de Extremadura)

Son las funerarias las que se encargan de recoger el cuerpo y de confirmar que se trata de la persona fallecida. A los familiares no les queda otra que fiarse. El difunto permanece en las cámaras hasta el sepelio, al que a partir del lunes podrán asistir hasta 15 personas
Sira Rumbo Ortega
08/05/2020
El coronavirus lo ha cambiado todo, pero si hay algo con lo que esté siendo realmente cruel es con los fallecidos, a los que ha obligado a morir solos. No se les ha podido acompañar ni velar ni despedir… Y eso pasará factura porque el duelo, así, es más duelo. Ahora, cuando un familiar fallece en una residencia de ancianos o en un hospital es la funeraria la que se encarga de todo, va a recogerlo y lo pone todo a punto para el momento del entierro. El familiar no puede aparecer y eso genera angustia e inquietud.

«Muchos nos preguntan si al que van a enterrar es su padre o su madre porque ni siquiera le han visto. El miedo existe», reconoce el gerente del tanatorio Serfatima de Cáceres, Antonio Domínguez. Aunque no ha habido ninguna confusión. «Ha habido momentos de gran volumen de fallecimientos, pero todo ha estado controlado, no hay margen de error», asegura. Ellos se encargan de recoger sus pertenencias y de tramitar el certificado de defunción.

Una vez que lo recogen, trasladan el cuerpo al tanatorio y lo depositan en los túmulos, al mismo lugar donde habitualmente se les vela, pero están solos. Allí permanecen hasta la hora del sepelio. Hay algo que sí ha flexibilizado el coronavirus y es el tiempo que se debe esperar desde que se produce el fallecimiento hasta que se puede enterrar el cuerpo. Hasta ahora había que aguardar obligatoriamente 24 horas desde que se certifica la defunción, pero desde que comenzó la pandemia se intenta hacer cuanto antes (de media se están enterrando a las 12 horas), tanto si se trata de fallecidos a causa del covid-19 como por otras circunstancias.

El papeleo se realiza ahora por teléfono y por correo electrónico, incluso la licencia de enterramiento o de cremación. «Es una tramitación muy fría pero no les hacemos venir hasta aquí porque es más doloroso saber que tu ser querido está aquí dentro y no puedes hacer nada», reconoce Antonio Domínguez. Una vez que está todo listo se concreta con la familia la hora del entierro y se les advierte de que solo tres podrán asistir. «Se queda en el cementerio con ellos pero muchos prefieren venir hasta el tanatorio para seguir al coche fúnebre y acompañarlo», afirma Domínguez. Dice que ha habido un repunte importante de las incineraciones (no sabe la cifra exacta), pero muchos lo eligen por confusión. «La gente se piensa que si ha fallecido por covid hay que incinerarlo, pero no es así. Otros muchos lo hacen para que cuando se le haga la misa funeral, una vez que todo pase, puedan tener las cenizas allí con ellos», añade.

Y es que el coronavirus tampoco permite los funerales. Si la familia lo demanda puede contactar con un sacerdote, que se encargará de realizar un pequeño responso a la entrada del cementerio, de unos tres o cuatro minutos. «Es muy duro, nuestra situación es complicada. Ahora más que de funerarios hacemos de psicólogos. A las familias que han perdido a un ser querido esto les va a quedar toda la vida», agrega. A él tampoco se le olvidará. Están presentes en toda la provincia de Cáceres y han enterrado incluso a personas que han fallecido en Madrid. Ha vivido situaciones que nunca imaginó, como el caso de una madre y un hijo que estaban ingresados: «La madre falleció y, mientras la estaban enterrando, el hijo, que estaba en la UCI, también murió», recuerda. En la mayor parte de los casos, además, no todos los hijos han podido despedirse de sus padres porque solo pueden asistir tres personas al cementerio.

Domínguez insiste en la necesidad de flexibilizar las medidas en los enterramientos. A partir del lunes, si la región consigue entrar en la fase 1 de desescalada, podrán celebrarse velatorios y entierros con un máximo de 15 personas en espacios al aire libre y de diez en sitios cerrados; eso sí, manteniendo siempre la distancia de seguridad y las condiciones de higiene. Seguirá sin haber besos y abrazos. «Aunque sea con restricciones, por lo menos que puedan estar con su ser querido, es muy importante», insiste.


«Se prohibieron los velatorios, no las despedidas dignas. Que quede claro» (La Voz de Galicia)

Perdiz insiste en que las funerarias tienen que garantizar que las familias «pueden dar ese último adiós, que la norma permite»
CAPOTILLO

MARÍA HERMIDA
PONTEVEDRA / LA VOZ 10/05/2020 05:00 H

Juan Perdiz, responsable de la funeraria San Marcos, que gestiona varios tanatorios, entre ellos el de San Mauro (Pontevedra) le repite siempre la misma frase a sus trabajadores: «Soy muy pesado con esto, pero creo que es lo principal que deben saber. Siempre les digo que un muerto no es ningún número, que un muerto es una persona irrepetible, con nombre, apellidos e historia. Y, por supuesto, con una familia alrededor. Les digo que si tienen en cuenta eso tienen ya mucho ganado en este oficio». A Perdiz le enfada y le duele la situación actual porque, con el estado de alarma debajo del brazo, esos velatorios con abrazos que forman parte de la cultura gallega se terminaron -se retoman a partir del día 11, pero con restricciones-. Pero, pese a todo, está contento de dirigir una empresa que exprimió la normativa hasta donde pudo para ponerse al lado de las familias que, en estos momentos duros, perdieron a los suyos, sea o no por covid-19.

-¿Cómo vivieron el estado de alarma desde su empresa?

-Como es sabido, pasamos por dos fases. Al inicio del confinamiento, se permitían pequeños velatorios. Luego se endureció y ya no pudieron celebrarse. Pero, ojo. Se prohibieron los velatorios, no las despedidas dignas. Que quede claro. Nosotros y otras funerarias gallegas, ajustándonos totalmente a la normativa, hemos permitido a las familias, no a las que perdieron a personas con covid, con esas no pudimos porque el protocolo era otro, pero sí a las demás tener ese momento íntimo de la despedida, estar con el cuerpo un tiempo muy limitado en el tanatorio. Pero lo que me duele en el alma es que algunos no lo hicieron, que se escudaron en la normativa para llevar el cadáver a una cámara y de ahí directo al cementerio. Y que lo hicieron por ahorrar costes. Eso es algo que a mí no me coge en la cabeza. La muerte de un ser querido, como la vida, es irrepetible. Y nosotros tenemos la obligación de darle todo lo que podamos a las familias. Hay que cumplir la ley, por supuesto, pero hay que hacerlo con humanidad.

-¿Cómo vieron a las familias que perdieron a sus familiares en estos momentos tan difíciles?

-Pues las vi mal, pero también he de decir que muchas me llamaron para agradecerme que, pese a todo, nos preocupásemos de los detalles, de que nadie se marchase sin sus flores, sin alguien que le dijese algo, bien fuese un cura bien fuese otra persona.

-¿Hicieron muchos servicios funerarios con personas con covid-19, fue muy difícil?

-Hicimos once. En este caso, el protocolo era muy estricto y el ataúd tenía que ir precintado. Aún así, no dejamos de tratar de mostrarle cercanía a las familias, porque esa es nuestra labor.


Velatorios con hasta 15 personas y oficios sin agua bendita ni abluciones (La Vanguardia)

En las comitivas para los entierros o la despedida antes de una cremación también podrá haber quince personas, además del religioso encargado de la práctica del rito funerario

EFE, MADRID
09/05/2020 15:46 | Actualizado a 09/05/2020 23:36
Hasta quince personas podrán asistir a partir del lunes a velatorios y entierros en los territorios de la fase 1 de la desescalada, donde se permitirá también acudir a lugares de culto sin superar un tercio del aforo, con recomendación de mascarillas y sin agua bendita, abluciones o coros.
La orden del Ministerio de Sanidad publicada este sábado en el BOE para regular las nuevas condiciones de movilidad y actividades en la fase 1 dedica un amplio apartado a las prácticas religiosas, teniendo en cuenta los diferentes ritos, y también flexibiliza la asistencia a velatorios y entierros.

Si no hay asientos, cada persona deberá disponer de un metro cuadrado

Podrán participar en los velatorios hasta quince personas si son al aire libre y diez si son en un espacio cerrado, sean o no convivientes. En las comitivas para los entierros o la despedida antes de una cremación también podrá haber quince personas, además del religioso encargado de la práctica del rito funerario, siempre respetando las medidas de seguridad e higiene establecidas.

En los lugares de culto, si el aforo máximo no está claramente determinado habrá que respetar la distancia de un metro entre fieles, se sienten en sillas o bancos. Si no hay asientos, cada persona deberá disponer de un metro cuadrado.

No se podrá utilizar el exterior de los edificios ni la vía pública para celebrar actos de culto, se tendrán que organizar las salidas y las entradas para evitar aglomeraciones y se recomienda el uso de mascarilla con carácter general.

No se podrá utilizar el exterior de los edificios ni la vía pública para celebrar actos de culto

La desinfección del lugar será obligatoria antes de cada celebración y deberá haber dispensadores de geles hidroalcohólicos a disposición del público. No se permitirá el uso de agua bendecida y las abluciones rituales deberán realizarse en casa, según establece la orden ministerial.

Si los asistentes se sitúan directamente en el suelo y se descalzan antes de entrar en el lugar de culto, Sanidad ha establecido la obligación de usar alfombras personales y de situar el calzado en lugares estipulados, embolsado y separado.

En cualquier caso, las celebraciones deberán limitarse “al menor tiempo posible”, evitando el contacto personal y manteniendo las distancias de seguridad. Como medida añadidas, no se podrán distribuir libros o folletos ni tocar o besar objetos de devoción; tampoco se permite en esta fase la actuación de coros.


El cementerio de Torrero instalará una cámara térmica en el acceso al tanatorio (Heraldo)

Se han retirado bancos en las capillas y los entierros de fallecidos con coronavirus serán a primera hora de la mañana.
ACTUALIZADA 9/5/2020 A LAS 02:00
M. S. Z. / J. L. Q.

El cementerio de Torrero se prepara para la primeras fase de la desescalada que entrará en vigor el próximo 11 de mayo y que permite recuperar los servicios de velatorio y ampliar el número de familiares que pueden estar presentes en el entierro. Con el objetivo de mejorar las condiciones de los visitantes y los trabajadores, se instalará una cámara que detecta la temperatura corporal a la entrada del recinto y en su interior se recomendará el uso tanto de las mascarillas como de los guantes. Además se han reestructurado las capillas para limitar el aforo y se han modificado los horarios de las inhumaciones para evitar que las familias de fallecidos con coronavirus se mezclen con el resto.

A partir del lunes, explicó el gerente de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza, Miguel Ángel Abadía, hasta 10 personas podrán participar en un velatorio y se alcanzarán los 15 familiares cuando se salga del tanatorio. Es decir, para celebrar el entierro o la incineración. En su entrada al edificio contarán con una cámara térmica y el personal de seguridad avisará cuando alguien supere los 37,5 grados. “Informaremos a la persona para que sea consciente de su situación y se le ofrecerán equipos de protección para evitar posibles contagios”, subrayó Abadía. En estos supuestos será la persona la que decidirá si accede o no a las instalaciones. La entrada también tendrá una nueva organización para que una puerta solo sea de acceso y la otra, de salida.

Las inhumaciones, según destacaron fuentes del tanatorio de Torrero, han registrado una caída en las últimas semanas y a partir de la próxima semana tendrán nuevos horarios. Las dos primeras horas de la mañana (de 8.00 a 10.00) se destinarán a personas que han fallecido con coronavirus y hasta las 13.30, al resto.

El Cementerio de Torrero pone en marcha el ‘Buzón del Adiós’ para ayudar en el duelo
Otra de las principales novedades marcadas por la legislación es la limitación al 30% del aforo de los espacios de culto, es decir, las capillas. Abadía señaló que se han quitado bancos, que miden entre cuatro y cinco metros, y que en cada una de las bancadas que quedan solo se podrán sentar dos personas, “una en cada extremo”. Una cuestión que estará señalada por carteles con el objetivo de evitar confusiones.

Durante las últimas jornadas, indicaron fuentes del tanatorio de Torrero, el edificio está siendo desinfectado ·de arriba a abajo” por una empresa especializada. También se ha estado colocando la cartelería y los dispensadores de gel hidroalcohólico en varios puntos, y se prevé la instalación de una mampara en recepción. Asimismo, los usuarios podrán contar con guantes y mascarillas mientras estén en estos espacios.

El gerente de Urbanismo recordó que la empresa concesionaria del servicio se ha hecho cargo de todos los gastos relacionados con este acondicionamiento,desde la cámara de temperatura hasta la cartelería. Además, puntualizó, ha seguido todas las recomendaciones marcadas por el Ayuntamiento de Zaragoza en las diferentes reuniones mantenidas.

El cementerio sigue abierto
A pesar de las restricciones provocadas por el estado de alarma, el cementerio se encuentra actualmente abierto, aunque limitado a las directrices marcadas por las franjas horarias y la distancia. Es decir, solo podrán acudir aquellos que residan a menos de un kilómetro y vayan en el periodo de tiempo estipulado por su edad.

Desde la pasada semana, el cementerio de Torrero cuenta con el ‘Buzón del Adiós’, un recurso para ayudar en el duelo a quienes han perdido a un ser querido y no se han podido despedir en los últimos momentos, ni siquiera en su entierro o incineración, debido a la crisis sanitaria y social provocada por el coronavirus. Todas las familias o personas que lo necesiten pueden escribir una carta expresando sus sentimientos y emociones y enviarlas por correo electrónico o depositarlas en el buzón que se ubicó en la zona del tanatorio de Torrero.


El virus que trastocó la arraigada tradición de las honras fúnebres (La Voz de Galicia)

Muchas familias tienen las cenizas en tanatorios hasta que se normalicen los entierros
Columbario del tanatorio de CaranzaCESAR TOIMIL

CARMELA LÓPEZ
FERROL 10/05/2020 14:47 H

Las campanas de las iglesias que avisaban de la muerte de un vecino enmudecieron, desde hace casi dos meses no hay ni velatorios, ni cortejos fúnebres, ni exequias, y algunos fallecidos llegaron solos a su última morada porque sus familias estaban en cuarentena, y las flores frescas se pusieron mustias ante las tumbas por el cierre de los cementerios. El covid-19 ha provocado grandes cambios en la sociedad, hasta el punto de trastocar una tradición tan arraigada como la del culto a los muertos que, pese al avance de los tiempos, en la Galicia más rural sigue vigente todavía, aunque ya no se utilicen los términos y expresiones antes citados.

La pandemia del coronavirus y las medidas adoptadas para tratar de frenar su expansión han supuesto un drástico cambio y algunas familias están esperando que la situación mude para despedir a sus seres queridos como se merecen. Y es que no todos los fallecidos están reposando ya en sus tumbas, tanto los que estaban afectados por el coronavirus como los que murieron por otras causas desde que se decretó el estado de alarma. Y es que hay familias que han optado por mantenerlos en los columbarios de los propios tanatorios, y algunos en sus casas, hasta que se puedan realizar los entierros con la asistencia de más de tres personas, que es lo que está permitido hasta ahora, y en algunos casos también en espera de que se reanude la celebración de funerales.

El director del tanatorio Vilar do Colo, Felix Soto, manifiesta que en su columbario tienen en custodia las cenizas de una veintena de fallecidos, cuyas familias están a la espera de que se normalice un poco más la situación. Según explica, algunas quieren despedirlos siguiendo el ritual tradicional, de conducción al cementerio, sepelio y funeral, y otras prescinden del acto religioso en el templo.

Primer sepelio, el 14 de mayo

En el tanatorio-crematorio Albia, del polígono de A Gándara, también tiene la custodia de las cenizas de varios fallecidos, pero, según explica el gerente, Alberto Sanmartín, otras familias optaron por llevarlas para sus casas y están a la espera de poder realizar el entierro. Los servicios funerarios de Albia ya tienen previsto un sepelio y funeral para el próximo día 14.

En el caso del tanatorio San Lorenzo, también tienen la custodia de cenizas de algunos fallecidos, y su directora, Pilar Lage, indica que lo han hecho en otras ocasiones, antes del coronavirus. «Algunas familias las dejan aquí un tiempo, para llevarlas fuera de Galicia o al lugar de nacimiento del fallecido», manifiesta, apostillando que en algunas ocasiones incluso es para hacerles un acto simbólico de despedida, sin ninguna celebración religiosa. Respecto a las que tienen ahora en el columbario, apunta que es probable que algunos tarden tiempo en recogerlas, por que son personas vulnerables o de riesgo por otras patologías previas.

La empresa funeraria que desde hace unos meses lleva la gestión del tanatorio de Caranza también tiene 16 casillas de su columbario ocupadas por cenizas de fallecidos, entre ellas las de un matrimonio. Según explica su responsable, Octavio Castro, se trata de celdas totalmente asépticas que solo pueden abrir los responsables del tanatorio.

Reapertura el lunes, día 11

Desde que se decretó el estado de alarma, los tanatorios permanecen cerrados y está previsto que reabran mañana, lunes, pero con un aforo limitado a diez personas en el interior por cada difunto, mientras que otros 15 pueden permanecer en el exterior del edificio, en zonas ajardinadas o espacios habilitados al efecto.


La funeraria Mémora reabre 90 instalaciones en los territorios en fase 1 (La Vanguardia)

REDACCIÓN
11/05/2020 20:52
Barcelona, 11 may (EFE).- La funeraria Mémora ha reabierto 90 de sus instalaciones como tanatorios, velatorios y oficinas en los territorios que han pasado a la fase 1, equipadas y acondicionadas para garantizar la seguridad de familias, empleados y personas externas que acceden a sus espacios, según la compañía.
Las regiones que se encuentren en la fase 1 podrán incrementar el aforo hasta un máximo de 10 personas en los velatorios y hasta 15 personas en cremaciones y entierros; además, se podrán celebrar ceremonias con un tercio del aforo máximo de la instalación.

La compañía ha llevado a cabo una inversión de un millón de euros para adaptar sus equipamientos a los nuevos protocolos, lo que supone el uso de dispositivos como dispensadores de geles hidroalcohólicos o bolsas con equipos de protección individual(EPI) para familias si fuera necesario

También catenarias o cintas para gestionar el tráfico en las instalaciones, mamparas de separación para poder garantizar físicamente el distanciamiento social, papeleras con tapa para poder depositar guantes y mascarillas, además de señales informativos para ayudar a las familias.

El consejero delegado de Mémora, Juan Jesús Domingo, ha señalado que “debemos ser precavidos y actuar con rigurosidad y profesionalidad” ante la incierta evolución de la pandemia, y ha reivindicado que devolver a las familias la oportunidad de velar y despedir a sus difuntos es algo que han reclamado para una correcta gestión del duelo.

Los velatorios, tanatorios y oficinas reabiertos por Mémora se sitúan en las provincias de Álava, Cádiz, Gran Canaria, Guadalajara, Guipúzcoa, Huesca, La Rioja, Navarra, Santa Cruz de Tenerife, Sevilla, Tarragona, Teruel y Zaragoza.

La compañía ha equipado parte de sus instalaciones con cámaras termográficas y personal de seguridad, con el objetivo de poder detectar cualquier síntoma de alerta que pueda poner en riesgo al resto de personas presentes en el recinto y ha anunciado que mantendrá activas medidas básicas como el distanciamiento social y el uso de guantes y mascarillas.

Las instalaciones en regiones que se mantienen en la fase 0,conservarán los mismos protocolos que hasta ahora, y Mémora ha anunciado que mantendrá “en constante revisión todos sus protocolos internos para poder adaptarse a la evolución de la pandemia siempre que la situación lo requiera”. EFE


Así serán los velatorios poscoronavirus: reducidos y con mascarilla (20 Minutos)

JORGE PARÍS  BIEITO ÁLVAREZ  JAVIER LÓPEZ MACÍAS 12.05.2020 – 09:16H

El tanatorio municipal de la M-30 guarda una tensa paz. El sonido de los llantos se ha convertido, desde el pasado 23 de marzo, en un incómodo silencio. Los cuerpos siguen llegando por la parte trasera, pero ningún allegado les espera allí. Una vez en el garaje son metidos en el ataúd y de ahí van al crematorio o al cementerio y a medio camino no hay ninguna reunión para velarles. Tampoco en Sevilla, Barcelona o Valencia. Todos estos ayuntamientos decretaron a finales de marzo, cuando el brote de coronavirus estaba desbordado y las muertes diarias se contaban por centenas, el cierre de los velatorios. Incluso aunque el fallecimiento nada hubiera tenido que ver con la Covid-19.

​No obstante, ahora el virus está controlado y la fase 1, en la que no entrarán todas las capitales este lunes (Madrid lo ha pedido pero se le ha rechazado y Barcelona ni lo intentó), vuelve a permitir que se vele a los muertos. Y los tanatorios ya se preparan para ello.


Los servicios funerarios vuelven con restricciones (El Comercio)

Los tanatorios recuperan, con límites y medidas sanitarias, sus tareas después de una época que ha sido «muy dura para las familias»
G. D. -R.OVIEDO.Martes, 12 mayo 2020, 01:16

«El duelo no es algo impostado o un uso social, en estos días hemos visto que es una necesidad real». Las restricciones a los servicios funerarios, después de que un brote en un velorio en Vitoria causase más de 300 contagios y llevase a militarizar varios municipios de La Rioja a principios de marzo, han dejado en las familias que han perdido a un ser querido durante el confinamiento «una sensación de soledad, un gran abandono, ha sido muy duro», apunta Antonio Pesquera, gerente de Funerarias Reunidas, concesionaria de los cementerios municipales y propietaria del tanatorio Los Arenales.
Desde ayer, con la región en la fase inicial del desconfinamiento, los cuatro tanatorios del concejo vuelven a ofrecer sus servicios. Eso sí, con limitaciones. El aforo de las capillas se ha reducido a un tercio y tan solo diez personas pueden acompañar a la familia en el velatorio.

«Hemos instalado mamparas para atender a los clientes y facilitamos gel, guantes y mascarillas y hemos recuperado el servicio de cafetería en la terraza», explica Pesquera. En el tanatorio Los Arenales se guardan distancias sociales y el personal de limpieza desinfecta con una solución de agua y lejía de forma constante. «Lo hacemos desde el principio y hemos incorporado cañones de ozono».

No son tiempos buenos tampoco para el sector: «El gasto por fallecido ha caído mucho, pero los hay que lo están pasando mucho peor».


Los velatorios arrancan con pocas reservas (La Rioja)

Martes, 12 mayo 2020, 07:44

Desde ayer, hasta diez personas pueden velar a sus familiares fallecidos en los tanatorios. Sin embargo, pese a que con la fase 1 se ha activado este servicio de las funerarias (hasta ahora no se admitían visitas), el número limitado, sin posibilidad de recibir a amigos y personas del entorno, ha hecho que el servicio arranque de forma tímida. Así en Funeraria San José, ayer confirmaban que en todo el día no habían atendido ninguna llamada. En el caso de Pastrana, sí contraron el servicio a una familia. En ambos tanatorios se han habilitado todas las medidas de protección. En los entierros, se ha pasado de 3 a 15 personas permitidas.


Tanatorio del Litoral ofrecerá dos ceremonias en línea en recuerdo a difuntos (La Vanguardia)

REDACCIÓN
13/05/2020 13:42
Barcelona, 13 may (EFE).- El Tanatorio del Litoral organizará dos ceremonias en directo a través de internet en recuerdo a las personas fallecidas durante la pandemia.
En un comunicado, la funeraria ha detallado que el primer acto de homenaje será de tipo laico y tendrá lugar este jueves, mientras que el viernes se oficiará una misa.

Ambas celebraciones telemáticas serán gratuitas y estarán abiertas a todas las familias que, desde el inicio del confinamiento, han sufrido la pérdida de un familiar y han pasado por este tanatorio ubicado en Sant Adrià de Besòs.

“La gestión del duelo por una muerte está resultando más complicada en muchos casos, ya que la mayoría de personas que sufren una pérdida no se han podido despedir de su difunto, no la han podido velar, no han podido recibir el pésame como es habitual y han tenido que aplazar cualquier tipo de funeral”, ha explicado el responsable del centro, Xavi Prats.

Desde el propio centro han manifestado que la iniciativa ha tenido buena acogida entre las familias y prevén que se conectarán alrededor de cien personas a cada acto.

A pesar de la imposibilidad de celebrar funerales, han garantizado que, “una vez superado este contexto excepcional”, todas las familias que lo deseen podrán organizar un acto presencial en memoria de sus difuntos. EFE


Un adiós con prevención (El Periódico de Aragón)

El tanatorio de Zaragoza se ha blindado ante el coronavirus con el cambio de la normativa que permite velatorios y funerales. Una cámara mide la temperatura de todos los asistentes

L. M. G.
13/05/2020
Los abrazos, los besos, las manos tendidas seguirán sin ser el paño de lágrimas de quienes han perdido a un ser querido. La pandemia del covid-19 mantiene coartada la libertad de reconfortar el dolor, pero no en poder dar el último adiós gracias a que la batalla contra este virus se está ganando. De ahí que el pasado lunes ya se puedan realizar velatorios y funerales. Pero con restricciones.

Para preservar los espacios y evitar cualquier contagio, el tanatorio municipal de Zaragoza ha extremado las medidas de prevención hasta el punto de que la temperatura de la persona que accede al edificio es controlada por una cámara térmica instalada en el acceso.
El director de estas instalaciones, que son gestionadas por la concesionaria Serfutosa, Carlos Lobera, explica que este dispositivo controlado por un agente de seguridad privada mide los grados corporales de toda la persona que accede al tanatorio. «Si se diera el caso de que entrara una persona con más de 37,5 grados le diríamos que, por favor, se pusiera guantes, mascarillas y que extremara la limpieza para evitar contagios», señala.

Esa idea es repetida como un mantra por parte de Lobera, quien señala que el tanatorio «no puede ser un sitio de transmisión del covid-19, sino un espacio de reunión para despedir de los seres queridos». «Al inicio de la pandemia hemos trabajado mucho, tanto de día como de noche con las incineraciones, pero teníamos la espinita de no poder acompañar a esas familias que tenían la necesidad de despedirse de los fallecidos y que no podían», señala.

Ahora ya se pueden velar cadáveres con un máximo de diez personas en el interior de estos espacios. «La gente lo respeta, el lunes tuvimos dos, el martes cinco y el miércoles ocho y nadie pone pegas porque saben que muchas personas no han podido hacer lo que ellos están haciendo, hay mucha resignación», recalca Lobera. Ha tenido días con 28 cremaciones cuando, de media, suelen realizar nueve.

Pero la limitación del aforo no es la única medida de seguridad puesta en marcha en el tanatorio de Torrero, ya que cada velatorio es desinfectado con ozono cuando finaliza el servicio, a la puerta de cada uno hay instalado un dosificador de una solución hidroalcohólica y están limitados los movimientos en las zonas comunes. Las visitas son dentro. Lejos están ya las clásicas imágenes de amigos y familiares en los sofás de los pasillos consolándose mutuamente. Unos asientos que, por cierto, están precintados.

También están señalizados a modo de carriles las escaleras y los pasillos para que las personas que deambulen por las instalaciones tengan el menor contacto posible. También en los cortejos, limitados a un máximo de 15 personas.

FUNERALES

Los funerales y las ceremonias civiles también están limitadas en esta primera fase. Está permitido un tercio de la capacidad que tienen las salas con 30 personas sentadas. Una situación que se cumple y sin queja alguna. Hasta los capellanes guardan prevenciones hasta el punto de que la mesa donde guardan el pan y el vino que consagran comparten espacio con una botella de alcohol y hasta con un papel especial con el que limpiar los cálices y así evitar cualquier tipo de contagio entre los presentes.

Al aforo limitado se añade que los bancos están señalizados para que se guarden los dos metros de distancia entre los presentes. Por si fuera poco, cuando estas salas quedan vacías, ahí entra el servicio de limpieza provisto de guantes y mascarillas que limpian con ahínco todas las superficies. Hasta las puertas y paredes por si alguien se ha apoyado. Ya no hay olor a las flores procedentes de las coronas de flores, la lejía lo invade todo y, sino el gel hidroalcohólico.


Juan José López Vivas, vicepresidente primero de Panasef: “No poder despedir a un ser querido es una situación emocional difícil de superar” (El Economista)

Juan José López Vivas es Licenciado en Medicina, Cirugía ortopédica y Traumatología. Actualmente es vicepresidente primero de Panasef, la Asociación Nacional de Servicios Funerarios, que agrupa a esos profesionales invisibles que también han luchado sin descanso para combatir la pandemia de Covid-19 desde marzo

Virginia M. Zamarreño / 13 may 2020 / 18:16 H.
¿Cómo está afectando la pandemia a los servicios funerarios?

Los servicios funerarios hemos sido uno de los sectores más implicados. En algunas ciudades como Madrid, el trabajo se ha multiplicado por seis durante varias semanas y hemos tenido que tomar decisiones críticas y poner todos los recursos necesarios para evitar el colapso. Se ha aumentado la plantilla de numerosas empresas, se han tenido que tomar medidas de protección para evitar el contagio, etc.

El sector funerario dispone del mayor número de hornos crematorios de Europa y una de las mejores redes de instalaciones del mundo. Sin embargo, el aumento tan importante de fallecidos durante tantos días consecutivos en algunas ciudades ha sido muy difícil de gestionar. Además, nuestras empresas han tenido que adaptar radicalmente su forma de actuar. La mitad de los servicios que ofrecemos no se han podido prestar por seguridad. Ahora, la situación vuelve a la calma. Nos estamos preparando para la nueva normalidad estableciendo como prioridad la seguridad de todos, a pesar de que entendemos que no poder despedir a un ser querido es una situación emocional difícil de superar.

¿El coronavirus va a suponer un cambio en el rito del deceso y del luto?

Entendemos que no. La despedida de nuestros seres queridos y los ritos que acompañan esa despedida son elementos necesarios para trabajar el duelo. Forman parte de nuestra cultura. Es imprescindible que transcurra un periodo de tiempo desde la defunción hasta la inhumación o cremación, en el cual la familia asume la perdida y este tiempo transcurre en los tanatorios, donde además estás acompañado de todos tus familiares y amigos, que hacen más llevadero ese trance. Durante la pandemia no se ha podido despedir a los fallecidos como a sus familiares y a las empresas de servicios funerarios nos hubiera gustado.

¿Va a cambiar su relación con las compañías de seguros especialistas en decesos?

El 65% de la población española tiene un seguro de decesos. Este dato ha provocado que el 80% de los servicios funerarios que se han contratado durante la pandemia estaban asegurados. Esta situación ha permitido que las funerarias no hayan escatimado en medios ni económicos ni humanos para hacer frente a esta pandemia y evitar el colapso. Entendemos que la relación va a mejorar, ya que ha aumentado la confianza en ambos sentidos y ha demostrado que el seguro de decesos es un seguro en pleno auge.

¿Qué demandan como uno de los sectores que ha estado y está en primera línea de la lucha contra la pandemia?

Desde el comienzo de la pandemia hemos reclamado que el sector funerario es el último eslabón de la cadena sanitaria. Y por tanto, nuestro personal debía de estar protegido. Al principio, las empresas funerarias no disponían del material sanitario de protección necesario para poder trabajar con todas las garantías. Y nuestro personal ha sido siempre lo más importante. No podíamos permitirnos el contagio de los profesionales funerarios y el cierre de nuestras instalaciones. Esa situación hubiera provocado una situación sanitaria aún más alarmante. Los servicios funerarios formamos parte de la vida cotidiana y, sin embargo, estamos acostumbrados a ser los grandes olvidados. Los funerarios estamos acostumbrados a vivir grandes tragedias, atentados, accidentes aéreos, etc., sin embargo, lo que hemos vivido estos días será muy difícil de olvidar

¿Se ha gestionado bien la pandemia?

Aunque a todos nos ha sorprendido la magnitud de la crisis sanitaria y su velocidad, creemos que ha habido decisiones que tenían que haber sido consensuadas con el sector. Las morgues de Madrid se organizaron sin contar con el sector funerario. Seguramente, nuestra participación a la hora de tomar este tipo de medidas hubiera sido de gran utilidad.

¿Qué les pediría a los políticos?

En general pediría consenso de los principales partidos para poder salir de la crisis sanitaria en la que nos encontramos y, como consecuencia, la crisis económica que se está provocando. Y, en particular para el sector funerario, que nos presten la atención necesaria. Si se cumplen los pronósticos y se vuelve a repetir una situación como la que hemos vivido, sería esencial contar con una Ley Básica de Servicios Funerarios nacional.


La funeraria de Madrid se prepara para entrar en la fase 1 de la desescalada (Madridactual.com)

EFE – Miércoles, 13 Mayo 2020 13:00

Madrid, 13 may.- La empresa municipal de Servicios Funerarios de Madrid (SFM) está adaptando sus protocolos para estar “preparada” cuando la región entre en la fase 1 de la desescalada, momento en el que los velatorios estarán limitados a diez personas en cada sala y a 15 en entierros y cremaciones.

En un comunicado, SFM explica que ha iniciado la adaptación de los protocolos de higiene y seguridad para ofrecer la máxima garantía a las familias que acudan a despedir a sus seres queridos en el momento en el que el Gobierno permita acudir a los tanatorios.

La funeraria municipal recuerda que en la fase 1 de la desescalada se autorizan velatorios con un límite máximo de diez personas en el interior de cada sala y en el caso del entierro o cremación se amplía la presencia de 3 a un máximo de 15 personas.

En el caso de que la familia desee celebrar una despedida en la sala de ceremonias el aforo se limita a un máximo del 30 % de la ocupación de la sala además del oficiante de la ceremonia.

Para facilitar la protección de las familias, la empresa tomará medidas adicionales como la instalación de mamparas de separación, la distribución de vinilos en el suelo para marcar la distancia de seguridad, la colocación de dispensadores de gel en zonas comunes y en el acceso al tanatorio y la entrega a las familias de material de protección como guantes y mascarillas.

También serán desinfectadas las zonas comunes y las salas de velatorio, y se velará por el mantenimiento de las distancias de seguridad y demás normas para minimizar los riesgos de contagio con personal formado en protocolos de protección y seguridad.

El comunicado añade que todas estas actuaciones se integran en el programa ‘Más allá del Compromiso’, que resume la “actitud responsable y comprometida” de la empresa municipal con servicios a las familias como el apoyo emocional gratuito prestado con el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o profesionales del duelo de Madrid salud, o la celebración de despedidas a través de videoconferencias.


Funespaña implanta su plan de accesibilidad (Revista Funeraria)

Por Redacción1
En Noticias,
Mayo 14, 2020

Funespaña, empresa comprometida con las personas, considera la accesibilidad como un derecho, y por ello, como refuerzo a su compromiso social con las familias, ha puesto en marcha la implantación de su Plan de Accesibilidad.
Este plan nace con el objeto de asegurar la igualdad de oportunidades entre las personas e intentar romper cualquier tipo de barrera que pueda surgir bien sea por discapacidad, edad avanzada o privación circunstancial.

Como primera medida, la empresa ha implantado un nuevo sistema de navegación en su página web corporativa, para hacer accesible la oferta de sus servicios funerarios a todos los internautas. Esta acción, enmarcada dentro de la responsabilidad social corporativa, no solo beneficiará a los 4 millones de personas con discapacidad en el país (que representan el 9% de la población española), sino que facilitará la navegación a usuarios con pocas capacidades digitales. Este sistema de apoyo, desarrollado por inSuit, favorece el cumplimiento de las recomendaciones del World Wide Web Consortium (W3C) respecto a la accesibilidad web.

De este modo, los cibernautas con diferentes discapacidades como falta de visión, falta de movilidad o discapacidades cognitivas, mejorarán la navegación, siempre y cuando así lo requieran, y contarán con ayudas técnicas como: lector de todo el contenido de la web, hablar a la web para navegar mediante sencillos comandos (sin utilizar las manos), navegar emitiendo cualquier tipo de sonido (sin necesidad de utilizar las manos ni comandos), utilizar el teclado como método de navegación en lugar del ratón, entre otras.

Este proyecto también se desarrollará en otras páginas web del Grupo, así como en los entornos en los que ofrece sus servicios. Con esta implantación, Funespaña sigue apostando por el acercamiento a las personas para poder ofrecer la mejor atención ante un fallecimiento.


 Grupo ASV inicia los velatorios en un total de 42 instalaciones (Revista Funeraria)

Por Redacción
En Noticias,
Mayo 14, 2020

Desde el inicio de la crisis sanitaria producida por el Covid-19, Grupo ASV  ha manifestado en todo momento su compromiso con la seguridad y la salud de familias y de sus trabajadores y trabajadoras. De este modo se han adoptado medidas y protocolos para limitar potenciales contagios en sus instalaciones y se han anticipado a las restricciones y consejos emitidos desde las Autoridades Sanitarias. POor ello, todas las instalaciones de la compañía funeraria están acondicionadas y equipadas para prestar sus servicios de acuerdo con las medidas de prevención y protección recomendadas, tanto para los propios colaboradores, como para las familias que acceden habitualmente a sus espacios.

Desde el anuncio de los territorios que el 11 de mayo entraban en la fase 1 del plan de desescalada, Grupo ASV ha habilitado de nuevo los servicios de velatorio y ceremonias en un total de 42 instalaciones ubicadas en las regiones que han sido consideradas aptas para empezar el proceso. De este modo, ya se están tomando estas nuevas medidas en algunos de los municipios situados en las provincias de Valencia, Alicante, Málaga, Cádiz y Almería.

La principal prioridad de Grupo ASV es la protección de la salud, por lo que se están aplicando estrictamente las normas para preservar el bienestar de todos. Durante esta primera fase, los centros estarán habilitados exclusivamente para realizar la velación,  la ceremonia,  la inhumación o cremación. Su acceso seguirá reservado únicamente a los familiares y su horario de apertura será de 8 a 22 h. En cualquier caso, la prestación funeraria para traslados seguirá activa en disponibilidad permanente de 24h. Por su parte, los profesionales que prestan su servicio mantendrán los protocolos vigentes desde el inicio de esta pandemia, con el fin prevenir los posibles contagios y contribuir a la seguridad de todos.

Entre las medidas adoptadas en esta nueva fase para el acceso a los centros, se recomienda el uso de mascarilla así como el lavado de manos con solución desinfectante. A tal efecto, se han puesto a disposición del público dispensadores de gel hidroalcohólico. Además, como medida preventiva, se deberá respetar una distancia de al menos dos metros entre los asistentes. También se ha desplegado señalética para recodar buenas prácticas y orientar a las familias en relación con las normas actuales.

En cuanto a afluencia de público, a partir de ahora se permiten los velatorios hasta un máximo de 10 personas por sala, y su duración podrá ser de hasta tres horas. La asistencia a las ceremonias de despedida o responso está autorizada hasta un máximo de 15 personas o una tercera parte del aforo máximo de la sala o capilla donde se desarrolle el evento. Para la inhumación, se limitará a 15 personas el aforo máximo, tanto en el desplazamiento de la comitiva fúnebre como en el acceso al cementerio y adaptándose en todo caso a las normativas municipales aplicables.

Con todas estas medidas  Grupo ASV pretende seguir ofreciendo la tranquilidad y el apoyo que las familias necesitan en estas circunstancias adversas.